7/11/24

Homenaje en el fallecimiento de DANIEL RUIZ RUBINI

 Me entero del fallecimiento de Daniel. Enorme ser humano, gran poeta y maestro de poetas. Nos unía la admiración por Edna Pozzi. Un ser amable, amoroso, un luchador.

Me da mucha tristeza su partida. Abrazo enorme a sus familiares, amigos y amigas, Gus.



 

   EN UN RINCÓN DEL UNIVERSO 

 

1.

 

En un rincón del universo

alguien proclama la muerte de la muerte.

Tiembla entre los muros

el azufre esparcido en los cimientos.

 

Cuentan que un terrible canto -sin música ni ritmo-

lloviznaba sobre el techo de la casa

y que un hombre recordó al niño que había sido

        (el niño que aún no odiaba

        el niño que  jugaba en los patios cercados de inocencia

        cuando aún la furia no tiznaba su sangre).

 

Estaba inerme en la habitación

el hombre

indefenso

cuando un reguero de balas

agujereó sus huellas.

 

Una mujer lo abrazó como un cachorro o una madre.

Quién sabe.

Tal vez quiso ser su escudo y protegerlo.

Tal vez quiso malgastar amor.

 

Cuentan que intentó defenderse

que insultó a los soldados

que su dios no escuchaba su plegaria

        (el mismo dios en cuyo nombre

        había soñado

       con aviones que amputaban rascacielos

        y bombas que estallaban de ira en los vagones).

 

Cuentan que después fue sepultado en el mar

y que hoy se mece como un fruto del agua.

 

2.

 

En un rincón del universo

un hombre anuncia la muerte de la muerte

y celebra con gestos de victoria

en los balcones del poder.

 

Cuentan que la gente celebra

y que el himno ancestral de la revancha

se enarbola en el insomnio de las calles.

 

¿Aprenderán alguna vez

que un hombre muerto pesa como un país

en la memoria

y que ondula  tragedias ese cuerpo

que alzarán entre antorchas y banderas?

 

¿Aprenderán alguna vez

que no se debe bailar sobre un cadáver?

 

© Daniel Ruiz Rubini


CEREMONIAS CON TUS OJOS

 

“Mírame para verme en tu mirada y abrazar el lenguaje de tu cuerpo. Mírame para nacerme… para resucitar mis huesos que lentamente han comenzado a morir.” 

Cecilia Pozzi

 

1.

 

Era octubre de un malva anochecer

y llegaste.

-verso imprescindible

para que nazca el día-.

 

2.

 

Un cielo limpio se desnuda

en tu mirada.

Un cielo limpio

que no aún ha sido embarrado

por la sombra de los ángeles. 

 

3.

 

Me sumerjo en el estanque de tus ojos

(devoto y criminal)

como quien encuentra a Dios

o queda ciego

ante la asesina luz de los relámpagos. 

 

4.

 

Sin más riqueza

que esta piel gastada

y un puñado de poesías

llego a tu boca.

 

Inútiles monedas, mis versos,

que no pueden escribir tu belleza.

  

5.

 

Hermosos

como cachorros de leopardo

tus párpados

simulan primaveras

en el cemento de mi voz.


6.

 

Me dejo nacer por tus pupilas.

Me dejo acunar por tus pestañas

y me arrullo en el poema de tus ojos.

 

Nunca dejes de mirarme. 

 

7.

 

Tu cuerpo

brilla

en las migajas de la noche.

 

Tu cuerpo

brilla

como el  milagro

de hacer un racimo con las nubes

y restaurar la primavera

y salvarnos de la muerte.

 

Tu cuerpo

brilla

como tu nombre

entre todas mis palabras.

 

© Daniel Ruiz Rubini

 

 

la sangre tiembla en mi garganta

como el gesto de un mendigo

 

me traicionan el insomnio

y este río de voces afiebradas

 

me acaricia tu amor

                         y Dios

                               me toca con tus manos

 

© Daniel Ruiz Rubini

 

A MI MADRE

 

Tal vez sigas celebrando aniversarios

y domingos y fiestas

y misas con ramos de olivo

                     madre.

 

Tal vez alguien te cuente

que ha crecido la familia

que nacieron muchos niños

desde entonces

que sobrevivimos a tu muerte

como barcos mordidos por la niebla.

 

Tal vez alguien te cuente

que a veces falta el aire

y otras sobra el viento

que me he casado

que muchas tardes soy feliz

y en otras me vence la memoria.

