Poema de Virginia Caramés
Pequeños poemas no tan japoneses
Luz de retablo
Pintor incrédulo
Crea vírgenes
***
La pinta a ella
Le va a tocar la cara
Aunque es la reina
© Virginia Caramés
Etiquetas: Virginia Caramés
Los invito a leer en este sitio a aquellos poetas contemporáneos que por una u otra razón son admirados por mí... Todos los poemas aquí publicados tienen registro de autor y no pueden ser usados sin el consentimiento de los respectivos autores. LAS FOTOS USADAS SON EXTRAÍDAS EN SU MAYORÍA DE INTERNET, SI ALGUNA PERSONA PIENSA SE USO SU OBRA SIN AUTORIZACÍON ME AVISA Y RETIRO LA IMAGEN DE INMEDIATO. Un abrazo Gustavo Tisocco Instagram @gustavotisocco69
Pequeños poemas no tan japoneses
Luz de retablo
Pintor incrédulo
Crea vírgenes
***
La pinta a ella
Le va a tocar la cara
Aunque es la reina
© Virginia Caramés
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La voz partida
El lápiz se engrosa contra el papel
Traza burdos rastros crispados
Las hojas, el arroyo – convengamos- la mariposa
-La rosa-
Omitamos el dolor por un momento
Omiso caso al trivial procedimiento
Al embotellamiento
Atasca la palabra
Camina cauto. No voltees. Sigue.
Sigue
Atasca la palabra
Camina lejos del cordón, de los zaguanes
Guillotina la letra. No voltees. No te apures. Junta flores
Sobre todo no te demores
Y al caer
Tomarás la guillotinada letra
Mitad en cada mano
Solo con eso
La voz partida será tu antorcha
- o mejor – tu talismán
© Virginia Caramés
Etiquetas: Virginia Caramés
Aníbal
Tu sombra fue la excusa
para la sal estéril y la brasa.
Entre Amílcar y Asdrúbal
tu figura, sembró de arrugas
la frente del romano.
El África viril forjó tu hierro,
que asoló la metrópolis.
Fuiste, junto a los paquidermos,
el espectro que el Senado
juró borrar del mapa.
En las noches de luna
aquella loba, que alimentó
los sueños del imperio,
tembló de miedo junto
a las matronas, temiendo
tu llegada.
El continente tórrido
aún espera, la osada garra
de tu justo brazo.
© Sergio Velázquez
Deseoso de
sustento
El junco
Se hamaca en su
sombra
Sombra
Fantasma que
duplica en el vaivén
La incertidumbre
El hambre
Se hamaca en su
fibra
Despacio
La sombra es el
recuerdo
Es el fantasma
La manera de
contar
El alivio
El junco
Su sombra
© Alejandra Maggio
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Solución de continuidad
Hay que parar, mujer
Apacíguate el pecho
y detente
antes de descifrar
antes de que claree
antes
(y la punta de los pies sobre la línea amarilla)
Despeja la complicidad
como a un humo
Olvida los guiños y las risas
- o mejor no olvides nada-
Y apaga,
con agua,
o con las manos,
la brasa en ciernes
Y déjalo ir.
© Virginia Caramés
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Cuál barro, cuál
extraviarse
muda
desnuda
en cuál barro
cuál
© Virginia Caramés
Imagen: Eva Antonini
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Hebras
El sigilo fue la clave que
con atenta precisión tejió
[dudando en la pena , tentada a la nada],
las finas hebras de tardes
todas
iguales
En la rutina, el hastío
fue
ese trapo larguísimo
sin
utilidad alguna.
© Virginia Caramés
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Las rezadoras seglares
Las mujeres de negro
Las sincronizadas
Un engranaje que impulsa la punta de sus
pulgares/
que hace circular bola a bola,
la cadena que norma el rezo
Toco tus cuentas, toco.
Toco tus vértebras, toco.
El rosario de tu espalda.
Toco.
© Virginia Caramés
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Corderos
Ahí los tenés
Son los que fueron feroces
El solcito invernal los dulcifica
/ los amansa
Ahí los tenés
Corderos entre corderos
una avenida de espumosos corderos
Cuántos entre los corderos habrán
rasgado lo intocable
Cuántos habrán cascado las tinajas, derramado
el agua
Cuántos en el barro mezclado con furia
andan hoy abrazados
Ahí van
/mansos/
pisando hojas secas
© Virginia Caramés
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Cara
cruz
Vas
a quedarte a oscuras oscuras
Vas a quedarte en la intemperie de tu pecho
Para que hiera quien te mata
Olga Orozco
sumé los vientos
mezclé las semillas
me adentré en las oscuridades remotas entre
la jauría de la desdicha arrogante
sopesé la empuñadura
y sobre el ágora de azufre, la tristeza,
como un animal legendario y fiero , me miró de
frente y rascó el suelo
Eso que arrojaste me estalló en la cara
Ciega y aturdida no encuentro el muro que
he de trepar
Me llevaré conmigo el muro
como llevo el trozo de espejo envuelto en
un paño
El sueño
quedó crepitando y los días
fueron tan iguales
que no se pudo contarlos
Una noche
encontré a la Sibila apoyada en la pared de un bar
Extendí la mano y toqué su ceja hinchada
No me creyeron, dijo
Me pidió una moneda, habló del Ángel, del
Demonio,
mencionó colores,
otros reinos,
batió la moneda entre sus manos
Ambas miramos hacia arriba cuando la
arrojó.
© Virginia Caramés
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Lo perverso
Si en el claro
entre las mieses
veo
tu flanco,
el
flanco de tu tigre
- el tigre que te
prefigura-
Si el rayo transmuta
- si pule-
el
topacio de tu flanco perverso
Si tu tigre se despereza
y
el desperezo desdibuja los símbolos
Si el tigre se recuesta
Si las rayas perversas del tigre que te
habita
se
mezclan
se
estiran
Si
ya no me dicen nada
Es el día del otoño perverso
Si vos todo reposo
Si yo todo garras
Si el ojo perverso que espía es ¿de quién?
El haz perverso que interrumpo me descubre
el odio
© Virginia Caramés
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