18/9/26

Poema de Ohuanta Salazar

  


La felicidad

 

En el patio de Obanta sentados

alrededor del abuelo Emidio

y de las cañas cortadas.

Esta caña se llama “la tucumana”.

Con el cuchillo pelaba y de nudo a nudo

cortaba un cuarto de caña para cada nieto.

Los dientes, pequeños trapiches

procurando el guarapo dulzón.

Esta violetita se llama “leche de burra”, explicaba.

¡No tanta azúcar, Emidio!, decía mi abuela

desde la galería.

Abuelo afirmaba pero nos guiñaba un ojo

y otro palito dulce para masticar.

En aquella ronda, bajo el sol debió explicar

esto se llama felicidad.

¿Cómo reconocerla, cuando todo

apenas se estaba inventando?

 

© Ohuanta Salazar

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