 

O tal vez no exista nada más

que este cuerpo que envejece

y seamos tan mortales

como los perros y los pájaros.

 

Entonces

                       madre

todo sería un silencio oscuro

en el que nos buscaríamos

eternamente

sin podernos encontrar.

  

© Daniel Ruiz Rubini

 

AÚN ESTAMOS A SALVO

 

“La muerte está ahí en el patio, jugando con el aro de una bicicleta”

Reinaldo Arenas

 

Aún no viene por nosotros,

Guillermo.

 

Algunas madrugadas

la muerte se esconde entre los sauces

o rompe los juguetes de la infancia.

Monta en el triciclo que paseó nuestra niñez

o le reza a un dios equivocado.

 

Después enciende un cigarrillo,

entra a la cocina

espera.

 

Las plegarias inútiles espera.

Las letanías inconclusas

el dolor en el pecho

las sábanas  manchadas de sudor.

 

Aún no viene por nosotros,

Guillermo.

 

¿Estamos a salvo en el silencio

o aún  no hemos descifrado los riesgos del lenguaje?

  

© Daniel Ruiz Rubini

 

MÁS POEMAS DE DANIEL EN: https://mispoetascontemporaneos2.blogspot.com/search?q=%22dANIEL+rUIZ+rUBINI%22

 

ENTREVISTA A DANIEL RUIZ RUBINI https://entrevistasamispoetascontemporaneos.blogspot.com/2023/02/entrevista-daniel-ruiz-rubini.html

 

Daniel Ruiz Rubini nació en 1965. Es profesor de Lengua y Literatura, (actualmente jubilado)  y se inició en la actividad literaria en la década del  80.

 

Ha publicado los siguientes poemarios:

 

-  HENDIDURAS DEL SILENCIO (Ediciones del Árbol, San Nicolás, 1991)

 

- DEBAJO DE LAS MANOS (Primer Premio Publicación del FESN, San Nicolás, 1996)

 

- MIENTRAS PUEDA MIRARTE (Primer Premio Publicación de Ediciones Kabhalah, San Nicolás, 2006)

 

-FALSOS RETRATOS  (ganador del IV Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”, y publicado en México en el año 2009)

 

-  PORQUE TE DUELE EL MUNDO EN LAS PALABRAS – Seleccionado para su publicación por el Fondo de Promoción Cultural de Pergamino -  (Graficar Ediciones, Pergamino,  2017)

 

Su novela NARCISO EN LA PANTALLA (Graficar Ediciones, 2014) fue editada gracias a un subsidio otorgado en 2013 por el Fondo de Promoción Cultural de Pergamino, entidad formada por el Honorable Concejo Deliberante y la Secretaría de Cultura de dicha ciudad.

El mismo Fondo de Promoción Cultural ha seleccionado   en 2019 su libro de cuentos DISPAROS EN LA MERCED, que aún no ha sido presentado.

 

Daniel Ruiz Rubini coordina el Taller Literario “Alejandra Pizarnik” y el Taller de Lectura “Edna Pozzi”. Ha  ganado numerosos premios en certámenes regionales, nacionales e internacionales, y es frecuentemente convocado para oficiar como jurado en concursos literarios.

(Biografía Extraída del blog, no actualizada)

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6/4/24

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


UNA GOTA SAGRADA

 

A Daniel Tomás Quintana, in memoriam

 

cuando digan que has muerto

quedará un poema tuyo

como una gota irisada por la luz

 

una gota sagrada

de lluvia o de rocío

para alumbrar las veredas de tu infancia

                  la cocina y el pan de cada tarde

                  el saludo de un vecino

                  el patio de los escuela

                  la memoria

                  y los rostros de la dicha

 

una gota sagrada

de espiga iluminada por el viento

para pronunciar un nombre de mujer

y encontrar la plenitud en su mirada

 

una gota sagrada

de humanidad resplandeciente

para curar las llagas de los huesos

 

cuando digan que has muerto

quedará un poema tuyo

como una gota irisada por la luz

 

para escribir el amor

y empalabrar al hombre

para alabar su madera y su intemperie

                            cazador de metáforas

                            artesano del verso

 

quedará una gota sagrada

como un canto eterno

                             Daniel

como tu canto

 

el cáncer

       nunca será más fuerte

                            que tus versos

 

© Daniel Ruiz Rubini

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6/11/24

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


HAY MIRADAS

 

1.

 

Hay miradas

que nos  duelen

como una pedrada en las mejillas.

Son miradas que nos pisan el rostro

y estallan de insistencia

en los telares del lenguaje.

