24/9/26

Poema de Luis Benítez

 


tuviste varios horizontes país

 

aunque los días de grasa y los años de fuego

te frieron como un biscocho todavía parecés ser

esta materia hecha de paisajes y familias

donde cada tanto alguien le pregunta a otro qué sucedió

qué te llevó a hacernos ciertas cosas

parecidas al crimen o a eso que nadie osa mencionar entero todavía

como una vergüenza escondida en fotografías oportunamente quemadas

o parientes sepultados en el fondo de la casa en la madrugada

cuando nadie está despierto y quien lo está

no quiere ver y se ampara en la gastada historia

de la pesadilla y el insomnio

 

fui educado para amarte país

yo lloraba de niño cantando la oración a la bandera

y fui la última generación encontrada la última bala de tu ruleta rusa

el clic en la sien que hace despertar en otro mapamundi

donde busqué tu silueta de chica mala inútilmente

dándole manotazos cada vez más furiosos al globo terráqueo

 

fulana vieja

sé que pasaste por muchas necesidades

(los últimos doscientos años no fueron nada buenos

pero para los muchos nosotros tampoco)

y espero que elijas mejor a tus gigolós mañana

por el bien posible de tus hijos también

 

el internado donde nos dejaste huele a meadas de perro

y nadie es muy amable en ninguna parte

además de que no venís a verme demasiado a menudo

extraño todas esas promesas de cariño

cuando me engendraste en un hospital municipal

tan tuyo parir entre goteras

y hacer llorar a los inocentes por mano ajena

sonriendo como si no tuvieras culpa alguna

esperando felicitaciones y flores y bombones

entre almohadas y atenciones donde brilló

entera y rota y en una parte nueva

tu vieja sangre

 

© Luis Benítez

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Poema de Pilar Sanjurjo

 


Escucho la radio al despertar, debería dejar ese hábito nocivo

quizás incluso antes de tomar en serio lo del cigarrillo,

porque la radio en si no es el problema (como no lo es el tabaco)

nunca lo son las cosas inanimadas.

 

El problema es la tos, el problema es la voz del locutor de la radio

el problema tal vez sea el olor de la nicotina en las paredes

el problema seguramente sean las palabras indignadas

el problema estoy casi segura es que soy yo

que todas las mañanas prendo la radio

y le doy rosca al encendedor prendida a la liturgia.

 

Sé que son insostenibles las mañanas habladas del periodista

pero insisto en escucharlo y algunas pocas veces

creo que nuestras voces conversan

pero a quién engaño él nunca me escucha.

Creo que lo quiero, lo quiero demasiado, lo quiero como a un padre

lo quiero como a mi propio padre.

 

Él también hablaba por las mañanas, especialmente en invierno

cuando me llevaba a la escuela. A veces yo decía algo interesante

pero él seguía su monólogo matutino. Él también era un hombre interesante.

Tenía problemas auditivos pero mi madre siempre dijo

que en el fondo era distraído y desinteresado.

 

© Pilar Sanjurjo

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Poema de Norma Etcheverry

  


La Jota Pe

                                                                               

                          A José Ramón Viñuela


Impertinente multitud maciza,

sanguínea,

palpitante al son de los bombos.

Ensimismado y pensativo se quedaba

el mundo

viéndolos pasar.

Siempre eran montones y compactos

y oscuros

y terminantes.

La historia entera parecía

pertenecerles por completo,

tanto,

que tomaba cuerpo y se la podía sentir

y hasta tocar.

En cada pausa renovaban el tono,

repetían “compañeros”,

se encendían,

y parecía descender sobre ellos un aura

poderosa y sagrada.

 

© Norma Etcheverry

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Poema de Luis Pabón

  


Mamá, mamá, mamá

 

Mamá, mamá, mamá

No te sientas triste mamá

No tienes la culpa como te decía mi viejo

Y No tienes nada que espiar

Mamá

El brillo en tus ojos siempre me ha iluminado el camino

Y en mis noches de lagrimas ESCONDIDAS

Tú fuiste el pañuelo y la sonrisa que las desaparecía

Ay mamá, mamá

No tienes que volver a meterme a tu vientre mamá

No hiciste nada malo al darme vida

Ni pecaste al criarme y cubrirme de los otros

Porque algo en ti sabia que era diferente

Ay mamá, mamá, mamá

Tus monedas y billetes que salían del banco de tus senos

Ocultos entre tus dedos

Y acompañados de ese gesto de ojos abiertos para que nadie notara

El secreto entre tu mano y la mía

Siempre mi ángel mamá

Y yo tan necio

Tan cobarde

Ta extraño a veces

Tan distante ahora

Ay mamá tu cara triste y tu corazón roto al verme ir herido

Surcando los cielos a otros cielos

Porque no había espacio para mí en tu casa

Ay mamá perdón por nunca pensar en tus océanos

En tus ríos sobre las almohadas

En tus culpas atribuidas por egoístas

Por no ver tu corazón roto

Por culparte a veces

Por no entenderte a veces

Cuando abrazabas a quien para mí era un monstruo

Y para ti era otro pájaro herido

Ay mamá

El cielo debería inclinarse ante tu amor infinito

Ante tu entrega abnegada

Y tu sabiduría Salomónica.

