24/10/14

Poema de Catalina Boccardo

  


FIGURA   DOS 

la casa entera ya no existe
una soledad de tules negros

selección a voluntad
 deconstrucción a la deriva

y ese objetivo casi oscuro  de una mano rompiente

borrar huellas
escindir cualquier atisbo de locura del procedimiento

frágil permanencia que nos permita creer

 la angustia se retira con un bisturí
y volvemos a un todo



© Catalina Boccardo

Prosa de Edna Pozzi


Un amor, el tuyo, que grita en las plazas públicas. Que sale de los ghettos oscuros hacia un amanecer de cuchillos. Que se sienta a morir en oficinas. Que elige, fríamente, su lugar en la vida.


© Edna Pozzi

Poema de Gustavo Borga



en los ojos
de un ángel
ciego

vi la luz

© Gustavo Borga                

Poema de Silvia Loustau


                       
una   sombra  roja
me cava el pecho como un descendimiento
todo me parece un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.


©  Silvia Loustau

Poema de Nora Coria



La NIÑA de las NOCHES

La niña de las noches
menea cascabeles,
y agita campanillas.

Dibuja colores clandestinos.
Dispone sonrisas de juguetes.                    

Disuade realidades                                                                       
con paz de caramelos.

Con gestos descuidados
devela evanescencias.    

Induce mil caricias.
Mil besos dictamina.

No es bueno acostumbrarse...
La niña de las noches...                                            
¡corrompe las rutinas!
(Excepto lo que instiga).                                 

Mejor, ser cauteloso...                                                                  
¡Fascina cuando abraza
y con mimos hipnotiza!

Instala fantasías
con ojos inocentes...
¿Tres duendes con dos lunas
la esperan en la esquina?

Ya parte, como ayer...
un poco despeinada,                                                         
un poco desprolija,
llevando siete manchas,
corriendo,                                                                                          
divertida.     

Como hoy, vendrá mañana...
El pelo recogido en firuletes,
florcitas en las medias
y en cada zapatilla.
Extenderá las manos
y ofrecerá mejillas.
Entonces...
caeremos,
como siempre,
a sus pies
(y de rodillas).

¡Que el día pase pronto!
Extraño su mirada,
su voz,
y tantas risas.

Pequeña luz etérea,
tan bella                                     
y tan sonora,
tan suave,
tan sencilla,
tan buena,
tan viva.
                    
Que sea ya la noche...
¡Que vuelva la alegría! 



© Nora Coria

Poema de Victoria Asís


Hoy, Ahora. 

Hoy,
que tus manos se aquietan en mi piel
presiento un tiempo concluido. . . 

El amor y la pasión
que entonces nos empujaba
a conocer otras caricias 

Hoy nos encuentra sin memorias. 

Tus manos,
 tu mirada han perdido el camino
que ayer te contaba de mis gozos, mis anhelos
Déjame estar en vos . . . 

Una lluvia gris de incertidumbres
borró esas horas vividas entre los dos 

Tus alas y las mías esperan
el milagro para seguir el vuelo. . .



 © Victoria Asís

Poema de Migadalia Mansilla


Acaso

qué he de hacer con este acaso que soy
con mi alma murmullo de  voces
con toda esta tarde encendida
en  el  impaciente amarillo
que se cuela entre los árboles

qué he da hacer este ocaso que soy
en la tristeza de un agua
fiel al cauce de su sino



© Migdalia B. Mansilla R.

Poema de Néstor Cheb Terrab



universo tridimensional
sentidos sionales éramos comos
somos cosmos serán
nacerán cronos mecerán cunas
de hombres con canas al nacer
convertirme en can verde



© Néstor Cheb Terrab

Poema de Silvana Merlo


Efigie

Un hombre de piedra yace inerte
entre sus sombras eco de sus lágrimas
fondo de su espejo con una doble muerte
descendida de su frío convertido en hielo

                         una pluma distraída
                                            ¿lo descubrirá?



© Silvana Merlo

Poema de Cecilia Glanzmann


EL VUELO

 Así como en Adán todos mueren, así también
en Cristo todos tendrán vida. 
 Corintios 15. 22

Cuando me escurro a lo corruptible
de la absurda realidad
la que nos somete al juego eterno
la poesía transforma la caída
en vuelo.

Un hilo dorado incandescente
me reúne
adámico aún
con el misterio precioso del Árbol.

