9/2/22

Poema de Beatriz Minichillo

 


 

Amor, desamor

 

Camino detenido

entre dos puntos,

páramo

con una flor roja

en su inmensidad,

una voz

como único sonido,

una palabra

como único signo.

Impotencia

acostumbrada al fracaso,

posibilidad

restallante de furia,

avaricia escondida,

desamparo,

súplica,

palabra desierta.

Abrí los brazos

y allí estabas,

estrella

después de la tormenta.

Abrí el cuerpo

y nos derramamos juntos,

sangre vertida

sobre el poema

que apenas

llegamos a escribir.

 

© Beatriz Minichillo

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10/11/21

Poema de Beatriz Minichillo

 


A una manzana

 

Dorada al centro

excedente y sanguínea

su ácida pulpa

precipita cristales

 

Un solo tajo

descubre sus pudores,

sus semillas

lágrimas oscuras.

 

Dorada al centro

aguarda.

 

El cuchillo la penetra

y queda expuesta.

 

Herida contra herida,

la boca

como una sentencia.


 

© Beatriz Minichillo

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20/8/21

Poema de Beatriz Minichillo

 


 

Trabajos

 

Hay que trabajar el amor

levantarlo de a poco

beso a beso,

cansancio a cansancio,

abrirle las ventanas

como ojos codiciosos,

aspirar el aliento

y la desazón

y crecer, crecerlo,

ayudarle en su paso

vacilante

y soltarle a tiempo

las manos

para que siga libre

como un grito que no cesa

y tenderle los brazos

y el espacio

para que corra ligero.

Y sin despedidas

dejarlo ir, dejarlo ir

cuando sea necesario.

 

© Beatriz Minichillo

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3/6/21

Poema de Beatriz Minichillo

 


Palabra

 

Quema la entraña

con un dolor dulce y salvaje.

Se introduce en la piel,

me horada con cada sílaba perdida.

Y no sé si lo que arde

es una vigilia de seres fantasmales

o un deseo no consumado.

Me tiendo sobre el aire

y me arrojo a una intemperie

de gritos y susurros,

mujer extraviada en su propio envoltorio

mientras alrededor siguen su curso

la lluvia, el sol,

el mar que adivino

y una voz que me llama

más allá de mis límites.


© Beatriz Minichillo

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15/3/21

Poema de Beatriz Minichillo

 


Arpegios

 

En el costado de la tarde

burbujas celestes

Una lágrima escondida

en el límite del tiempo.

El sol algarabía de amarillos.

Un pájaro salva la mañana

con el perfume de su canto.

Estalla el aire en una sed de rosas.

Orgullo del jazmín en su blancura.

En tanto, el día transcurre

como un largo epitafio.

 

© Beatriz Minichillo

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14/2/21

Poema de Beatriz Minichillo

 


Enajenaciones

 

Ahora sé

que hay preguntas

que sólo van a quedar en preguntas

porque no hay palabras

para responderlas.

Silencios

que sólo van a ser eso, silencios

sin murmullos que los interrumpan

y la soledad

este bosque impenetrable

donde me pierdo

sin un apoyo,

un asimiento,

una consolación.

Días y noches

que se sucederán sin prisa

y sin pausa

en este controvertido

enajenamiento de vivir.

Sé también

que tu figura

se diluirá en mi espejo

aunque intente asirla.

Tu aliento tibio,

tu mansedumbre contenida,

tu perfil,

la sombra de tu voz

nombrándome

como si mi nombre

fuese dicho

por la primera vez,

como si tu contacto

hubiese sido el primero

y yo acabara de nacer

sólo porque me nombraste

como nunca antes

me habían nombrado,

con tu palabra breve,

tu gesto magro,

tu indócil manera de ser.

 

© Beatriz Minichillo

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11/12/20

Poema de Beatriz Minichillo

 


Cenizas

 

Se acurruca en su sombra la tarde.

Abril se abre como un río manso

que corre entre riberas.

El viento silba madrigales inciertos.

Oro tras oro las hojas se transforman,

doradas esfinges en la tierra.

Armonía que desarma el otoño

con celeste paciencia.

Te busco a vos, el elegido,

imagen en medio de la niebla.

Te nombro sin nombrarte.

En tu ausencia está todo lo perdido.

Lo que un día tuve y ya no fue.

Lo que borró la lluvia.

Lo que ni siquiera llegó a ser ceniza.

 

© Beatriz Minichillo

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10/11/20

Poema de Beatriz Minichillo

  


Rescoldo

 

Cuando se acaben las palabras

va a quedar tu voz,

herida recuperada,

tajo en una fruta dulce,

gota de agua en la arena,

rabia o gozo,

rescoldo

de una estación imaginaria

para el reposo

del cansancio infinito

de tu ausencia

 

© Beatriz Minichillo

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7/10/20

Poema de Beatriz Minichillo

 


Hay días

 

Hay días en que el tiempo

me quiere regalar una flor

pero yo no la quiero.

