17/6/23

María Del Carmen Barrionuevo comparte a Orlandini/Suárez/Ferrer

 


Lucía

 

vuela esta canción

para la niña que dibujaba monigotes en mi espalda

y también

para la muchacha que un día decidió

que la libertad

era llevar el pelo hasta las orejas

 

—te odio—

dispara en tiempos

de abstinencia de pantallas

y sin embargo

soy como el agua

que muere

                    paciente

                                    en la espera

 

contra todo pronóstico

sus manos me llevan en las líneas

                   de su memoria

cruzamos las escarchadas galerías

con las narices rojas

y las risas envueltas en aire blanco

aterrizamos en la cocina

con una melodía en la garganta

que trae de vuelta a Elvis

 

mientras el mate

mientras la tarde

mientras la vida

 

Claudia Bernabella Orlandini 

 


Puerperio

 

Parí un dolor que me apretaba las

costillas desde mis antepasados.

Ahora me persigue una melodía

entre jotas y tarantelas,

pero a la par vivo este puerperio

con alivio.

 

El ADN tiene memoria;

por eso,

arrastramos tantas cargas foráneas.

Y mientras me hundo en las arrugas,

refloto las astillas de ellos

para enterrarlas en la Tierra

    (y que de una vez por todas se mueran).

 

Siento que la nieve ya no tiene

estalactitas de otros

y que son mis propios fuegos

los que se derriten en la escarcha.

 

Esta noche cuando mire mis sábanas,

mis ojos podrán ver mi ombligo,

y ya no llevaré mi mochila

con piedras ajenas.

 

Espero que mi linaje haga lo mismo.

Mate,

entierre

y olvide

esas cargas,

               las mías,

que seguramente irán conmigo hacia allá

               hacia otras vidas.

 

Vanina Suárez

 


No me dejes

 

No me dejes pensar...

Aturdime de besos y

pintá mis pupilas de violeta.

Viajemos a una playa y

saturá mis oídos de barcos y gaviotas.

Llevame a una plaza y

que el ruido a óxido en las hamacas

se mezcle con la risa de los chicos.

Subí el volumen de la radio

cuando el relator grite el gol

“ese gol” para nosotros.

No me dejes pensar...

Porque si logro acomodar los pensamientos

voy a dejarte.

No me dejes dormir...

Porque si duermo,

dormirá mi sexo.

Porque voy a soñar y

tengo miedo de que

no sea con vos.

Encendé una fogata

para quemar mi ausencia.

Empujame a un precipicio de poesía.

No me dejes dormir...

Sacudime el deseo de no despertar, y

si a pesar de todo eso me duermo

entonces...

No me dejes despertar.

 

Beatriz Ferrer

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4/5/23

Poema de María Del Carmen Barrionuevo


Inmigrante del sur de Italia 

 

Llegaste

en la barca del destino

con cicatrices peninsulares.

 

Los vientos

intentaron vanamente

romper

los eslabones del pasado.

 

Tus manos cayeron

a los costados,

resignadas

ante tanto azul y tanta sal.

 

       Nunca tan azul como el Tirreno.

 

América te recibió

con otro azul;

un azul interminable.

 

         Nunca tan azul como el Tirreno.

 

                                            Nunca…

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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5/8/22

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Sepulcros en el mar

 

Se nos hizo mar

el recuerdo de las flores

que esparcíamos en la playa.

 

El rezo de orfandad

que dejaron los náufragos

que nunca volvieron

nos convoca.

 

Vamos en procesión

con las flores en las manos

-cual serafines de luz-

bajo la mirada atenta

de las gaviotas

que acompañan la ceremonia.

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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27/5/22

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Llueve

 

Santa Rosa se expresa

en este domingo

agostino, nostálgico.

 

Tu ausencia

hace añicos

mi esperanza.

 

Pronto llegará

la primavera equinoccial

con sus soles y sus flores.

 

Tu andar pendular

¿te traerá de vuelta?

 

¿Vendrás para

agraciarme un momento

y después seguir tu camino?

 

Tu ausencia

horada el alma

como la lluvia torrencial

horada la tierra.

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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13/4/22

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Horizonte revelador 

 

Canta el horizonte

en el crepúsculo de la ría.

 

El lenguado se arrastra;

apenas llega la luz de la luna

hasta el lecho marino.

 

El niño está sentado en las rocas

mirando al oeste;

el último vestigio de sol

se dejó de ver hace unos instantes.

 

El viento no se percibe;

quizás esté

agazapado

presto a sorprenderlo

en cualquier momento.

 

Gira su mirada hacia el este;

después de la labor diaria

ese descanso en las rocas

lo lleva al otro lado del océano.

 

© María del Carmen Barrionuevo

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14/1/22

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 

Sortilegio

 

Si pudiera caminar

por las ruinas

¿llegarán los recuerdos?

 

Las casas ya no están.

A pocos metros, los flamencos

retozan en el humedal.

 

Los observo desde la costa.

¿Es mi mirada?

¿Es mi madre cobijándome en sus brazos?

 

La pereza de la hora de la siesta

se abraza a los tiempos.

Se pierde en el rosado de las aves,

en la sinuosidad del arroyo.

 

No sé si soy ésta

o si soy aquella pequeñita y morena

de raíces desarraigadas.

O tal vez soy ambas.

