6/6/26

Poema de Susana Szwarc

  

Declive

                 

Por el ojo de la cerradura vemos

cómo deja la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora

no se ve. Hasta que levanta la mano

blanca, la misma con que la prisionera (jovencita

en Siberia) llevaba maderos hacia el barco.

 

¿Y las niñas? en la escuela

atrás de la vía.

 

Tiene una gillette y el ojo apoyado en la cerradura mira

su negra axila de abeja-madre. Arrasa. Algo se corre.

En el encuadre, un ojo mira al otro.

Si me estiro veo

la palangana (llena) de estrellas y abedules

también blancos: habría nevado.

(El hermano, sobre la nieve, corre

a la muchachita y ahora los ojos ya no ven.)

 

Atrás de la vía:

campanas.

 

Va a salir. Hay que correrse. Abre la puerta y desparrama

el agua (turbia) al gallinero. Nubes la alejan, hacen pasillos

hasta que tiende más ropa en puntas de pie. Los brazos en alto. Abrocha.

 

¿Cómo hallar ahí dónde posarse?

 

© Susana Szwarc

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Poema de Carlos Norberto Carbone

  


NUESTRO PAÍS

 

Soñé con otro país

para ustedes

-hijos míos-

un país donde nadie

mezquine el chocolate

un país donde la sopa fuera fiesta

un país donde todos coman caramelos

El país real

anda lejos de mis sueños

un hedor a traición todo lo invade

por ustedes y los demás niños

seguiré soñando

el dulce de leche hijos míos

Nunca baja las banderas.

 

© Carlos Carbone

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Poema de Mirta Venezia

 


Cuidados de la huerta  

 

                                             Para Meli

 

mi hija me llama

me cuenta de la huerta

de los plantines de Plaza Irlanda 

de la humedad

de hojas siempre verdes

me cuenta de plantas exóticas

que regalaron en el vivero

de esperas

(tiempo de riego

perseverancia/ cuidado)

 

me ofrenda

una siembra de perfumes 

llamita de amor

-te quiero-

 

por un rato me olvido de mí

por un rato pareciera que algo bueno

puede suceder.

 

© Mirta Venezia

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Poema de Romina Soledad Bada

 

Cosecha diaria

 

Algunas mañanas,

con la calma pausada

de quien contempla el amanecer,

preparo el rito de la esperanza,

pues confío en los gestos pequeños,

como aquellos que florecen

en las tazas viejas de la cocina

y las marcas del tiempo

que guardan las manos en la arcilla.

 

Hay que mantener un lenguaje

que nos lleve intactos

a los senderos tranquilos de la memoria,

para reconocer el momento

de cosechar los sueños que plantamos.

 

Y que no duela

haber dejado tanto

y ser tan frágiles.

 

© Romina Soledad Bada

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Poema de Graciela Mitre

  


Movimiento

 

El movimiento

es casi una obligación

mover la lengua aunque solo nombre dolencias,

lucir las ojeras, pasearlas

mudar objetos, contar arandelas, tornillos

vaciar cloacas, llenar vasos sin fondo

pintar las mismas paredes del mismo color

abanicar el aire, que sacuda las hojas

los pelos, las faldas

las sábanas tendidas al sol

que la tierra despierte y germine

buscar la calle, cantar, bailar, vestirse de gala

cargar de luces los ojos, de aceite la boca

evitar disolvernos, empecinarnos

hacer algo antes de que muevan los codos y nos desocupen

el tiempo vacío se oxida 

la vida no perdona a los inmóviles.    

 

© Graciela Mitre

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Poema de Rolando Revagliatti

 


MAL-OGRO

 

Desde esa distancia no se me ven

desde esta distancia no se me ven

no se me ven las aberraciones, ¿verdad?

 

Intenté

mostrarme

sólo

en los aprestos

 

Quedé trabado, achaparrado, enjuto

 

Procedo de un

desvío

 

Lo que chorreo no es

fácilmente

discernible

No es

lo que chorreo

discernible

 

El amanecer no me conviene:

malogro mis

                    incertidumbres

 

Intenté

(en vano)

mostrarme

 

 

sólo

en los aprestos

Oigo mis voces

oigo mis voces.