Son miradas que nos dejan estaqueados

y  escriben cicatrices

en la piel del desamor.

 

Hay miradas

que enhebran las agujas oxidadas de la furia.

Hay miradas que perforan los talones

y nos dejan sumergidos

en el barro.

 

2.

 

Hay miradas

que pronuncian el borde de tu ombligo.

tu urgente desnudez

tu sombra que me busca y que me encuentra

en la emergencia del amor.

 

Hay miradas que besan con tus labios.

Hay miradas que miran con tus ojos.

 

Hay miradas

       -tus miradas-

             que me salvan.

 

© Daniel Ruiz Rubini

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5/5/22

Poema de Daniel Ruiz Rubini

  


NADIE DUERME EN EL DESCANSO ETERNO

 

7. 

 

cada vez que muere un niño

Jorge vuelve a morir en nuestras voces

 

Jorge con el canto limpio de los pájaros

tan pequeño en sus zapatos de badana

 

demasiada enfermedad para sus bronquios

demasiada fiebre

demasiado dolor al respirar

 

nueve meses tenía

                        y voló

                            como un plumón

                                 a merced del desconsuelo

 

hemos visto cosas terribles

-decían las vecinas-

pero nada como este niño amortajado

en el regazo de su madre

 

Jorge con la sangre helada

y con el pecho roto

                         querido hermano

 

© Daniel Ruiz Rubini

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26/6/24

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 

 

MARÍA

 

3.

 

Aunque a  veces es feliz

ella siente que un filo le atraviesa el pecho

y arde su nombre entre palabras huecas

porque aún ignora los secretos de su sangre.

 

¿Qué será de sus ropajes y sus labios?

 

¿Qué será de su memoria

vacía como un espectro movido por la brisa?

 

¿Qué será de sus preguntas y de sus manos tendidas

si nadie le arroja sogas

y danza la tormenta

sobre el cadáver del desamparo?

 

© Daniel Ruiz Rubini

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22/6/22

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


 

NADIE DUERME EN EL DESCANSO ETERNO

 

10. 

 

la noche en que vino por papá

la muerte montó su bicicleta

y dio mil vueltas por el barrio

 

tal vez anduvo desmuriéndose

en el viejo almacén de mis abuelos

y tomó una ginebra o un vaso de vino

 

tal vez jugaron a las cartas

como amigos que se mienten en el truco

 

y aunque sus huesos ya eran

un montoncito de leñas derrumbadas

mi padre volvió a declarar su amor

al recuerdo de mamá

 

 

porque él era un río

                         y ella era su orilla

 

sus almas pujaron por ver la luz

en bicicleta

una noche de junio

 

qué solos se quedan los vivos

-dijeron-

 

y se perdieron en el aire

juntos

como si nunca hubieran sufrido

 

© Daniel Ruiz Rubini

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22/4/23

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


FERNANDO

 

qué haremos

con su cuerpo destrozado

con los pies de verdugo

hundiéndolo en la muerte

 

qué haremos con él

indefenso como un cachorro

en esa madrugada

de jauría furiosa

y colmillos sedientos

 

qué haremos

con cada mordedura

con cada golpe

con el odio ansioso de trofeos

con el amor hecho trizas

con cada gesto de crueldad

 

qué haremos con él

¿una marcha interminable de cirios y silencios?

¿un pedido de justicia?

¿una pancarta o un altar?

 

qué haremos

con Fernando Báez Sosa

esa sangre que aún duele

entre el cemento y la arena

 

© Daniel Ruiz Rubini

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15/4/22

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


NADIE DUERME EN EL DESCANSO ETERNO

 

4. 

 

dicen que caminaba por el puerto

y lo incendiaba el sol

 

dicen que recordaba su Calabria

los mares y los montes

los olivos

su Calabria

 

dicen que un hombre

nunca olvida los lugares

donde fue feliz

 

dicen que mi abuelo Salvador

no vio llegar la balacera

ni los vómitos de sangre

que bebía el pavimento

 

dicen que se tocó el pecho

que apenas pudo rezar

por su Juana y por los niños

 

y esa bala

         hizo trizas

                  la infancia de mi madre

 

© Daniel Ruiz Rubini

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19/7/23

Poema de Daniel Ruiz Rubini

 


ADELA

 

“Y no quiero llantos. A la muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (…) ¡A callar he dicho! (…) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!” 