Mamá, mamá

No te vayas nunca No me dejes solo en este mundo que a un me rompe

Este mundo que no entiendo

Este mundo que me desarma a diario para volver a armarme

Como un rompecabezas infinito

Santa, santa, santa…

¡tantas veces santa!

Y yo pecador, hereje, prodigo y mendigo

Nunca ha sido fácil ver la riqueza que siempre tuve

La que veo ahora

Mi tesoro tú, mi fortuna tú, mi cielo y paraíso tú

Siempre tú mamá

Infinita TÚ

BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES

Ay mamá aquí está tu niño roto

Tu niño frágil aun que solo en ti encuentra fuerza

Tu equivocado niño

Tu hombre errado

Tu dolor, tu orgullo extraño

Tu niño ma´

Ay mamá

perdón mamá

Mi ángel tú

No dejes nunca porque aquí no hay un lugar

Para mi sin ti

Sin tu palabra sabia en el momento oportuno

Sin tu abrazo en todos mis vacíos

Sin tu aguja que teje mis heridas

Sin tu mirada que me acepta todo

Ay mamá

Artesana, mi milagro, mi Aleph

¡¡¡Mi diosa humana mamá!!!

 

© Luis Pabón

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Poema de María Sueldo Müller

  


Sobre la dinámica de las palabras y otros fluidos no newtonianos 

 

 I

 

quise descansar mi peso

y lo sostuvieron

boca arriba

las manos en imperceptible aleteo

pude contemplar

las gotas suspendidas

que prismaban el sol de la tarde

 

supe

que eran capaces de acercarme a la belleza

 

© María Sueldo Müller

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Poema de Margarita Soto Frossard

 


Hogar de cenizas


Gobernando los sentimientos

con alusión de abuela, 

está la casa custodiada por el tiempo

con cerraduras sin nombre, acecha.

Los ladrillos gimen             

mientras ella  guarda  una llave de esperanza

perdida en el aire entre nombres propios.

Arrinconados,  los secretos

cuidan de los tormentos

conservan algunas oraciones

canciones de color y duelo.

Con justicia autorizada, el hogar

detiene el terror, protege.

En una esquina de leyenda,

 junto a los apodos                               

la solemne cerradura, mayordomo de metal

guardián de la alegría

vigila en su regazo el patrimonio

dueño de la ternura que vivió.

Ahora, abandonado de anécdotas   

silenciado de semblanzas

acomoda su vacío en ruinas

se expone solitario, cruje en medio de un remanso

se paraliza ante la decadencia.

En vértices de la casa junto a humedades derruidas

el hogar, en silencio

se vuelve cenizas.

 

© Margarita Soto Frossard

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23/9/26

Poema de María Teresa Andruetto

 


Berros

 

Si te llevan hasta el arroyo

y te seducen sobre la hierba,

inventa una cama de berros

junto al agua fresca.

 

© María Teresa Andruetto

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Poema de Stefano Branca

 

 

abrí el ropero

y me cayó encima

la década del noventa

 

una cartera sin cierre

una camisa con olor a misa

una bolsa con boletas

que vencieron

el mismo mes que ella

 

hay prendas

que todavía tienen forma de cuerpo

y otras

que ya se rindieron

 

me probé un saco

y sentí que el invierno

tenía voz de abuela

 

© Stefano Branca

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Poema de Silvia Rodríguez Ares

 


Luz de luna

 

Es lunes, es feriado y llueve.

Dormí, me levanté, lavé los platos.

Las voces de la radio me acompañan

mientras tomo unos mates,

el agua me ayuda a pensar

en lo que está sucediendo.

Dentro de mi casa hay una puerta

mal cerrada.

No sé cómo evitar que me moleste

la corriente de aire,

levanta el polvillo del piso

y sacude las migas de pan.

Pero creo que esto no es

lo que más me enfurece.

Es lunes, llueve y es feriado.

Las voces de la radio

siguen insistiendo,

palabras que la música

refriega en mi optimismo.

Yo soy la chica beat

ante los ojos de mi perra,

Madonna

bajo las uñas de mi gato,

una parodia

en el silencio de mis hijas.

Me balanceo,

el aire me dice que cante.

Larga vida al rock and roll

al rivotril

a la poesía

a las cartas natales

a las citas a ciegas

a la luz de la luna

al desencanto

y a todo lo que sea

menos importante.