 

© Rolando Revagliatti

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Poema de Silvia Susana Durruty

 


"Me gustaría escribir un poema simple"

 

que vestido con ropa de trabajo

se suba al colectivo

en la hora pico

 

que se acomode en la mesa

de los que en el bar

se sienten solos

 

que sepa andar en bicicleta

jugar a la pelota

y nadar en el mar

 

un poema que bostece un poco

en los recitales de poesía

 

y no quiera por nada

del mundo ser publicado

 

que juegue con ese niño pequeño

que no para de reír en el subibaja

 

que bromee con los que pasean

a sus mascotas al atardecer

 

un poema que se una a los que

en la Plaza marchan con pancartas

y banderas de colores

 

un poema alegre  un poema simple

entre miles y miles de poemas

 

© Silvia Susana Durruty

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Poema de Cristina Noguera

 

PAZ 

 

Ven gaviota de alas tiernas

Remonta tus letras amnésicas de odios

Empapa tus pinceles con la brisa mansa

Dibuja el terciopelo con tu tibio cielo

Deletrea el dolor con palabras bellas

Cubre los paisajes con tu velo frágil

Borra el rojo intenso de la guerra

Aquieta los demonios de los verdugos

Acaricia la escarcha que gime de dolor

Alumbra la opacidad de la violencia

Hamaca con tu melodía a los humanos

Ven gaviota de alas tiernas.

 

© Cristina   Noguera

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5/6/26

Poema de Susana Zazzetti

 


ahora

toma el hilo

 la aguja

la aguja que sostiene el hilo

 y remienda las heridas.

cose .

desaparecen

 planos inconscientes.

se va poblando

de a poco la tela .

-ese baldío-

los fragmentos se juntan

agudamente unidos.

se transforma el mapa

ya encubierto

y en esa superficie

   encierra hilachas de si misma./

 

© Susana Zazzetti

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Poema de Hugo Echagüe

  

CUERPOS

 

Los cuerpos desnudos tienen algo que nos habla

como una mañana o una voz en el aire vacío.

Aprendiendo la desmesura de su entrega,

lo abiertos que están, a vos, a mí, al viento.

Nada piden. Entregan el anuncio de lo imposible

que señalan con gestos y torsiones que hieren el aire.

Muestran un ansia de perdurar

en su gloria perdida y de nuevo ganada.

Como en las figuras de Caravaggio;

 de Lucien Freud.

Los cuerpos en otoño, en invierno,

no tienen edad.

 

En la noche de la niebla

otros cuerpos. Nosotros

llegando

hundiéndose uno en el otro

aferrados uno a otro, dolorosamente

hendidos entre sí

torciéndose dan vueltas en la noche del ansia

quieren la perfección en las ruinas

 de su deseo de ser piedra

 cerrada en sí misma.

 

Los dos, amor en deuda y llaga

agarrados a un grito, un goce sin espesor,

 rezan al ángel del dolor en cada plaza.

Miran su mano detenida en el espacio

lenta piedra que se mueve.

Y esperan, atados entre sí

como caídos devastadoramente

uno en otro, llorando el deseo

de buscarse, decir, gritar

su querer devenido ahora;

derramado en su sangre que sigue e insiste

y quiere sólo a su mismo

deseo de ser figura detenida

en su espacio, en su lugar

en esta vez que vuelve

como ayer, como hoy,

en la alucinación

del continuar

aferrados sostenidos

entre sí. Los estás viendo

como aquella mañana en el

palacio de verano de la reina

amada y destrozada,

continúan, siguen,

hasta el desmayo.

 

Una alegría feroz

desconocida

los sostiene.

 

© Hugo Echagüe

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Poema de Andrea Delfini

  


Se le están poniendo huesitos de gorrión a mamá

su esponjosidad, su aire interior, su sonrisa desdentada.

Abre unos ojos de aguilucho y  mide

frunce el ceño, quizás recuerde

a un benteveo de otra vida…

 

Cada tanto se estira

pega un grito de tero

sus piernas se afinan y en esa

oportuna fragilidad

se detiene su piel,

en una juventud de pluma

la acaricio y retorna 

la niña que

parada sobre una silla

pequeña y blanca de madera

la peinaba

mientras ella se posaba y cerraba

sus ojos de canario.

 

Se le han puesto unas cejitas de búho a mamá

¿le estarán creciendo unas alas

y ensaya cada día

su plumaje?

 

© Andrea Delfini

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Poema de Ana Russo

  


AHÍ DENTRO

 

ahí dentro

donde el hueso se pudre

y el corazón es una estopa  que no sirve ya

para arder

dentro de los pobreríos y las miserias

algo se comió a los muchos del mundo

algo sin nombre ni cara

algo que vulnera con mordiscos

sucesivas formas de eficientes tijeras y trinchetas

algo que va dejando huecos dentro de los huecos

y nada puede colmar lo que ha sido vaciado,

el cuerpo tiene cicatrices blancas y suaves

esas que  sólo  parecen cerradas

pero se abrirán y serán otra vez aquel tejido rojo 

de las vísceras que no olvidan

tela resistente de piel que aún espera

en medio de los negadores que todavía venden sangre.