Hay días en que una paloma

se posa en mi ventana

pero sé que es un espejismo,

ya no tengo ventanas.

Hay días en que la luz

me invade y la evado.

Hace tiempo perdí la luz.

Hay días en que el sol

calienta mis mejillas

pero prefiero la luna

y su frío de diamante.

Hay días en que los paraguas

se empeñan en protegerme

pero prefiero la lluvia

mojándome la cara.

Hay días en que muchos ojos

me miran y me miran

pero no veo a nadie,

sólo a mi sombra

que me empuja, me empuja

hacia mi propio abismo.

Hay días en que las paredes

son diagonales

que conducen hacia ninguna parte

donde nadie me encuentre,

ni yo misma.

Hay días en que los demás no saben

que la sonrisa que sostienen mis labios

es un llanto que no cesa

y caminan junto a mí

y yo junto a ellos

cada vez más cerca,

cada vez más lejos,

cada vez más sola

y menos eterna.

 

© Beatriz Minichillo

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7/9/20

Poema de Beatriz Minichillo




Insomnio

Avanza
dibuja luces
me obliga a obedecerlo,
me repite que no,
que ahora no,
esta noche no.
Me hace suya
entre tinieblas,
me quita silencios,
recuerdos,
me suelta al borde de la nada.
Insiste
hasta que se agota
corrido por las horas,
se burla, las burla
y vuelve,
puntualmente vuelve,
en pesadilla de abismos
con su brutal carcajada.
Entonces tomo mi daga de cristal
y la clavo allí, justo en su centro.

© Beatriz Minichillo

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5/8/20

Poema de Beatriz Minichillo



Piedra

Piedra vida,
piedra muerte,
corazón de crisálida
pluma de acero,
corteza,
sol quebrado.

Movimiento
atrapado en su indolencia
atento al estallido del alud,
certidumbre
en la repetición de los siglos.

Mole rígida
surcada por ríos interiores,
pequeña lava hirviente
que pugna,
siempre pugna por crecer
y no puede.

Sabe que no puede
y sin embargo permanece.
Sólo permanece,
por si acaso.

© Beatriz Minichillo

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1/7/20

Poema de Beatriz Minichillo



Noche de invierno

El crepúsculo es luz
de palabras idas.
Un perfume a distancia
corroe los sentidos,
la niña
se sienta sobre su propia pena.
El patio rezuma terrores
de oscuras videncias
y el amor se recluye, tímido
entre dos sombras.
El invierno entona
canciones de adiós
y seres anónimos se abrazan.
La tierra se ablanda
con una tristeza dulce.
Hay algo de campo dormido
en esta ciudad insomne
mientras almas pretéritas
juegan a las escondidas
con los ángeles.



© Beatriz Minichillo

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12/6/20

Beatriz Minichillo recuerda a Héctor Miguel Ángeli





SEÑORA CON LOS OJOS DORMIDOS

Señora con la cabeza inclinada
y más allá con los ojos dormidos,
blanca señora,
blanca en la sombra invisible del cielo.
Señora ya demasiado niña
y demasiado anciana,
furtiva como un lirio,
tenaz como un roble.
De cerca visión,
a lo lejos música en las manos.
Señora con el cuerpo
                        sin tregua acostado
sobre todos los recuerdos.
Niebla en el espejo,
luz como acero en el candor de los cuartos,
elevación y ancla,
                          aroma…
Señora en el umbral del frío
cuando la casa del momento cierra.
Señora, madre mía,
la que muere y nace
en el regazo de las dulces tardes

© Héctor Miguel Ángeli  
(Buenos Aires, 1930 – Buenos Aires, 2018)


TODAVIA

Todavía
caminás por mi sangre
como un abrazo tibio,
queman las preguntas
en este tiempo sin horas.
Busco en huecos del silencio
como esas extrañas flores
del desierto
y brillo
entre brotes desafiantes
envuelta en tu penumbra
con todos los nombres
que aprendí desde niña.
Estás en mi constancia
de crecimientos feroces,
de defensas invisibles,
esperándome allí
a la vuelta del camino
que no pudimos recorrer.

© Beatriz Minichillo

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8/4/20

Poema de Beatriz Minichillo



Cenizas

Se acurruca en su sombra la tarde.
Abril se abre como un río manso
que corre entre riberas.
El viento silba madrigales inciertos.
Oro tras oro las hojas se transforman,
doradas esfinges en la tierra.
Armonía que desarma el otoño
con celeste paciencia.
Te busco a vos, el elegido,
imagen en medio de la niebla.
Te nombro sin nombrarte, no hace falta.
En tu ausencia está todo lo perdido.
Lo que un día tuve y ya no fue.
Lo que borró la lluvia.
Lo que ni siquiera llegó a ser ceniza.