 

© Silvia Rodríguez Ares

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Poema de Alfredo Rescia

 


En mi villa, entre olivos y mosaicos.

Me pregunto:

 

Estará mi nombre

en el hablar quedo

de los espías del César.

 

Mis pasos

en el ojo de la corte.

 

Amo la vida.

Pero más

amo a Roma.

 

© Alfredo Rescia

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Poema de Silvia Cacchione

 


 

Te veo venir:

la mirada baja

la bufanda blanca

y tu bolsa con la radio

la novelita los remedios,

solo que ahora

entrás en silencio

sin quejas ni reproches,

no hay té a media mañana

ni historias de amigas viejas

con amores jóvenes.

Me gustaría

acomodar tu saco en la silla,

pasar la mano

por lo áspero de la lana,

sentir el olor

de las tostadas quemadas

darte los ruleros

uno a uno mientras me decís

que no hace falta

que vos podés.

Me gustaría decirte

qué bien puedo verte ahora.

 

© Silvia Cacchione

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Poema de Leandro Murciego

  


Se tropieza mi mano

con el primer secreto

de tu espalda.

La otra, más arriba,

se ofrece como cuenco.

 

Vos aceptás el reto:

de llevarte y ser llevada,

de bailar con la mirada,

de encender el juego juntos

y de arder pecho con pecho.

 

Camino hacia vos,

y vos te marchás.

Aunque no.

Te busco adelante;

hacia atrás vos vas.

 

Entre los dos la cadencia,

y al compás de nuestros fueyes,

el suelo se vuelve ruego.

 

Mientras tu pierna desnuda

se entrelaza con la mía

se oye que un bandoneón respira,

justo al filo de un abismo,

y en un descuido del tempo

una nota perdió el pulso.

 

La pausa se hizo silencio

que sólo cortó un jadeo,

se oyó crujir hasta el cuero;

después… el rozar de unas suelas

volvió a  marcar nuestro paso.

 

Y en lo que dura un acorde,

tu aliento sobre mi aliento,

tu frente sobre mi pecho.

Inmóviles en la pista...

en el centro mismo del fuego.

 

                    “BAILARINES”

 

© Leandro Murciego

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Poema de Silvia Hedman

  


“La memoria es una loca que atesora trapos de colores y tira la comida”

Austin O'Malley

 

Olvido 

 

El lobo

se esconde en otras pieles

para atorarse de corderos.

 

Ya no usa uniformes

ni  armas,

oculto detrás de las togas

mueve los hilos

de las marionetas de turno

que proclaman su bondad

en los medios.

 

Todo recuerdo

de quiénes fuimos,

qué nos hicieron,

para qué la pérdida,

porqué tanto dolor,

se niega,

se tapa,

se diluye

en pantallas coloridas

programadas para confundir

con algoritmos que nos piensan

e igualan,

anulando la historia

para que elijamos a nuestros verdugos

con una sonrisa.

 

© Silvia Hedman

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Poema de Claudia Bakún

  


Nueva ocurrencia sin nombre 

 

si no vamos a resignar nuestra sensibilidad

frente a la brutalidad, la miseria, el horror

si anestesiarse no es la opción

si frente a cada decepción y cada maravilla

seguiremos asombrándonos como niños,

para poder enamorarnos del mundo

pues entonces

habrá que ser creativos

¡el cerebro humano puede tanto!

mucho más que decir frases hechas

que decretar el deseo e ignorar el cimbronazo

que resignarse a que el amor sea menos

a que la vida sea menos

a que la dignidad sea menos

Habrá que ser creativos

para no inmolarse

ni inmunizarse

para explorar el abanico

la caja de herramientas

para ejercer una aventura que se asuma

que esté advertida de sí

y de que entre el paraíso y el infierno

hay espacio

de que entre el amor y el enamoramiento

hay espacio

no para ser purgado sino recorrido

El nombre inmenso de las cosas que existen

dentro y fuera de nos

puede inventar una puerta

para poner a salvo

la inocencia

 

© Claudia Bakún

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Poema de Walter Mondragón

  


¿CATALEPSIA?

 

La catalepsia no es olvido

es incapacidad extrema de moverse

durante un lapso en que se permanece

en una postura fija,

como en trance,

sin ver ni oír ni palpar

sin responder a los olores,

ajeno a los sabores.

 

Es como si uno no se diera cuenta

aunque se esté consciente.

...Hay quienes le llaman a eso catatonia

o locura paranoica, no sé!

 

En vano se intentará despertarle

(a quien la padece)

Por él se dejaría enterrar vivo...

no le botes corriente,

deja que siga su entierro.

Caído en la inconsciencia

perdido el control

de los propios movimientos

(subyugado)

Es difícil que vuelva

Sobre sí mismo.

 

© Walter Mondragón

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