 

AMANSADOS

 

como la vaca

que muge en medio de noche

la enorme vaca madre que se da

y es como la luna,

silenciosa y blanca

en su pureza radical de sueños,

la vaca que mansamente muge

y se ve lenta caminando las sombras

y los soles

como la vaca, digo, que no sabe 

cuando será el silencio final

ese, del golpe en la testuz, o en la nuca,

mejor dicho del filo del degüello

o de otros tantos modos del agradecimiento,

como la vaca hecha de luna desbravada

ni siquiera desvaría en la manga de la maza

así con igual aura, sin miedo por no  saberlo  todo

así, hechos de luna dócil caen

los que fueron sorbidos por los mezquinos

rituales del agotamiento, entre calles de estrechas carnaduras

o avenidas de desquiciados sueños

caen, de rodillas, de espaldas o de boca

tarde o temprano caen

después de haber sido gastados  por el sacrificio.

Sin miedo por no saberlo todo

van al matadero disfrazado

con vidrieras brillantes y lucecitas,

se iluminan de goce, se persignan ante el dios

infinito del poseso que posee

para tapar el silencio final, van, amansados

y solos al

mercadeo de hombres. Y se mete alboroto

para que no se note.

 

© Ana Russo

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Poema de Gustavo Santiago Morinigo

 


QUIERO HACER ESTE POEMA

 

Escucho al sol descongelarse

sentir a la luna aullar

percibir el eco de una estrella

murmullo ciego de azucenas

y sus candores

 

Lentos son los días sí

aunque lento es todo

...hasta el olvido

 

el olvido de olvidarte

 

Y estás allí

en tu trono

intacta

superlativa

indiferente

 

lejana

              lejana

 

Más

no quiero hablar

si no hacer este poema

ya sin tu esencia

escurriéndose

por mí alma.

 

© G. S. Morinigo.

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Poema de María Silvia Paschetta

 


Biografía o Acaso

 

Acaso fue el desgarro

 lo que abrió la memoria

 

Recordé haber crecido

 en arenas ardientes y extendidas

 cuando el mar era limpio y solitario

 

El graznido gaviota anticipaba

acaso

 el quiebre del futuro

En las playas desnudas

 aprendí la tristeza

y en el espectro asomo de los barcos

 a soñar lejanías

 

Después

hubieron trenes

hijes

partidas

aeropuertos densos

regresos obligados

la búsqueda del centro

por la piedra y el agua

la ruptura del tiempo

 

El derrumbe devino

 como estallido sordo

 

Aprendí a ser desnuda

 estéril como arena

 

Yodo y agua saladas

 habidas en mi sangre

 quemaron las heridas

y las cauterizaron

 

Y pude renacerme a puras terquedades

 genéticas y absurdas

 

Me aprendí nuevamente

Me fabriqué de escombros

Me levanté amasando la piedad y la piedra

 

En la mitad del tiempo

 devino la mirada

  de un otro en laberintos

   que imaginé infranqueables

 

y me supe de nuevo

 construida

mujer

cuenco y morada

más agua que arenales

tentada a la certeza

 

Acaso fue el desgarro

 lo que abrió la memoria

 

El graznido gaviota anticipaba

acaso

 el quiebre del futuro

 

Permanezco extendida a puras terquedades

genéticas y absurdas

 

(sin saber lo que espero)

 

Habrá en mis laberintos

 un sinrumbo que intuyo

 

(Yo no sé lo que espero)

 

Clausurada y océano

 yodo y agua salada

 palabra y desacierto

 

(Quién sabe si aún espero)

 

© Mariasilvia Paschetta

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Poema de Marilyn Zumbo

 


Non eri la bambini rinnegata, las huellas del tiempo

Te exilió a otra vida.

                   ¿Ti hanno rubato?

Mientras mis brazos si allumgabano urlando ma,

Un llanto mudo desbordó el universo, desordenó el orden, y

Se invirtieron los roles.

                ¿Ti hanno rubato?

 

Ellos, fati ed elfi sapevano la veritá.

Tenían guardado el secreto.     Di questo profundo amore.

                        Ma

             ¿Ti hanno rubato?

Mientras las raíces se quebraron, la búsqueda siguió el portal.

Y regresaste.    Col sole tra le mani, col tempo.

                           Le fati si avvicinarono.

Los duendes al fin cantaron.

Las llagas se secaron.      L`identita è stata finalmente

Scoperta.

Supiste que no fuiste repudiada, ¿fuiste robada?

Con una identidad quebrada entre los pies y raíces.

                   Ma,

Enredaron lo legítimo.

                                 El secreto di questo profundo amore.

L`universo ti ha dato il cerchio sacro.

Fati ed elfi sapevano la veritá.

Fuiste el fruto          de un grande amore adolescente. 

 

© Marilyn Zumbo              

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