Poema de María Casiraghi
PROYECCIÓN
El dios en el que cree mi madre
puso en mi camino
una mujer mejor que yo.
Podría ser mi hermana
pero no es mi hermana
es la que tiene el trono de oro
la que destiñe mis versos
la que opaca mis anillos
y me deshereda.
Quería enseñarme a bajar la escalera
sólo eso
quería.
Como un padre perverso
así como me ofrecía
la mano en medio de la bruma
me dio ojos grandes
y me rodeó de pequeñeces
para que creyera en mi grandeza
pero después
un día que nunca pedí
me cruzó con una mujer
que siembra en la tierra
lombrices perfectas
humus esperanzado.
Esa mujer podría ser yo
pero no nacimos del mismo huevo
es una piedra en mi camino
una piedra filosa
que me tienta
y tropieza conmigo cada vez que enfilo al
paraíso
si no fuera por ella
todo este jardín sería mío
esta mañana de sol
estos pájaros aullando.
Ese sabelotodo
siempre me ofrece
lo que no le pido
es tan soberbio
que cuando cree que me está dando la mano
me la suelta
y yo echo a rodar
escaleras abajo
con el cuerpo de la falsa hermana
siempre lastimado y sonriente
como si fuera yo misma la que cae.
Quizás tenía razón.
Él sabía
que un día iba a encontrarme conmigo
y le echaría la culpa.
© María Casiraghi
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