11/5/26

Poema de Antonio Requeni

 


Hoy es lunes, mañana será martes,

vendrán luego los miércoles y jueves,

después los viernes, sábados, domingos;

días iguales a los otros días,

pero con miedo y con olor a muerte.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Todo parece extraño.

¿Quién podría venir a liberarnos

de este lento y tedioso cautiverio?

Como Cervantes en Argel, soñando

tras el rescate con su don Quijote;

como Bocaccio urdiendo con amigos

pícaros cuentos, lejos de la peste.

Siempre nos salva la literatura.

 

© Antonio Requeni

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20/9/25

Poema de Antonio Requeni

 


Comer la mitad, masticar el doble,

caminar el triple, reírse el cuádruple.

J.F.


Comer la mitad, masticar el doble,

caminar el triple y reírse más.

Con esa receta gobernó su vida

–cien años y pico, lo que no está mal–.

Pero yo no puedo seguir su consejo;

no podría nunca comer la mitad,

y mis piernas antes ágiles, ligeras,

caminan tres cuadras y ya no dan más.

¿Y de qué reírme cuando el mundo llora?

¿Y de qué reírme si todo va mal?

 

© Antonio Requeni

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26/2/25

Poema de Antonio Requeni

 

 

Parque Rivadavia

 

En el centro del Barrio de las Musas

(que decía Nalé) todos los verdes.

Isla fragante de silencio donde

sólo el rumor de niños y de pájaros

oigo mientras recorro sus senderos;

el romántico estanque y el aljibe,

Bolívar con palomas en los hombros

junto a la desnudez de las estatuas

que esculpió Fioravanti; el ombú,

jacarandás, magnolios, eucaliptos,

y un ginkgo cuyas hojas otoñales

al caer sobre el césped se asemejan

a un aletear de mariposas de oro.

Calmo rincón, oasis de belleza,

verde escenario del vagar ocioso.

Aquí quiero que esparzan mis cenizas.

 

© Antonio Requeni

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31/8/24

Poema de Antonio Requeni

 


Relojes

 

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!

¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!

Francisco de Quevedo

 

El tiempo sólo es tardanza

de lo que está por venir.

“Martín Fierro” (Canto XXX)

José Hernández

 

Oigo el tic-tac de los relojes,

tic-tac tic-tac que el tiempo desmenuzan,

pero el tiempo es mi tiempo –reflexiono–,

y ese insistente, terco tiqueteo,

me mide a mí también, rige mi vida,

mi edad que entre sus manos se resbala.

Tiempo: tardanza de lo que vendrá

con su final severo, irrevocable.

Los minutos, las horas y los días

me apartan ya de todo lo que es mío.

El tic-tac, el tic-tac, sigue creciendo

y las agujas giran, impiadosas.

No nací para odiar, pero los odio;

asesinos del tiempo, los relojes.

 

© Antonio Requeni

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22/6/24

Poema de Antonio Requeni

 


Parque Rivadavia

 

En el centro del Barrio de las Musas

(que decía Nalé) todos los verdes.

Isla fragante de silencio donde

sólo el rumor de niños y de pájaros

oigo mientras recorro sus senderos;

el romántico estanque y el aljibe,

Bolívar con palomas en los hombros

junto a la desnudez de las estatuas

que esculpió Fioravanti; el ombú,

jacarandás, magnolios, eucaliptos,

y un ginkgo cuyas hojas otoñales

al caer sobre el césped se asemejan

a un aletear de mariposas de oro.

Calmo rincón, oasis de belleza,

verde escenario del vagar ocioso.

Aquí quiero que esparzan mis cenizas.

 

© Antonio Requeni

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27/4/24

Poema de Antonio Requeni

 


Felicidad

 

Tratar de ser felices a pesar

de los días nublados, las pandemias,

los políticos y sindicalistas.

Tratar de conservar siquiera un poco

de aquellos días juveniles cuando

las chicas eran púdicas y hermosas

–ninguna tenía más de veinte años–,

y nos ilusionábamos al creer

que nuestro amor podía ser eterno.

