10/4/24

Poema de Mario Doldán

  


OBERAÑIA DE UNA NIÑA

DICIENDO AMOR

 

si supieran los piratas que la Ñ es un tesoro

harían un gran esfuerzo por enterrarla/

 

bajarían de sus barcos a nuestras islas prisioneras/

y con picos y puñales cavarían una fosa/ una más

o menos profunda/ y tirarían allí pedazos de historia/

canciones de niños y niñas/ soberañías de idiomas/

monedas de pueblos alegres/ domeñados/ dominados/

esclavizados con palabras sin acento bajo el Imperio

de otro idioma/ quizás ‘amor’ correctamente se diga ‘love’/

y sería una molestia esta Ñ de niña enamoradiza

que dice amor como quiere/ porque quiere/

porque ama decir amor con el rastro de una Ñ/

de ‘niño amado’/ porque te amo y tú no dices love/

si no te amo/

 

ay/ si supieran los piratas/ la Ñ anda en todas partes/

resulta que aquí/ en el sur/ uno la recoge

como fruto maduro/ la muerde/ la saborea/ y así

un niño y una niña pierden el Edén/ y es consabido/

tiran parejo para pecar/ ven amor/ pecan amor/

se desvisten/ se dejan sólo el paño de la piel de la vergüenza/

y se entregan a la abertura de la noche/ obviamente/

hacen una gran niñada a oscuras/ y a todas luces

eso es hacer el amor/ digamos/ con un perfume a Ñ

de ‘niño amado’/ y es que te amo y tú no entiendes love/

es que te amo/

 

si supieran los piratas que la Ñ es un tesoro/

desembarcarían con sus himnos de academias/

izarían la bandera de la muerte de la Ñ/

andarían apagando las fogatas en las aldeas/

y buscarían en nuestras voces/ nuestro botín de voces/

y con picos y puñales cavarían una fosa/ una más

o menos profunda/ y tirarían allí la historia/

nuestra soberañía de hablar con eñes/ y decretarían

una ley de constreñidos/ para que amor se diga love/

aunque te amo y tú no entiendes love/ aunque te amo

 

y andarían ciegos/ y podarían árboles/

y mudarían nuestro sur a una tormenta/

y sordos/ hablarían con palabras sin acentos/

y cerrarían nuestras noches con dos salvas de cañones

 

© Mario Doldán

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7/2/24

Poema de Mario Doldán

 

 

Tactos

 

ella vuelca su memoria

trama desordenada

collage

 

dicción hirsuta

 

volumen de una voz escurridiza y silenciosa

que grita y grita, y lagrimea, y ríe, y dicta

que la nostalgia también merece su tinta

su borde, su hechura

su suspiro prolongado

su panegírico, su mapa

su confusa cronología

 

porque cada recuerdo es un lugar – dijo –

y a la vez, un rostro

 

porque poesía es tocar lo que no existe

 

© Mario Doldán

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12/4/23

Poema de Mario Doldán

 


MUERTE DE ALEJANDRA P 

 

aquella que amaba al viento

y se moría de sombra en sombra

apostaba su memoria y hasta su amuleto

en la cruz de una moneda.

 

fue la tentación de su ausencia:

 

unas pastillas convertidas en su silencio

una metáfora en sus ojos

en sus manos signos suspensivos.

 

así se hizo el poema de su cuerpo...

 

© Mario Doldán

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20/2/23

Poema de Mario Doldán

 


NACIMIENTO / CORPOREIDAD

 

¡ventana roja!… aquella lluvia, aquella noche

de trapos, de gritos, de manos enguantadas,

del agua para el agua, del firmamento oscuro…

agazapado, escondido, a tientas, arrodillado,

aquella noche, y no otra, era mi fuga al vacío,

al nuevo espacio donde, entre tantas voces,

sólo hallé la voz que me estaba destinada:

 

y hablo por mí, mencionó mi nombre,

llamó a la calma, aquella voz en calma:

desenterrado, por primera vez herido

en el arco de la vida, con el dolor cantado,

minúsculo, o gigante de arroz o de luna,

el dolor cantaba lo que yo lloraba:

 

frío, miedo, lluvia, campana,

el corazón de la voz y su espada atravesada,

¡qué ventana roja, qué llanura blanca,

qué silencio hermoso!

saber que hasta el llanto tiene cura.

