Todos los días las flores de durazno
siguen el curso del agua
El grillo
está
en la habitación.
Su cantar
me avisa:
hay que seguir
despierta.
¿Lo mato, no lo mato?
¿Matarías a un grillo?
An Lu
MARFILES
Pequeños sabios de leche,
cautivos, temblorosos,
cuerpo fuera del cuerpo.
La mano bajo la almohada
tocando el nudo del pañuelo.
Dura la tela encerrando al diente perdido
y la boca desafinada, tironea de la punta
de la sábana.
La noche convoca a los ratones
que no sólo se comen
las lenguas de los niños mudos,
sino que mudan los dientes a su cueva
que tiene un portal como una boca.
Al otro día, cuando el pañuelo
deshace la mañana en un bostezo
un billete doblado que da pena
aligera el nudo del recuerdo.
Daniel Calméls
Álbum
El alma de tanto retrato inesperado
es la última ilusión
de un tiempo reversible.
Si fuera cierta la idea loca del regreso
y quedarse un poco
concentrando la fuga estancada
en el detalle que se descubre después
de hojear el álbum diez mil veces.
Paso el dedo por mi álbum de almas
perdidas después de una foto sin avisar.
Paso el dedo y van muriendo
como el reseco souvenir
de un mágico momento entonces
y ahora se ha olvidado una
de para qué lo guardó.
Repetidos y sin orden
galpón kiosco bazar subiendo y bajando
paquete caja cinta para embalar
civilizadamente dejar que se lo lleven
todo.
Lo contrario es resistir el absurdo
como si el tiempo se plegara: un tiempo de
hojaldre
amasado hasta lo invisible en miradas
superpuestas,
condensadas, abiertas en cientos de hojas.
Mi madre dice que entre las cosas heredadas
de mi abuela había un vestido sin estrenar.
Andrea Ocampo
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