9/12/24

Poema de Victor Alejandro Aybar

  


Es cosa triste ser río

ATAHUALPA YUPANQU 

 

compongo este paisaje

de verdes sobre verdes

musguitos que tiñen mi río

llorado por sauces

                   asombrado por talas

esta serpentina de murmullos

                                   agua mansa

convoca al dorado de la tarde

implora silencio a la oración naciente

el frescor de la noche horada las penas

 

una nana de luna llena

me acuna en este valle

de violetas y celestes

nada de nada mi niño

anida en la noche

nada de nada anochece

si rompes silencio

nada mi niñonoche

te duele si cantas

todas las noches la noche 

 

con-verso con el tiritar

                 constante y travieso

de huesos erguidos al sol

                 sofocante y austero

de huesos arqueados

                          que soy

aún así

tomo y retomo la palabra

entre sequías

                de noches áridas

                               y verdes secantes

nada de nada mi niño

anida en la noche

nada de nada anochece

si rompes silencio

nada mi niñonoche

te duele si cantas

todas las noches la noche

antiquísima fortaleza

                        de la falda

la de estos hombres

se derrumba en la noche

ante la sensual apertura

de un naranjo

                  sólo flor

o de falsos paraísos

e invita a sombrearse el alma

por un beso mancebo

 nada de nada mi niño

anida en la noche

nada mi niñonoche

te duele si cantas

todas las noches la noche

 

y fue Eva la primera      ahora yo

quien llora en este valle

de lágrimas

         de verdes celestes

                  de ríos anochados

ni la salvación color morena

calma este ahogo

sólo un viento amamanta

tragedias            

                  y canta y baila 

 

nada de nada mi niño

anida en la noche

nada mi niñonoche

te duele si cantas

todas las noches la noche

 

© Victor Alejandro Aybar

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6/9/24

Poema de Victor Alejandro Aybar

 

 

he encendido un fuego todos los viernes

ellos sentados y abiertas su piernas

manos que acomodan huevos

talón meta golpear el piso

una palmada al muslo ajeno

todo ofrendado

al centro

el vaso pasa de mano en mano

y yo de piernas a piernas

enlazado por alguno mi cintura

o vuelto abrazo al cuello del más lindo

las risas son la música de este baile

los aplausos nalgadas para salirse de sí

 

solo uno tinquea el vaso pensativo

reyna vos sabés de amarres

ayudame

 

el poema no es un amarre

changuito lindo

es una curita a la ausencia

 

© Victor Alejandro Aybar

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5/7/23

Poema de Victor Alejandro Aybar

 


Catamarca

 

y si esta tierra-todo

que conozco llamada en lengua antigua

es una india lejos de la deidad

que no sabe pronunciar

ni las cosas ni los nombres ni su temor

violada todas las noches

no es ni fortaleza ni falda pulcra

toda arrebatada por miles de fernandos

 

o es una chinita estaqueada

en cada lugar por cada tipo

pariendo otro fernando, un sebastián,

dos juanes algún londrino o andalhualo

qué beneficio por hijo le tocaría hoy

llorando al final de todo

en este valle como una maría magdalena

o una maría toda morena y estrellada

 

o peor aún si fuera una vieja golpeada

matrona de las calles del centro

como una cabra loca contra el viento norte

no sabiéndose si juana o julia pero si brandán

vagabunda por la salta pícara por la prado

llorando en la rivadavia riendo por la güemes

sólo ella era capaz de desafiar a los tipos

a que le coman el bicho

sólo ella tenía una eulalia revoleando polleras

a pesar de tener traje y corbata de carnaval

 

qué digo peor

sería castigo mucho peor si esta tierra

no fuera pacha ni mama ni virgen

sino un pampayruna

acobardado en la zona roja

vendiéndose por dos pesos y una cerveza

entre mate de luna y zurita

señores conquistadores que clavan

cirios y palos de justicia fundando su desgracia

niño pampayruna lleno de talentos excelsos

en tu miembro y en tu cabeza todos vendidos

todas las noches vestida de negro brillante

si cruzás la güemes el palo de la justicia

se trasviste de sangre sobre tu lomo

o sexo sin forro reclamando tu goce

 

o quizá sí tal vez sí

esta tierra sea pródiga

en maría soledades marchando en silencio

en casandras que travesian

con las palabras y conmigo esta noche

en viejos putos que se animaron

tarde a ser

hasta que otro tipo

de puñal los atravesó

 

quizá sí tal vez sí

la pacha esté dormida y seamos como ella

dejándonos cavar hasta el fondo

tan duro y pesado como un farallón negro

tan negra dulce y cola como agua rica

tan poco oscura y muy profunda como la alumbrera

hasta despertar furiosa y temblar

y temblar tanto que ningún manto celestial

nos proteja

 

© Victor Alejandro Aybar

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