Federico García Lorca

 silencio

 

su cuerpo cuelga

como un pañuelo limpio

y tiembla

alucinada 

por las plumas de los ángeles

 

su pelo

sus ojos

eternamente abiertos

exploran la extrañeza

de una muñeca de trapo

 

   Dicen que Adela se vistió de verde, cuando aún no estaba frío el cadáver de su padre, que  atravesó los patios para mostrarle su ropa a las gallinas, y que danzó de dicha en torno a las higueras, tan feliz como si nadie hubiera muerto.

   Dicen que era así: primitiva  y alocada como una gacela.

 

silencio

 

mi hija

es un espejo de las algas

 

demasiado pura

demasiado niña

demasiado frágil

aletea

como una advocación de la Virgen

o como un pájaro extraviado

 

   Dicen que hilvanaba el ajuar de su  hermana como una centella de maldad. Dicen que el odio destrozaba las agujas, que afilaba las  tijeras, que escudaba su furia en un dedal.

   Dicen que el demonio golpeaba su ventana como un caballo en celo, que corría a la intemperie y se abrasaba entre sus abrazos. Dicen que se arrodillaba frente a él y que él le acariciaba el pelo, que mudaba su piel como las víboras, cuando él le manoseaba los pezones y se fundía en ella. Sanguinario y bestial,  el hombre. Puta y ponzoñosa, Adela.

 

silencio

 

que nadie diga que mi hija

es un estropajo que ahorcó la culpa

 

que  nadie diga que el pecado

se abrojaba en su corpiño

que el mundo ignore el sacrilegio

que trepaba por sus piernas

como una planta rastrera

o un crucifijo embarrado

 

   Dicen que el hambre le azotaba el sexo y que no podía resistirse, que ella era la estopa y él era el viento, y que el fuego se encendía cada vez que se miraban. Dicen que se apareaban como gatos alumbrados por la luna.

 

silencio

 

que toquen las campanas en cada amanecer

y que recen letanías a su sangre invicta

que nadie sepa que su vientre se cubrió  de cardos

y que las manos de un varón

se endiosaron en sus nalgas

 

   Dicen que no menstruó ese mes ni al mes siguiente. Dicen que amaba a su madre como se ama a un carcelero, que odiaba a sus hermanas, que rondaba por las noches como una pesadilla.     Dicen que escuchó los disparos y creyó que Bernarda le había acertado a su hombre. Dicen que entonces se  estampó en la muerte como quien tira un feto a las aguas de un arroyo.

 

silencio

 

silencio

he dicho

 

Dicen que desde  entonces nadie tiene paz.

 

© Daniel Ruiz Rubini

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24/8/20

Poema de Daniel Ruiz Rubini





A MI MADRE

Tal vez sigas celebrando aniversarios
y domingos y fiestas
y misas con ramos de olivo
                     madre.

Tal vez alguien te cuente
que ha crecido la familia
que nacieron muchos niños
desde entonces
que sobrevivimos a tu muerte
como barcos mordidos por la niebla.

Tal vez alguien te cuente
que a veces falta el aire
y otras sobra el viento
que me he casado
que muchas tardes soy feliz
y en otras me vence la memoria.

O tal vez no exista nada más
que este cuerpo que envejece
y seamos tan mortales
como los perros y los pájaros.

Entonces
                       madre
todo sería un silencio oscuro
en el que nos buscaríamos
eternamente
sin podernos encontrar.


© Daniel Ruiz Rubini

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14/2/21

Poema de Daniel Ruiz Rubini

  


DE QUÉ SIRVE LA POESÍA 

 

de qué sirve la poesía

cuando el agua entra en esta casa

cuando naufragan los espejos, los papeles, los relojes

cuando flotan los juguetes que perdieron nuestros hijos

y se mezclan con arañas y con gatos muertos

 

cuando el miedo se bosqueja en las pupilas de las madres

cuando el barro llena nuestro vasos

y se ahogan nuestros libros

 

cuando llega la creciente

y las víboras se enroscan en la cuna de una niña

 

de qué sirve la poesía

 

cuando el duelo se adormece en los colchones

cuando hay que reconocer el cadáver de una esposa

y se escucha el desgarro de un hermano

tan cerca… tan cerca de nuestro propio dolor

que sus gritos se confunden con los nuestros

 

de qué sirve la poesía

cuando la pobreza abre nuestras puertas

azotando

blasfemando de humedad nuestras paredes

 

de qué sirve la poesía

-esta poesía-

si los puños de la lluvia nos golpean

y Dios sigue dándonos la espalda

 

© Daniel Ruiz Rubini

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