Paraísos
En la plaza desconocidos conversan sobre
sus perros.
Recuerdan cómo llegaron a sus vidas,
pequeñas epopeyas.
Cuando el relato avanza sus ojos brillan
aparece un entusiasmo tal vez perdido para
otras causas.
Se cuentan historias de lealtades, cuidados
que esconden
el propio desamparo. Por un momento dejan
de ser extranjeros, los aloja una tierra
común,
una tierra de solo nombres, sin apellidos.
Raquel Sinelli
FISHING IN THE BROWN RIVER
Hace frío y algunos corderitos rizan el
agua.
El bote garetea al ritmo de la corriente
Y allá lejos, un carguero entra por la boca
del canal.
Las boyas flotan en la superficie opaca del
río,
Pero no pasa nada, ni el tiempo,
ni la desesperación de estar solo conmigo
mismo.
Miro las mojarras que se oxigenan en la
bolsa de plástico
mientras me asfixio en mis pensamientos:
Metafísica de los peces, de la pesca,
de la Nada inminente.
Nada de qué preocuparse,
sólo asuntos inconclusos, fracasos
personales,
divagaciones propicias en las horas sin
viento.
Hago silencio en busca de las flechas de
plata
Y floto con mi soledad
Como esas boyitas inmóviles en la
superficie del río.
Horacio Castillo (h)
De ESTO QUE A SECAS LLAMAMOS PATRIA
La escritura es un río. No hay corriente ni
a favor ni en contra.
La corriente fluye. La escritura es un río
que fluye; y que piensa.
No hay patria que no haya sido escrita, ni
dicha; La patria fluye.
Los cantos que dicen la patria son cantos
recién nacidos; fluyen.
Pero la memoria también es fluida. O
debería serlo. O deberá.
En ese río
de afluentes que es la escritura la memoria es fluida.
No hay patria sin escritura que piense, que
fluya; pensar es fluir.
Si pensar es fluir la patria agradecida. Y
fluye la corriente del río.
El canto de la patria fluye. O debería
fluir. Canto que no corre
no fluye. El río de la escritura es fluido;
o debería serlo; o deberá.
Santiago Espel
Etiquetas: Norma Etcheverry