No se nos desterró del todo
de aquello
aquello que llamamos Paraíso.

El hilo se abre
la esperanza habla
desde más allá del túnel inconsciente de
uno mismo habla 
invita a recordar
y hay luz en la ciénaga aparente
de la vida
hay luz de la energía del amor.


© Cecilia Glanzmann

20/10/14

Poema de Graciela Perosio


me derramo de vos paisaje 
ahora que conozco las leyes 
de su nombre ahora que su código 
se inscribe en mi cadera 
hacia dónde partir pendiente 
aún del cielo de la tela del color 
irremplazable de sus manos 
cuando juegan distraídas en mi pelo. 
me derramo de mí paisaje 
de lo ausente que enmascaró 
mis versos tantos días 
yo tengo aquí un pincel 
la plumafuente de mi padre 
qué hay aquí me miro 
escribir sé que no espero 
ya no y sin embargo 
la vida aún me acongoja las hadas 
de los cuentos 

          (cuadros de Luis Felipe Noé, de referencia: en el paisaje 
                       y niños perdidos en el bosque)



© Graciela Perosio
Pintura: Luis Felipe Noé

Poema de Ivana Szac


HEMBRA DE FUEGO

III 


Esa hembra
galopa enfurecida       
caballos de viento
en tierras pantanosas.

Nadie puede atar sus pies.

Su corazón de fuego
nunca duerme.



© IVANA SZAC

Poema de Aníbal Silvero



Romperás mi corazón

Me romperás el corazón doliente
lo partirás con furia en cien pedazos
lo filtrarás después en mil cedazos
lo pisarás con rabia persistente

Golpearás sus restos ciegamente
cortándolo en millones de retazos
y con duros y rudos topetazos
disolverás su polvo en cal ardiente

Y cuando esté supremamente inerte
en atroz y terrible desaliño
al vacío lo lanzarás bien fuerte

Pero tan caprichoso como un niño
cruzando la frontera de la muerte
su fantasma vendrá por tu cariño


© Aníbal Silvero

Poema de María Laura Coppié


Lengua de señas 

Manos.
Manos.
Toda historia podría resumirse
en cuatro manos.
Manos de uñas cuidadas,
de uñas anchas y planas
como las branquias de un pez dorado.
Sus dedos detienen las cuerdas.
Los míos lo peinan casi sin tocarlo.
Una mano se esconde
-anzuelo voraz-
en la luz que habita entre su piel
y el cuello de la camisa.
Otra se acurruca en el hombro
como si ahí empezara y acabara el mundo.
Manos que arman vientos
y acomodan médanos.
En la mano derecha,
la más lisa,
una cuchara de madera
despierta el invierno de las cebollas.
Llenas de pimienta y nube,
de miradas que se ovillan ahí
entre las palmas
para no quedar en el aire, colgadas.
La izquierda esconde el rubor de las palabras.
Entre dedos temerarios un bretel,
un cierre, nada de dudas
como un colibrí.
Manos que respetan adn y pulso,
que guardan en la trama
tanto beso para siempre más tarde.
Manos.
Manos trepando un ruedo,
amasando secretos,
manos de silencios.
Cuatro manos, mil,
todo el cuerpo en las manos.
Manos centro manos mundo
manos calma manos llave.
Desatan, sostienen,
sazonan la lluvia,
manos de quién
entre la seña simple de la caricia.

Toda historia podría resumirse
en cuatro manos.
La nuestra,
por ejemplo.


© María Laura Coppié

Poema de Ana Romano


Escenario

Espejos
que circundan
nadan
y así  viajan
Tonos
que perduran
despabilan
y así dibujan
Destellos
que salpican
envuelven
y así atrapan
El carnaval
es recorrido
por el triste decoro
del antifaz.


