Poema de Raimundo Rosales
Nocturna
What I'm sailing with/
a knife, blue fire
–Margaret Atwood–
Comienza a nacer con la primera advertencia
de la noche
se pinta una boca de sangre sobre las
pestañas
y sale a cazar corazones por la calle del
medio.
Es una promesa de hojas secas caminando
altiva,
heroína herida con un ojo encima del otro,
con sus manos de colmillos para roer el
amor
bien fuerte y que no se le escape, no sea
cosa.
A veces se cruza con algún cristo huérfano
de todo
o con una magdalena de extramuros
y se deja besar bajo una estrella oscura
y lamer las lágrimas simulando una pasión
desmedida,
o con pasión desmedida, quién sabe.
Ha sido una semana difícil y tal vez
alguien
le redima las culpas y los deseos más puros
o le vierta un poco de soledad y de cerveza
en el cáliz morado de sus huecos.
Otras veces se quiebra las venas
con un grito de hielo y abriendo los
lunares
de su infancia a fuerza de aguantar el
llanto
se vuelve caminando sola, nocturna,
se vuelve sola de lenguas y milongas
y entonces se arrincona en los pliegues
de su cuarto como un cachorro perdido
y escribe un poema con las uñas
rasgando en el velo de la aurora.
Escribe un poema y se duerme
despacito nocturna como una flor en la
nieve.
© Raimundo Rosales
Etiquetas: Raimundo Rosales
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1 comentarios:
Ay Raimundo. Qué bello y desgarrador poema, cuánta rabia y cuánto desamparo. Pero está el poema, escrito como se puede.
Abrazo,
Alicia Márquez
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