30/12/12

Poema de Edna Pozzi


Cecilia es nada más que esta cajita de metal
donde guardo sus versos
no los huesos de muerta joven
doblados sobre una avalancha de jazmines
y ángeles de vidrio
tampoco esa mujer
que golpea mi puerta en las noches de invierno
y a la que siempre digo
que no hay nadie en casa
 

© Edna Pozzi

 

 

Poema de Héctor Miguel Ángeli


La cacería

Pero el ciervo alzó la cabeza
mientras caía el bosque en la bala.
Y más aún alzada,
la cabeza asumió el equilibrio.
Extraña duración en la que
todos
quisieron retornar al frenesí.


© Héctor Miguel Ángeli

Poema de Anny Guerrini


Monolítico cristal.
Aullido sin pupila.
Mi cuerpo deshabitado de sueños
sufre la escalada
de tu lengua fría
desprovista de besos.
Mi miedo es un pájaro ciego
que bebe las babas
de tus aguas circulares.
Narciso hiperbóreo
derribas cóncavas praderas
hambrientas de tu semen
y recoges tu rostro
entre redes y alisios.
Acaso sea tu sino
(y el mío)
vegetar paisajes de salitre
golpear vanamente la vida
morir sin alcanzar auroras.
 

© Anny Guerrini

28/12/12

Poema de Rubén Gómez


(dije)
 

el jade que rubrica el dije /  
da luz en su marca de nacimiento /  
y canta hasta secarse //  
la mancha dilucida a casi todas las estrellas /  
como a nuevos signos /  
que el viejo entiende //  
ese jade raro / que rubrica el dije /  
pide espacio y respuestas a su dolor sudado / 
y es el silencio el que cierra / 
con sus dedos solos y oscuros / 
la cajita de música //
 

© Rubén Gómez

 

Poema de Norma Segades



VALENTINA TERESHKOVA 

Cosmonauta soviética y primera mujer que viajó al espacio, era una trabajadora textil y paracaidista aficionada cuando se alistó en el programa soviético de aprendizaje de cosmonautas. Efectuó 48 órbitas alrededor de la Tierra en el satisfactorio vuelo del Vostok 6, que duró del 16 al 19 de junio de 1963

Baikonur – Kazajistán (1963)

 
Una esfera girando en el espacio
la azul coreografía de la danza
que estableció el ritual de las jornadas
cuando el aliento
apenas se inscribía
en la fertilidad de las esporas.
Sólo un mundo
pequeño y vulnerable,
un navío de jarcias solitarias
navegando en su lecho de intemperie
con velamen de luna irreverente
y un destino de eclipses en la proa.
Y yo giro a su lado,
en espirales,
hacia el vacío espeso de la noche,
superando el grosero antagonismo
que condena mi sexo a los silencios,
a los anonimatos,
a las sombras.
Hoy soy la humanidad.
Hoy soy la hembra
que acredita el valor de los reversos.
Estoy aquí,
oficiando la vigilia
a punta de entereza,
a contrasueño.
Mi nombre es Valentina Tereshkova.
Soy todas y soy una.
En el abismo,
en la escarcha perpetua,
en la distancia,
redimo los perfiles de otros rostros,
el minucioso tiempo de otras vidas
confinadas a opacas desmemorias.
Aquí,
donde la médula del cosmos
gestó la dispersión y sus secretos,
entono los conjuros,
las liturgias
de las elementales parturientas
en un vocabulario de gaviotas
y en estas coordenadas del misterio
remendados los párpados,
las bocas,
cubiertas por membranas cenicientas,
centurias de mujeres se levantan
desde las catacumbas de la historia.

 

© Norma Segades

Poema de Walter Iannelli


La Mecánica de tu Corpiño

Conocer
con los ojos cerrados
la forma en que el mundo opera
es un suave secreto.
Decreto que en su mera operación
descifra la enjundia
la oscuridad de esos ganchitos
guardianes
ante la ley de tu espalda.

No hay mejor modo que
con los ojos cerrados.
La mecánica y la física en la sublimación
de pequeños metales incandescentes
negándose a liberar
las fuerzas ocultas de tu universo.

Mis dedos no ven.
Todo es olor
humedad
viento fresco que mueve las cortinas
en la ventana.
Será la imposibilidad
un roce de tela sobre piel
un ciego que disfruta ser visto.
 

© Walter Iannelli

Poema de Roberto Reséndiz Carmona


EN LA CATORCE  


Apaga la luz
mueve los remos en bañeras
dejan su nombre prendido a los andenes
al complicado pudor de los lamentos  

Otro cuento será en donde anote las cuitas de la abuela.
Comprar cigarros
no borra estigmas de los labios
horas sin nombre
el grito veintitrés en la catorce.  

Dobla la hoja sin filo de las once
el pudor de la memoria falsa.
 

© Roberto Reséndiz Carmona

Poema de Silvana Merlo


Heredera del abandono 

Su mudez atrapada
             en una batalla
     huésped del sol y la luna
         rehén de dos mundos
             juega a ser
       la habitante del lado inhóspito
de un bosque híbrido
         donde los árboles respiran
     deshojados y sin reverdecer
             enferma de luz
                  aúlla en tiniebla
un lobo pulverizado
              una visión
                 de jaula y esperanza. 

© Silvana Merlo

Poema de Rolando Revagliatti


Desayunaste conmigo 


Desayunaste conmigo
Amaneciste en mi cama conmigo
Cogiste conmigo
Te divertiste conmigo en la fiesta
de cumpleaños de mi hermana:
es una alegría
y casi
         un honor.