© Ana Romano

19/10/14

Poema de Rubén Vedovaldi


MUJER DE MEDIANA  EDAD 

mujer de mediana edad 
asomada a la ventana 

afuera la luz solar 
adentro cuerpo que ama 

mujer de humedad entera 
abierta al beso y la danza, 

beso que le busca el fondo 
de  océano que no acaba 

mujer  de mediana edad 
que  con la luna se hamaca 

que  bebe sol de las flores 
y  en el sueño se dilata 

mujer de humedad  entera; 
ama de casa y de caza 



© Rubén Vedovaldi
Pintura: Juan Fernando Cobo

Poema de Norma Starke


Zona De Agua

I

Memoria la lluvia, el rocío y
la llovizna que empapa
milenios de un equívoco
                 que el tiempo duda en lavar
esta corriente imparable baña el blando infinito /
en nuevas vertientes se hiere
brilla  agua / se aclara  cuando llega /
y huye trasparencia /
buscándose lágrima                   
                        


© Norma Starke

Poema de Yanina Audisio



APENAS

Apenas un error de la luz
Un hilo tenso
Inmóvil
El dolor ocupa el lugar del aire
El dolor ocupa la muerte de las horas
Apenas el asedio del mundo sobre mí
Obra su arraigo
El dolor
No duerme
El dolor
Hace una mancha
Y mi asedio sobre el mundo
Va hiriendo lo tenue
Y para qué despertar hoy
Para qué este cuerpo con mi forma
No se acerca nada a oler
Cómo está de solo el pájaro
Que es mi parte que hiere al mundo
Que es el mundo lastimando en mí
El pájaro no sabe callar y dice el dolor
Apenas la quietud
Apenas nada
Ni un paso alrededor
Ni una pausa sobre el pico
Hundiéndose
En la carne cada vez más pequeña
Apenas la oscuridad en falta
Apenas mis ojos
El dolor
Apenas los intrusos
Confundiéndose
Y el dolor
Apenas mi resto
Apenas
Todas las cosas perdidas.


© Yanina Audisio

Poema de Miguel Oyarzábal



Nocturno

Caminar
hasta alcanzar la punta del muelle.

Quedar montado
en la aguja de un reloj,
que gira hacia la izquierda.

Después
el silencio
alimentando fantasmas.

La inevitable luna
se deja descubrir
asomada al horizonte.

Y crece
para armar la noche
y el camino
que me traza en el mar...



© Miguel Oyarzábal
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de Sonia Rabinovich




                  “ La soledad es un lugar lleno de secretos,
                       como la selva “ (Sándor Márai)


Saboreando el opio de los días
ella escucha al despertar
el canto que le anuncia
que afuera hay afuera.
También el ruido de una ambulancia
pero esa información transita por otra grieta


La cortina está cerrada
se perciben motores
de la avenida principal.

El ave sigue cantando.

Ah, cuando yo volaba , pensó.


© Sonia Rabinovich
Pintura: Juan Fernando Cobo

Poema de Norberto Barleand



Entrañas del ocaso

Viajan por mi pecho
suburbio de ladrillos,
paredes de pureza .

Un corralón de siesta y de  baldío,
preludio juvenil,
fogones nuevos . 

El carro del dolor ,
la pajarera,
un coro en los altares
con el  beso que robé de tu mejilla,
cuando oscurecí en las caderas
sin conocer el nombre de la aurora
        ni el ocaso del amor en tus entrañas



© Norberto Barleand

Prosa de Sonia Quevedo


LEVITANDO EN EL AMBIENTE 

Desaparece con su traje largo la penumbra, regresa a su forma convertida en sombra; se aquietan los latidos en el saco vacío mientras  carga con sus huellas y nostalgias. 
Resuena el paso de la culpa inquieta a preguntarse: ¿Es que se han  marchado los abrazos, las caricias y los sueños? 
Gran confusión genera el dialogo inconcluso, traspasa la ventana; se separa lo virtual de lo vivido haciéndose tan corto aquel instante como breve el suspiro. 
Espira la caricia en sobresalto, de la huella se percibe lo palpado, y el regreso de la forma se convierte en sombra. 
El saco vano de cariño se vacía, y al cerrar los ojos, desfilan pensamientos sin forma levitando. 
Se aquietan los latidos, el abrazo se des-hace y el vestigio  de nostalgia yace convertido en sombra. 



© SQuevedoH

Poema de Walter Mondragón

  
SED

Ella es el agua
                   la mies
                                ¡Un vivo sueño!
Espiga tierna
tiembla al viento de sus quince;
bajo el puente augusto de sus cejas juntas
corre el río del tiempo que le cruza,
imbele ante su intacta fermosura;
sus ojos como faros
rizan de luz las olas de los días
                       (presentes próximos)
y su mirada riela en la mía,
fascina
dulce promesa de la dicha,
luna creciente
certeza de la espera.
Arisca cierva blanca
Cara a la sed del tigre que la acecha.


