14/9/26

Poema de Raimundo Rosales

 


Nocturna


What I'm sailing with/

a knife, blue fire

–Margaret Atwood–

 

Comienza a nacer con la primera advertencia de la noche

se pinta una boca de sangre sobre las pestañas

y sale a cazar corazones por la calle del medio.

Es una promesa de hojas secas caminando altiva,

heroína herida con un ojo encima del otro,

con sus manos de colmillos para roer el amor

bien fuerte y que no se le escape, no sea cosa.

 

A veces se cruza con algún cristo huérfano de todo

o con una magdalena de extramuros

y se deja besar bajo una estrella oscura

y lamer las lágrimas simulando una pasión desmedida,

o con pasión desmedida, quién sabe.

Ha sido una semana difícil y tal vez alguien

le redima las culpas y los deseos más puros

o le vierta un poco de soledad y de cerveza

en el cáliz morado de sus huecos.

 

Otras veces se quiebra las venas

con un grito de hielo y abriendo los lunares

de su infancia a fuerza de aguantar el llanto

se vuelve caminando sola, nocturna,

se vuelve sola de lenguas y milongas

y entonces se arrincona en los pliegues

de su cuarto como un cachorro perdido

y escribe un poema con las uñas

rasgando en el velo de la aurora.

Escribe un poema y se duerme

despacito nocturna como una flor en la nieve.

 

© Raimundo Rosales

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Ay Raimundo. Qué bello y desgarrador poema, cuánta rabia y cuánto desamparo. Pero está el poema, escrito como se puede.
Abrazo,
Alicia Márquez

14 de septiembre de 2026 a las 14:08  

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