 

© Rolando Revagliatti

Poema de Xenia Mora


DOLOR  

                  A mi mamá

Aquí estoy con los brazos extendidos
pariendo la inmensidad de mi dolor. 

Mis ojos enlutados en un abismo
rasguño la tierra por emergerme. 

Partieron todos los espejos de mi vida
llevo las esquirlas en mis huesos. 

Enredada en la telaraña de mi tristeza
sin poder comprender el misterio de la muerte.
 

© Xenia Mora Rucabado

Poema de María Silvia Paschetta


El corazón chatarra
 y este óxido amargo
que me quema la boca
que ensucia la palabra 

(tal vez sólo es cansancio) 

Tracatrac la ternura
 y el paso vacilante
que articula lo roto 

Atornillo los miedos
 a puras terquedades
  que alimentan el odio 

y sigo caminando
 maquinaria anticuada
  empernada de intentos 

(tal vez sólo es cansancio)
(tal vez sólo es tristeza)
(tal vez es sólo miedo) 

Y sigo caminando
oxidada
y espejo
 
 
 
 
© María Silvia Paschetta

 

26/12/12

Poema de Nilda Barba


noches de cañamazo
puntadas
en celdas profundísimas
desde la cuna
petits points
y una maraña en el corazón
las hijas heredan la aguja
desenredan las tripas
el cañamazo escurre rojo
en la cocina
se cuecen habas
 

© Nilda Barba

Poema de Alicia Borgogno

      
EL POETA

                               El arte hace los versos,
                               pero sólo el corazón es poeta…
                                          Andrea Chénier
 

Sentado en un silencio mágico,
el poeta
      despierta hilvanando palabras,
      busca en rincones escondidos
              para descubrir momentos.
Surgen sentimientos dormidos.
El poeta
      suelta de pronto una imagen intacta,
      desvela ilusiones, esperanzas,
             que en algún declive se hicieron escarcha.
Su piel se transforma entre luces vagas…
Dibujando letras escribe sus versos
        mientras clama su alma.
 

© Alicia Borgogno

Poema de Raúl Feroglio


Un sabor que nace de mi mundo 

En mi boca vive un universo de sabores:
Los sabores ajenos
multitud de frutas ciegas
unos tomates de líquido excesivo
unas carnes
que no entregan sus jugos prisioneros
ni la impregnación de sus ahumados
unos pálidos fideos que bostezan
entre bocados de callado mediodía.
Esos sabores que reverberan en la casa de mi boca
son exiguos
son efímeros
imperfectos
apenas son.
Los sabores que nacen de mi mundo
los que atentan contra el equilibrio
aquellos que por mínimos apenas permanecen
pero quedan doliendo a veces en éxtasis de ausencias
Otros, casi ajíes,
abundantes de historia americana
brincan, sobresaltan, hacen parpadear la boca
toman posesión de la garganta
y en los labios cantan su canción final
su melodía victoriosa.
Los sabores que nacen de mi mundo
y sobre la mullida lengua duermen
se desperezan, se estiran, se acomodan
se adueñan del sentido,
se hacen hombres.

 

© Raúl Feroglio

Poema de Graciela Barbero


Fuego                       

Un torrente de caballos alados,
harto de  viento y furia
repica en el cuerpo.
 Las manos  pincelan  la piel,
 la lengua estampa cascabeles
sobre los pechos erectos 

 Eclipse y goce. 

Con presencia  continua
amanece  el amor,
sin anuncios ni obsesiones
 nos transporta lejos. 

 
 
© Graciela N. Barbero

Poema de María Alicia Gómez de Balbuena


No me dibujes cárceles para olvidarte...
No impidas que mis pasos señalen pequeñeces
Ten la seguridad de que preguntaré por ti, amigo mío
y cuando ese día llegue, querré tenerte
trepado a la hermosura de la vida
Surfeando en las olas de comunes recuerdos
o en el abrazo compartido de una pérdida
Preguntaré por ti desobedeciendo sugerencias
soñando tus verdades o acariciando ausencias,
y jamás desdeñaré tu otra parte humana
aunque trazando caminos no la hayamos compartido
Simplemente porque vos eras uno y yo...
Yo apenas era otra...
Nuestras almas tocaron nuestras pieles
en experiencias diferentes
                         Y aún así nos encontramos
Y aún así nos elegimos, como elige la vida sus criaturas
Preguntaré por ti eligiendo mi camino
más sin abandonarte, aunque hayas optado por la soledad.,
Te dejaré una huella sugerente
Para que sepas que siempre es bueno reconocer la huida...
Te dejaré una huella sugerente.
Ella hablará por mí y te esperará...



© María Alicia Gómez de Balbuena


25/12/12

Poema de Leandro Calle


 En cómodas cuotas 

He comprado una porción de dolor a futuro.
Tu amor se apagará con la muerte.
Me han vendido el deseo
como a todos.

 

© Leandro Manuel Calle

Poema de Liliana Chavez


No sé cómo se llaman esas flores
que sólo besan la noche
y amanecen extenuada
casi muertas. 

No sé como se llaman.
Yo sólo sé de largas noches
                            y de besos.
 

© Liliana Chavez
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de Andrea Álvarez


Detenida en la cuarta  estación
en éste tráfico  infernal
que me transporta,
miro una  ventana, ella me mira
y somos dos cosmos separados
por una pared de siglos. 

Tras  ella intuyo  habitar lo cotidiano
en mi,  algún viejo fantasma 
generacional. 

Luego continúa éste  viaje
fugaz e interminable
y yo cierro los  ojos,
como quien pretende
cerrar  su   pórtico
a  todos los supuestos. 

A la  profundidad
de tantos  enigmas  sin repuestas.

 

© Andrea Álvarez