Tratar de ser felices como niños,

sin motivo, tal vez, o para serlo

nadar, correr, andar en bicicleta,

emocionarse viendo una película,

pasar un día de campo, contemplar

el dibujo en el cielo de las nubes,

morder una manzana y aspirar

fragancias de azahar o de jazmines,

flotar con los violines de Vivaldi

o en los mágicos versos de un poema.

Tratar de ser felices pese a todo,

para siempre o sólo por un rato.

 

© Antonio Requeni

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31/1/24

Poema de Antonio Requeni

 


Hoy es lunes, mañana será martes,

vendrán luego los miércoles y jueves,

después los viernes, sábados, domingos;

días iguales a los otros días,

pero con miedo y con olor a muerte.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer? Todo parece extraño.

¿Quién podría venir a liberarnos

de este lento y tedioso cautiverio?

Como Cervantes en Argel, soñando

tras el rescate con su don Quijote;

como Bocaccio urdiendo con amigos

pícaros cuentos, lejos de la peste.

Siempre nos salva la literatura.

 

© Antonio Requeni

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25/11/23

Poema de Antonio Requeni

 


Computadora

 

Adiós pianito de escribir, amigo

de tantas horas, dócil a mis dedos,

obediente, capaz de escribir frases

burocráticas, simples o pedestres.

(“Le hago saber que el 5 del corriente…”)

o unos versos perfectos e inmortales

(“Con el número dos nace la pena”).

Hoy te ha vencido la computadora,

la sabihonda, pedante, la que ordena

cómo debo escribir, la que me humilla

cuando toco una tecla y se me borra

lo que ya redacté. Siento nostalgia

por mi viejo pianito. No, no quiero

ser dominado por la Puta Dora.

 

© Antonio Requeni

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14/10/23

Poema de Antonio Requeni

 


Cuánta dulzura hay en mi sangre, cuántos

dulces versos de amor escribiría

si no tuviera que alternar mis horas

con ensaladas, carne y vegetales.

Nada de arroz, nada de harinas, nada

de chocolate, cremas, galletitas.

Con crueldad cariñosa me las prohíbe

la doctora Szyskowsky. Qué tristeza

para mi sensibilidad glicosilada.

Mas no estoy triste, no podrán quitarme

la vocación de canto y alegría.

Estoy lleno de amor y de dulzura.

 

© Antonio Requeni

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30/9/23

Poema de Antonio Requeni

 


Mi corazón tiene el tamaño de la Plaza de San Pedro.

Hay noches en que apura sus latidos

como si no alcanzara la avidez del tiempo

para poder amar a todo el mundo.

Tiene prisa, se agita, escucho golpes

de un timbal en el pecho como en una

grandiosa sinfonía de Beethoven.

Amar, amar, amar; se desespera.

Pero viene el doctor con sus pastillas

(tomar una por vez cada seis horas)

y el corazón entonces se apacigua.

No es bueno tanto amor acelerado.

 

© Antonio Requeni

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19/8/23

Poema de Antonio Requeni

 


Insomnio

 

La cabeza en la almohada como un pájaro muerto

en el oscuro centro de la noche. De pronto,

todavía imprecisa, una palabra irrumpe,

se desprende del sueño, hace señas, insiste,

se desliza en los labios del durmiente poeta.

Y la cabeza, lenta, emerge de la sombra,

siente un ardor de letras –alfabeto de fuego–,

sílabas que se ordenan en la mente y alumbran

el temblor de una imagen, una feliz metáfora.

En el íntimo espacio del silencio nocturno

se abren pétalos, voces, aves, ríos, estrellas.

Así el poema nace del insomnio.

 

© Antonio Requeni

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1/7/23

Poema de Antonio Requeni

 


Las palabras sirven para nombrar el mundo,

también para inventarlo, para que el mundo exista,

y más humilde o arrogantemente,

para que yo las fije en estas páginas.

Me dicen que el papel no es necesario,

pero yo no lo creo.

Los signos que ilumina la pantalla

se desvanecen. Amo solamente

“la palabra en el tiempo” de Machado,

la magia y la belleza del lenguaje

en la amistad del libro que perdura.

Aquí están mis palabras, que ellas vivan

para el amor y el diálogo.

Después será el silencio, mas no importa;

también en el silencio habrá palabras.

Ojalá las escuchen.

 

© Antonio Requeni

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