 

era la brisa en la nave, su ornamento invisible,

su irremediable camino de estrella o cometa,

y así vine del mar a la tierra, en aquella noche líquida,

en aquella barcarola ansiosa, navegante, desnudo,

únicamente la vela, el norte conocido, esa ventana roja,

esa fuerza envolvente que me expulsaba a la vida,

el grito, mi grito, uniéndose a otros gritos,

a otras voces silenciosas, un 7 de diciembre de 1973…

 

© Mario Doldán

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25/1/23

Poema de Mario Doldán

  


DIÁLOGO SOBRE LA HERRUMBRE

EN LA MEMORIA 

 

La memoria –dices– siempre es un ejercicio forzoso.

 

Y explicas:

 

el estremecimiento, la nostalgia y la incertidumbre

vienen cargados de recuerdos herrumbrados.

 

Fumas – amo tus pausas llenas de humo.

 

Nuestros ojos se impregnan de neblina –dices–

y lo terrible es pasar sin ser notado.

 

Yo respondo que ésa es la humedad del tiempo,

la erosión devoradora.

 

El ojo púrpura que se va quedando ciego.

  

© Mario Doldán

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12/10/22

Poema de Mario Doldán

 


Monumento

 

Desde la piedra recolectada al

recorte de la piedra,

de lo informe y mustio, piedraflor,

del soporte para atrás,

del tallo a la cantera,

 

de la cantera hasta mis manos,

de mis manos a ti, desde el cincel

a la forma, a la memoria, a la conciencia, 

y de lo negro al sepia,

del sepia a ti, y de ti a la belleza

 

emanación del dolmen,

del falo como prodigio de mi

amor por ti, mater, matrona,

de nuestros hijos,

de los hijos dispersos en la tierra,

de los hijos amparados en tus pechos,

de los hijos perdidos de la vista,

 

en la sal, en la ceniza,

 

en ti, lágrima dura y duradera,

de la tristeza dura como tristeza de la piedra,

y de la piedra al alma, y a tu sonrisa,

y del alma pura como la piedra…

 

© Mario Doldán

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23/9/22

Poema de Mario Doldán

 


 

Aquí habla el luto en las ventanas del invierno:

es el hocico invisible en el silencio de los muebles,

la boca abierta del espanto en la humedad de julio.

 

Provengo de la geografía de un rostro ausente:

 

vi sábanas quebradas (eran las sábanas sin sangre).

 

Era la memoria de dos cuerpos que nunca

se tocaron.

 

Ésa es la desposesión de lo divino, lo mortal,

lo más humano:

 

la soledad y una ciudad sin partituras:

 

el grano de lo indigno, el estigma, el error, la culpa.

 

© Mario Doldán

Fotografía de Horacio Farroni

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20/8/22

Poema de Mario Doldán

 


 

Morfología de un nido

 

a lo sumo,

tus ojos abren las puertas del techo

y aparece la sábana oscura de lunares blancos

y entonces, la noche nos magulla

con su conocido canibalismo entre las torres

aledañas y sus tristes candelabros,

y somos dos planetarios con rutas y directrices

para pasar con la lengua y las canciones,

así de peregrinos,

mientras en las ventanas del piso

mil amantes incitan, desde otros tiempos,

a presentar uno, dos dedos,

la mano entera, las dos manos, el alma,

el alma y su diatriba,

la acabada sinfonía de un orgasmo,

la música del silencio y su cigarrillo manso

luego de tanta carnal circunstancia,

la circunstancia del abrazo, ahora, ya mismo,

pronta a cerrar los ojos entre estas paredes

sin respiraderos, dispuesta a soñar que esta

libertad siempre viste tan desnuda.

 

© Mario Doldán

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25/7/22

Poema de Mario Doldán

 


 

Navegar era otra cosa

 

no era preciso apretar un botón para la aventura

y los espasmos conteniendo el aire, en la noche oscura,

tenían la forma de una víbora o de un fantasma.

 

mirar bajo la cama para dormir tranquilo era un ademán,

un protocolo de la infancia,

y andar por un bosque, solitario,

era sumergirse en una fábula, en laberintos,

teníamos esa idea de lo desconocido y del regreso,

del límite y la odisea,

tirar del hilo con miedo y curiosidad,

cierto heroísmo vulgar y cotidiano que las

madres detestaban pero no podían impedir

ni con cucos ni chancletazos,

porque la idea del mundo no cabía en un planisferio

ni en las lecciones escolares,

había que volar y derretirse y caer al mar

de las vivencias

y ahogarse en felicidad con las rodillas raspadas,

con hematomas y con alcoholes,

con el dolor de la avispa

pero con el árbol trepado

y (…)

 

© Mario Doldán

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