 

En esta simbiosis mística

veo los flamencos con la mirada del ayer

-para sentir el calorcito de mi madre-

mientras mis cansados ojos

se entrecierran

para no perder el embrujo

del pomeriggio.

 

Es la hora de girar hacia el mar

para acompañar

el encantamiento del astro,

que lentamente se dirige hacia el oeste

hasta perderse en el horizonte marino.

 

No quiero volver a casa.

Tengo miedo de que al llegar

no la encuentre.

 

Si el sortilegio desaparece,

también lo hará mi madre.

 

No quiero volver.

 

Quiero quedarme

en el huequito feliz de la niñez,

en el hechizo perenne

de las huellas y senderos

-sin tiempos y sin espacios-

de mi universo.

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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8/11/21

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Casa 1103 

 

Pienso en esa casa

que cobijó a mi familia;

esa casa sin pasado ni futuro

que se esfumó

en los delirios de los tiempos.

 

Sin embargo

dejó vestigios,

dejó esa esencia

de flores y frutos encendidos;

de conjunción de almas

desarraigadas…

 

        Y el olor a tuco que convoca

         a la hora de almorzar.

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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4/8/21

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Atávico

 

soñás con la caricia de mar en tu ladera

el aroma salobre que trae la brisa

desde lejanas costas del este

 

soñás con la espuma revoloteando

húmeda suavidad que se desliza

por la vertiente sinuosa de tu espalda

 

soñás con las aguas que sublevan

y tus pájaros adormecidos

se motivan con goce atávico

 

lo que no sabés es que a la distancia

sueño con la quietud de tus piedras

la firmeza de tus amarronados senos

la sutileza de subidas interminables

el descenso glamoroso del disfrute

 

no sé si en algún resquicio del destino

llegará el camino a recorrernos

no sé si el beso nacerá sin labios

si mutaremos en rocas milenarias

o si naufragaremos de deseo

 

solo sé que de sueños hoy vivimos

solo sé que me anhelas y te anhelo

y en la magia perenne de la vida

no habrá olvido que nos condicione

ni distancia que no nos estremezca

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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26/5/21

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


 

Azul escondido en lágrimas sutiles

 

El agua es el arribo, la mano

de frescura en mi bolsillo de sed.

Víctor Hugo Cúneo

 

No obstante la cruel presencia

del escondido adiós

-camuflaje del olvido-

enloquece cual marioneta

entre sus dedos inquietos.

 

Su almizcle invasor

sutil y engañoso;

la sapidez embaucadora

de su lengua febril.

 

Éxtasis de movimientos

que sincronizan caderas

en una simbiosis perfecta

que hace de dos cuerpos uno.

 

Empapada de mar

su mirada ahora abarca

la esperanza azuladora

(horizonte empapelado

de risas lacrimosas).

 

Sumida en la desesperanza

ruega a los pájaros del alba

que se apuren a llegar

con la salvadora lluvia.

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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12/10/20

Poema de María Del Carmen Barrionuevo

 


Petricor

              

tu cuerpo era roca

árido de sentimientos

ríspido, destemplado

de cobijo carente

 

hasta que llega ella

despaciosa, etérea

gota a gota

cubre tu cuerporoca

 

gota a gota

perfora la arena

acaricia y conmueve

convoca la vida

 

gota a gota

estremece tu piel

y reacciónás

abrís tus brazos

 

disfrutás el aroma

de tu lluvia de noviembre

 

© María Del Carmen Barrionuevo

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22/8/20

Poema de María Del Carmen Barrionuevo



Cardo ceniciento

Viento Zonda
Te envía la Pachamama
tras la queja del Yastay.

Pretendés traer
el frío del Pacífico
pero la cordillera te aplaca
y te fundís
con la calidez cuyana.

Yo te espero
los mayos y los octubres
cuando alucinás los valles,
los olivos, los viñedos.

Entonces besás mis canas
apenas esquivás mis espinas
y te vas perdiendo
en mi horizonte acotado
por los cerros…


© María Del Carmen Barrionuevo

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7/6/20

María del Carmen Barrionuevo recuerda a Roberto Mallea


 

Resiembra

He reparado en la inútil desidia de la nada,
eso de dejarse invadir por la cómoda inacción de la indiferencia.
He comprobado que de todo lo sentido y hecho desde entonces
el noventa por ciento es ordinario.
Mohosas pelusas resultantes del desdén y el abandono.
Panzona contemplación del rosario incontrastable de mis heridas.
Sólo una pequeña parte en el haber queda a salvo
de la patética recopilación de mis desgracias.
Creo que es hora de renovar el aire.
Buscar en el fondo de mi alforja
las cuatro o cinco semillas que aún me quedan
y en vez de llorar sobre el terreno yermo que me dejaste,
dedicarme a buscar otro espacio
donde intentar resembrar.
Debo derribar los canceles que hasta hoy me limitaron.
No importa el tiempo que me lleve el hacerlo.
Trataré de encontrar un nuevo surco
para volver a honrar la utopía de mi simiente,
entre el desierto y el orifonfo.

© Roberto Mallea




A Roberto Mallea

Entre el mar y el desierto
una mortaja de pitojuanes
acompaña tu partida.

A tus espaldas
una luz mortecina
sobre letras flageladas.

En tu horizonte un surco.
Tus cuatro o cinco semillas
caen en el sendero angelado.

Los pájaros -¡libres al fin!-
te vuelan hacia las voces
susurrantes del destino. 

© María del Carmen Barrionuevo

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