Poema de Ohuanta Salazar
La felicidad
En el patio de Obanta sentados
alrededor del abuelo Emidio
y de las cañas cortadas.
Esta caña se llama “la tucumana”.
Con el cuchillo pelaba y de nudo a nudo
cortaba un cuarto de caña para cada nieto.
Los dientes, pequeños trapiches
procurando el guarapo dulzón.
Esta violetita se llama “leche de burra”,
explicaba.
¡No tanta azúcar, Emidio!, decía mi abuela
desde la galería.
Abuelo afirmaba pero nos guiñaba un ojo
y otro palito dulce para masticar.
En aquella ronda, bajo el sol debió
explicar
esto se llama felicidad.
¿Cómo reconocerla, cuando todo
apenas se estaba inventando?
© Ohuanta Salazar
Etiquetas: Ohuanta Salazar



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