© Walter Mondragón

Poema de Marizel Estonllo


Luz verde 

Esta hora filtra la luz en la ventana del fondo
por allá, desde atrás…sobre la mesa de compartir

Insistís,
Y no tengo nada para decirte

esta tarde está gris y desapacible

…es que sabemos que  vamos a ir…

Sin embargo unos acordes  presagian
desde  lejos , algo tierno
ponen de pie, le hacen un guiño
a esa distancia que danza soberbia en esta lluvia sigilosa

nos sirve de excusa
nos hace extraños
nos pone cerca

Es la hora cuando madura la canela sobre el té humeante

Insistís
Y no tengo nada para decirte

Ya es  imposible cerrar esa ventana.

…es que sabemos que vamos a ir…

Mientras tanto en la otra vereda
crece tímido
 el sol,
pero crece,
 y esa acción
es decisiva
alberga la tierra fértil de la dicha

nos hace próximos en el agradecimiento
nos amplifica en los otros
nos da luz verde
y paso a paso,

va igualando

la esperanza ,lo posible,

              Un deseo… Un destino.                        



© Marizel Estonllo

Poema de Marina Centeno


Vengo de pies descalzos
sobre el mapa de las cuatro agujas
En el canto del árbol que se mece
está mi Madre -fructífera-
con la voz de la gente de mi barrio
en pedal de la hambruna
suficiente en el caldo y la tortilla
y en la tinta que escurre de mi Padre
cuando a solas predica
que el poema es el hilo
que tensa la rutina
No soy visionario
Hablo una sola lengua: Poesía



© Marina Centeno

Poema de Patricia Díaz Bialet


ES ASÍ 

Entonces es así:
yo vengo,
te excito,
te encamino
y luego parto.

Sacudo mi cola kilométrica.
Abofeteo a las otras.
Te declaro mío para siempre
y luego parto.

Me encapricho.
Te enciendo.
Paseo mi oropel en tu nariz inconstante
y luego parto.

Entonces es como yo digo:
aspaviento para anda.
Entonces hagamos el amor con tus manos en el aire
en el preciso momento en que la multitud nos mira
y luego también parte.

Entonces es así:
aprender a desear y sólo eso.
Mecer mis senos fantasmas y esperar a que explotes.



© Patricia Díaz Bialet

18/10/14

Poema de Jorge Boccanera

  



Ella 

Viene despacio
       entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
       viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
       viene despacio
a tender sus manteles de ternura
       viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
        retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
       viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
       viene despacio
       entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después...  se vuela azul como la tarde.


© Jorge Boccanera

Poema de Mariana Vacs



TEMPLO MAYOR

En las ruinas del Templo Mayor
una serpiente emplumada arrastra
su osamenta volcánica.
Su dentellada empuja
siglos ocultos.

Un nopal salvaje trepa
la base de la pirámide
y sus espinas retienen
leyendas ancianas.

Sólo la ignorancia quita
piedra a la piedra.

© Mariana Vacs


Poema de Lucio Madariaga

  
Barriletes rurales

Cualquier lluvia cae muriendo y recordando
Rodolfo Alonso


Voces de chicharras
                      -agujas chinas-
penetran la ventana improvisada del rancho

Los alguaciles de la ropa tendida
a la intemperie
                alertan

La lluvia de invierno duele en la cara
del abandono

Me retuerzo en la lona helada del catre
y sueño:

fósforos móviles
              para sazonar melodías internas
de pájaros que condenan al resguardo de la lluvia
 
el desierto
                
         de los hombres



© Lucio Madariaga

Poema de Cynthia Rascovsky



Soy la que teje
bufandas al cielo

la que juega a la rayuela

la que cena gemidos

Y la que besa la noche
en cada hoguera

de tus piernas.


© Cynthia Rascovsky

Poema de Eduardo Espósito








VISIÓN PARABÓLICA

Se te escapó la tortuga?
Ya no estás en edad
para atrapar quelonios
ni perseguir milagros
Esta es la crónica de tu
ríspida carrera:
Una caja de zapatos perforada
y esa cosita inútil respirando
para enmendar pretéritos
La lechuguita del amor
(aquel delivery azaroso
que se enquista en el píloro)
extravió tu dirección
siguió de largo
Hoy te lame el vacío
con tu chapa en la puerta
con tu cajita intacta
con el cuore en el freezer
con el sino asfixiado
Y tu tortuga muerta.


© Eduardo Espósito