© Beatriz Minichillo

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25/3/20

Poema de Beatriz Minichillo




Interregno

El viento de marzo
es una herida tibia
en el centro de la tarde.
Con su rictus remoto
vuela el ave migratoria
hacia desconocidos destinos
y el aire alienta
un ronroneo de estrellas
sobre el horizonte sin fin.
El día se parte en dos
con un silencio indescifrable
mientras la noche me devora
con dormidos fantasmas
que me hablan
con sonidos inciertos
mientras algo, muy dentro
me desgarra lentamente

© Beatriz Minichillo

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10/1/20

Poema de Beatriz Minichillo




Irán

Hay un paisaje de capullos mustios
que angustian la tarde.
El verano estira sus largas tenazas calientes.
Una lágrima se afana en salvar el mundo.
La tierra se desangra con gritos inaudibles.
Otra guerra ha nacido
y la observan impávidos seres ateridos.
Hay un abrazo que no se puede atrapar.
Cánticos en idiomas indescifrables.
Plegarias insomnes.
Navegantes a la deriva en buques fantasmas.
La muerte atrapa presas cuando puede.
El silencio anticipa el final
o el principio del estampido.
No hay rezos ni llantos.
Rutina al viento, huye la paloma de la paz.
Duele este sonido de cunas
a la espera de nuevos mártires.
La guerra sigue con un asombro
de jazmines insepultos.
La humanidad desprovista de imágenes.
La tierra se estremece una vez más.
¿Hasta cuándo?

© Beatriz Minichillo

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11/12/19

Poema de Beatriz Minichillo



Geografia

No hay una sangre que licúe su esencia
en esta abigarrada geografía de su cuerpo.
No hay un silencio que con su algarabía
de soles difusos
penetre en sus profundidades
ni un camino de vándalos al acecho
que importunen ese germen de tibieza
que la atraviesa de la cabeza a los pies.
No es la del juego incendiado de espinas.
La que dinamita
el tiempo de figuras borrosas.
La de las trenzas con moños
que corría por los andariveles de la tarde
persiguiendo animales festivos.
Ahora la desafía sin gestos
con su mirada que viene de lejos,
tan lejos como aquellos abuelos errantes
que nunca regresaron.
La recrimina por actos inocentes,
muertes prematuras
y esa dulzura
cuando recuerda al paraíso de flores azules
que destrozaba la vereda
pero se hacía perdonar con su perfume
de tantos octubres.
Se mira, se rastrea por dentro
sin fracturas
con sus manos abiertas a la luz
que la posee silenciosamente
como un fuego que la abrasa y libera.
Parada en esa esquina de su vida
respira cada centímetro de su existencia
y agradece la dicha concedida.

© Beatriz Minichillo

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3/6/19

Poema de Beatriz Minichillo



Tarde II

Esta tarde
se agota en su silencio
tiene un matiz de perla
en su transparencia.
Duele
como un licor quemante,
purifica,
salva, conduce,
solivianta,
estruja,
violenta en su rojizo.
Ahonda,
desnuda,
enrarece los climas,
se derrama, me derrama,
me expulsa,
me contradice,
me abraza
y como una anaconda
que cumple su rutina,
finalmente,
me mata.

© Beatriz Minichillo

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1/10/18

Poema de Beatriz Minichillo





Una vez fui

Una vez fui
la legendaria
que buscaba el grito,
la indolente
caminando descalza
por un bosque de pinos,
la que apresaba el viento
y lo dejaba huir
como a un pájaro asustado.
Tuve los bríos
de una noche acechante
y las manos rugosas
del tiempo
que no pude atrapar.
Me convertí en ángel
o tal vez demonio
y me lancé a recorrer
espacios inconexos
y le di de comer
a una paloma aterida
que se voló para siempre.
Supe rezar
implorando
no sé cuales deseos
y navegué aguas turbias
para salir inmaculada.
Fui aquella
que me miraba
desde una inmensidad
ajena
con los ojos bien abiertos
sin ver lo que los otros vieron
y barrilete sin cordel
en la luz indecisa
de la lámpara
que nunca se apaga.
Jugué a reír
contra la monotonía
de los demás,
canté
sin emitir una sola nota
y lloré sin lágrimas.
Y ahora estoy aquí
en esta hora, este momento
y no tengo raíces,
ni pies ni manos,
ningún sostén.
Solo lo que me rodea
como un río transparente
y en el centro, yo,
hoja a la deriva,
semilla que algún día
germinará en otra tierra.

© Beatriz Minichillo

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