Poema de Juano Villafañe
La memoria de un sueño invertido
A Enrique Molina.
No se dice así
Déjenme decirlo para siempre
No se ama en la marea del bajo
Ya no hay embarcaciones del Caribe, ni
caballos atados en canoas
Déjenme decirlo para siempre
No se dice así
No es el hotel del mar lo que se pierde
Es el amor adentro lo que escapa
Hay que explicarlo
Ni los caballeros circulan por un juego
Todo vuelve a su crimen y a sus muertos
Ni es ella la mujer que se ha escapado
De una furia de tierra sin raíces
No se dice así, hay que explicarlo
No es ella, es la casa perdida, el jardín
sin amor
“Porque no tenemos casa, ni paciencia, ni
olvido”
Es la pared roja que respira sola con el
ojo del buey
En la cama sin aire, en la muerte con su
candelabro oscuro
No se dice así, nadie circula
Es en el mar de la pasión la amante
En las hogueras de un terror de infierno
Playa tierra del alma de origen en el mundo
Pero no es así, no hay que explicarlo
Circulen caballeros por favor circulen
caballeros
Hay muchas cosas para ver todavía
Como Camila O’ Gorman la gran bella
imprudente
La rebelión surrealista con sus fondos de
amantes
Un paraíso perdido en mi último viaje
Pero ya nadie dice, nadie circula:
“materiales inusitados, criaderos de
sonetos,
cabezas cortadas de señores con bigotes de
otro siglo,
discursos, festivales de carpinteros y
fotógrafos, adioses, toda clase de homenajes”
Nadie lo explica, nadie entiende nada
Nadie invierte en su muerte con el último
pájaro que saluda mi cuerpo
agonizando
Yo descanso en la noche final, lo saben mis
amigos que me vieron morir
Mi vida fue ese sueño invertido, mi propio
cuerpo iluminado por Dios.
© Juano Villafañe
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