17/4/24

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


epífita II

 

poco te pido, bromelia,

naderías

 

no me niegues la piedra donde amaste

la vida de una forma

terrestre, demasiado humana

 

un corazón arrosetado

no desprecia a otro semejante

tampoco corrompe lo carnoso

eso es propio de un lujo parásito

y lo nuestro es sin  nombre

humilde, pequeñito, sencillo

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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16/2/24

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


epífita I

 

quién te habrá hecho creer, querida,

que tu destino, tu fuerza

eran rastreros

eso déjalo a las espinas que buscan

el pie desnudo o la pezuña

para prenderse y hacer la fuga

en el movimiento ajeno

 

tuyo también es lo impropio

pero no matás, no sabés tajear

sos el fulgor

brotar y así espantar la sequía

 

ese tronco es tu apoyo

aquella rama el sostén del sol

orquídea trepada a mi hombro

escucho tu susurro

¿es cierto?

¿no mentís cuando hablás

sobre una brisa capaz de

 

empañar el olvido

de las sombras?

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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3/1/24

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


 

duerme conmigo la pena

de la catástrofe

en este rincón sin barrer

que es mi casa

 

¿dónde está

la sábana percudida   el sudario

que cubre la jaula del pájaro?

 

todo podría mejorarse

o quizás continuar en esta

penumbra del pecho

 

ponerle cerrojo a los postigos

dejar el beso haciendo

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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14/12/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


qué importa causar la gran catástrofe

cuando por dentro corre un río de piedras

 

el fragor de un aleteo en medio nuestro

el desierto

 

cuánta torpeza y qué empeño

en el error de creer que allí nada puede llamarse

alguna vez   brote

en cambio dicen

sequía   soledad ¿sombra?   silencio

esos no ven en sus manos

el viejo espejo de las diosas

pero los que quisimos armar el mejor castillo

junto a la irrepetible ola

los que nos bañamos con agua de aljibe

¿estancadísima o qué napa

me lleva hasta tu humedad?

los que caminamos por horas y horas

deseando acabar    ardiendo

esa poquita agua

atesorada entre las palmas era

el costo de continuar pese a la materia gastada

de arrastrarse como se arrastra a un muerto

que dejaríamos a la espera de la carroña

pero por la profunda adoración de haberlo visto vivo

sabemos que no merece un final tan triste

entonces lo llevamos a todas partes

la piedra rodante y su pesada línea en el mapa

 

somos muchos los que elegimos avanzar así

nos miramos muy de vez en cuando y en medio nuestro

el desierto

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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13/10/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


no sabré sacar de mi recuerdo

el olor en la punta de los dedos

que dejaba el girasol tostado

el porro ardiente

sobre la gramilla piadosa del enero         

 

nos pareció respirar el aire

que se respira en los volcanes del infierno

y podríamos haber muerto

abrasados juntos

quemados por estrellas

 

en cambio vino el viento

y un par de zorros huyendo

del incendio

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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2/9/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


 

el corral era el sitio más hediondo

y seguro que conocí

 

en el guadal criaturas mansas

trotaban en círculos

convocando una salvación

o panzas llenas

 

se salía enfermo o joven del corral

nunca supe de algún regreso

 

había que parir para poblarlo

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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1/7/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


eso no es maleza

es cardo

está en flor

es vos    es yo

somos

lo que todos quieren

arrancar de cuajo

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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14/6/23

Sebastián Sosa Ojeda comparte a Berruti/Gnesutta/Di Marco

  

hoy, de mí

 

visito

con piedad

las fauces de la infancia

 

ya no temo que me muerda o trague

ni que duela

 

voy y vengo

 

me amigo un poco con la que fui

 

rincones oscuros bajo la escalera

soles increíblemente brillantes

 

el tiempo se desliza como el dulce de leche en el pan,

 

migas de mí

 

Elena Berruti 

 


EL CASTIGO

 

Papá, voy a castigarte.

No al niño herido por la ausencia

sino al hombre que buscó

dar guerra a la hija.

 

Nunca improvisaste

un palenque

para amansar la potrilla

un lugar que apagara

el deseo pequeño

la pequeña rebeldía.

No.

 

Hiciste de mi cuerpo un yunque.

Forjabas

acaso

mi destino

la insoportable incandescencia.

Fuiste mi quemadura.

 

Melisa Gnesutta    

 


Paltas

 

a Vero Dema

 

1

 

Estás ahí, sonriendo

contra un fondo de hojas verdes, largas, gruesas.

Rodeados de mosquitos,

tomábamos caipiriña en una estación de servicio.

En los parlantes estallaban tambores

y una tormenta se iba

alejando en el cielo morado.

Preguntaste si la naturaleza es una fuerza ciega

o una mitología que alivia nuestro desamparo.

Una mariposa detuvo su presencia leve

en la mesa de plástico entre tu vaso y el mío.

Estás ahí, sonriendo:

un recuerdo luminoso que raspa el polvo de sus alas

en los desfiladeros de la memoria.

 

José Di Marco

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10/4/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


conozco cómo sacar

el aguijón

que traemos clavado en la nuca

 

pero un bicho arisco y sin azote

como vos

diría que no

 

si te animaras   nene

a trenzar tu pelo con el mío

a buscar un rincón donde colgar las pieles

de un varón

con miedo de amar a otro

si te animaras

a probar una saliva diferente

yo te convido la mía

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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4/3/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda

 


antes de la hora del gallo

dije la renuncia

furia   peste de los días

 

asenté la virgencita

alumbrada por siete velas

siete rezos encima

de la mesa   la pena

hecha quiste

 

le hablé con esperanza del recién ungido

su voz de huérfano

quién se quedó con la porción de fe

que me sería dada

 

no fue demasiado

romper las clavículas

para que se acomode el hombro

al madero

no me abracé a nadie

porque nadie vino hasta mí

y yo no pude buscarlos

mientras el derrumbe

el piojo   el hambre

hacían estragos en mi cuerpo

 

hablá   madrecita de los cardos

es terrible el peso de un grito

el horror   el corazón entre las manos

como un gorrión lastimado

por la pedrea

 

© Sebastián Sosa Ojeda

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9/2/23

Poema de Sebastián Sosa Ojeda


 mientras el domingo 

alcanzaba el desayuno 

madre dejaba al remojo

mi ropita 

y tu camisa 

tu pantalón de grafa Ombú 


con brazos de gigante

fregaba

contra sus muslos   contra la piedra

y agua mojaba a ella

la perra

las baldosas que hervían de sol


después colgaba en la soga

lo tuyo   lo mío 

nos disponía uno junto al otro

en un intento de unión

y yo miraba sobre el pasto

las sombras descuartizadas 


jugaba a probar talles 

en los que no cabíamos 

bajo el goteo

ponía tus borcegos punta de acero

para vestir a un hombre

que no quería ser


© Sebastián Sosa Ojeda


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