12/7/24

Poema de María Del Carmen Marengo

 


Comiendo los restos del asado 

 

Comiendo los restos del asado

con un pan algo seco

y un vaso de agua helada

me pregunto:

por qué me convertí

en un ser espantoso.

Qué me transformó,

de haber sido el bálsamo de alguien,

en esta especie de trasto

inservible

con el que no se sabe

qué hacer.

 

Los días pasan

y horadan la tersura del pan,

la terneza de la carne y su aroma.

Dan lugar

a otra cosa.

Materia recalentada

que no ha dejado nada,

ni un rescoldo

para seguir cocinando.

 

© María Del Carmen Marengo

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27/11/23

Poema de María Del Carmen Marengo

 


Tengo la cabeza

llena de pájaros

que no me dejan

tocar el suelo.

 

Algún día

moriré chocando

contra los barrotes

de la jaula.

 

© María Del Carmen Marengo

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7/7/23

Poema de María Del Carmen Marengo

 


Si no somos

ni felices,

ni compatibles,

ni compañeros,

ni confidentes,

¿para qué estar?

 

Para recuperar el momento

en que lo éramos,

o creíamos serlo.

 

Para seguir creyendo

que, por un río

secreto del tiempo,

llegará navegando

de regreso

tu sonrisa a tu cara,

y la frescura a nuestras miradas,

y que estos días envejecidos

y crueles

cambiarán.

Retornarán al cauce luminoso

de años pasados,

cauce que se estancó

y nos dejó varados

en este mar

de soledad. 

 

© María Del Carmen Marengo

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17/4/23

Poema de María Del Carmen Marengo

 


 

Quisiera ser una persona

que haga

cosas útiles.

Quisiera ser

de las mujeres

que hacen cosas útiles.

 

Hacer barbijos

para los niños en la escuela,

por ejemplo.

O como en África Mía,

después escritora,

pero antes que eso,

cafetalera.

Apagar incendios,

levantar cosechas,

manejar hordas de empleados

que me quieran.

 

Tener un kiosco

y hacer

pequeñas viandas

para vender en el kiosco.

 

Modelar cerámica.

Tapizar sillas.

Poner mosaicos.

Llamar al plomero.

No tener miedo.

No tener pájaros en la cabeza.

 

Deshojar sin temor

hasta la última margarita

y que salga a suerte

lo que salga.

 

Quizás entonces,

en ese mundo,

me aceptaras

y yo

no te hubiera

necesitado tanto.

 

© María Del Carmen Marengo

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25/1/23

Poema de María Del Carmen Marengo

  


Levanté el brazo izquierdo

y agité la mano

como saludándote

para que vieras

dónde estaba.

Me miraste

y moviste apenas

la cabeza.

Te sonreí.

Insistí en sonreírte.

 

Pero nada de alegría había en mí.

 

Pudiera ser

que este gesto

tenga que repetirlo

pronto

para decirte adiós.

 

© María Del Carmen Marengo

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23/9/22

Poema de María Del Carmen Marengo

  


Gente que ha vivido eternamente

en mi recuerdo

como adolescente.

Jóvenes que estudiaban, trabajaban,

se enamoraban.

 

Hoy

sus hijos

son mayores que ellos

cuando dejé de verlos.

 

En qué pozo del tiempo

quedaron aquellos muchachos y muchachas.

 

Qué vórtice arrasó con ellos.

 

Ya se fueron y no volverán,

aun cuando hayan

seguido vivos.

 

Aun cuando estén ahí

y sigan viviendo

en otra piel,

en el rostro y cuerpo añejos

que nos deja el tiempo.

 

© María Del Carmen Marengo

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5/8/22

Poema de María Del Carmen Marengo

  


Los muertos 

 

Yo, que tuve celos,

por fin conozco su rostro

en fotos que la revelan

como una mujer hermosa.

Y hoy confirmo, también,

que ha muerto.

 

Ahora

el pasado será absoluto.

 

La tristeza de lo no vivido

se empozará en el alma,

se quedará en nuestra casa

como un fantasma extraviado,

como mariposa ciega,

ahogada

entre las paredes.

 

Ella,

ahora,

será para siempre

la preciosa niña

que seducía

con su sonrisa

y su bondad.

 

Yo, en cambio,

si dios así lo quiere,

seré

pasto para las fauces del tiempo.

El tiempo,

ese espíritu que carcome

nuestra carne

y nuestros huesos.

 

© María Del Carmen Marengo

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