24/8/26

Poema de Alfredo Lemon

 


Carta al poeta Hugo Francisco Rivella 

 

La rosa por sí sola es razón suficiente.

Somos lo leído, aprendido, sustraído.                  

Palabras puntas de un iceberg,

bocetos para un identikit.

 

¿Quién no desea encontrar un rubí en el lodazal?

El jaguar duerme cerca de la belleza.

 

Hay versos improbables que no recuerdo.

Hay versos que ruedan adelante.

Hay versos que esperan el después.

 

La distancia es pura ausencia.

Lo cotidiano propone una ficción inédita.

 

Cada artista tiene una locura.

Hay que jugar y fugar.

Al imaginar sucedan las cosas.

Lo irracional se engarza a o sublime.

Los deliquios permiten adivinar el mundo.

 

Lo remoto erige una ilusión grandiosa.

Lo pequeño explota en lo excesivo.

El bautismo del comienzo.

El fuego que nutre el núcleo.

El cráter de la revelación.

La incierta maravilla.

 

¿Cuándo se fueron las bestias y el cazador?

¿Habrá respuesta a la pregunta que no se hizo?

Se recogen frases, párrafos, ideas.

Se amontonan como mantas en el tonel de Diógenes.

Lo suficiente es riqueza.

El talento no es gratuito.

 

¿Cómo escribir un poema imposible?

¿El diablo se distrae o Dios juega a esconderse?

Nada es profano.

 

Hay un ritual en Salta que quema un muñeco niño.

El bufón de plástico se mira en un espejo de arena.

¿Será el rostro de lo terrible que apenas soportamos?

 

El infierno es la risa de los otros.

¿N’est-ce pas Jean Paul Sartre?

 

Basta una bala para detener el tiempo.

Demasiado pronto, demasiado tarde.

Las estrellas apuntan a los cohetes.

Los pájaros de Hitchcock picotean árboles de piedra.

 

Toda acción es política en épocas de catástrofe.

Orinamos sobre los manuales de cátedra.

Incendiamos títulos, premios, currículum vitae.

 

 

Cualquier propósito resulta un problema.

El crimen y el amor son implacables.

Contra los alambres de púas no pueden ni los bisontes

ni el psicoanálisis.

 

Oh San Cardenal místico y terreno:

dame una corona dorada para la Virgen de Urkupiña.

 

Los años recitan un libro gigante.

Nadie lo desmiente.

Las fábulas hacen visible una sensibilidad.

Un gato corriendo en la nieve bajo la luna.

 

Negro querido…

Vení a bailar conmigo el devenir.

¡Rememos juntos hermano!

 

Mucho vacío.

Una noche larga.

El preludio de algún quisiéramos.

Un nuevo orden.

Una sociedad distinta.

La errata necesaria.

La utopía perenne.

Un último flash de sol.

 

© Alfredo Lemon

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Poema de Lorena Luna

  


desmonte

 

si al podar lo que sobra

también cortamos la memoria

 

si en la maleza dormía algo nuestro

algo que aún no sabíamos

 

entonces

que queda cuando desmontamos la cizaña

quienes somos cuándo se va lo que sobra

 

ahí

en lo más roto

se encuentra el alma

 

© Lorena Luna

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Poema de Lucas Margarit

 

  

CINCO POEMAS LEÍDOS OTRA VEZ

 

                                                               para Andrés


no fue adrastra quien cargó

los remos

manchados de humedad.

ni quien en la tierra

con las manos húmedas reconoció la tierra.

 

la misma

lluvia junto a la memoria partida

 

su cuerpo

virgen de varón

reconoció

la mano de un hombre

 

© Lucas Margarit

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Poema de Lucía Franchi

 


León, llama, cactus

 

En la columna del verbo

algunas palabras se aferran

a las vértebras de tu poesía,

la que fue hecha por todos.

 

Tus ojos son el párpado hundido

de un mundo ajeno al cielo.

Mis creadores me envuelven

cuando despierto angustiada

por tu lenta proximidad.

 

La estrella en tu frente

escribe mi nombre

me llama, me invita,

y aunque la rosa no florece,

esparce sus semillas

en mi vientre herido,

crea un niño verde

que se enreda en el cuello

y distribuye el poco aire

que me hace ser persona, ser vivo,

pide a gritos que plante un bosque

con todas las memorias que se perdieron

cuando la palabra todavía

no le pertenecía a tu poesía.

 

© Lucía Franchi

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Texto de Daniel Gayoso

 


EPIFANÍA

 

Nunca había visto tus alas. Sólo en la penumbra del silencio se mostraron en tu espalda. Aéreas, como un ave que volviese a la mano donde nunca llegará. Aéreas y terrestres, con estrías de colores, que la mirada asedia vanamente. Amor: cada uno habita un cielo y apenas la bondad vence, un instante, los años luz que nos guardan.

 

© Daniel Gayoso

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Poema de Blanca Galbiati

 


Otoño

 

Pasa el rio ostentando otoño

saltando piedras

Pasan las hojas bailando

al ritmo del viento.

Pasan bandadas de pájaros

jugando con las nubes

Pasan rostros, voces y melodías

Pasan las horas

una dentro de la otra

Pasa todo

y tu ausencia.

 

© Blanca Galbiati

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Poem de Fabiana León

 


No es el peso del fruto lo que suena

hubo antes un pequeño estallido en la copa

pero no vemos el momento del quiebre

estamos distraídos mirando el cielo

las nubes y sus formas

atravesados por la dicha de la celebración

y de pronto caen una      dos      diez       cien

como caen más cuerpos en la indigencia

como caen las máscaras del mesías

ya no es posible la inocencia

no nos sorprende el crujido

somos parte de la caída.

 

© Fabiana León

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Poema de Álvaro Mata Guillé

 


las nubes

las estrellas

            las nubes

 

el patio

el rezo

        la luna

 

los grillos

        la sombra en las nubes

 

el árbol

        escapan.

 

© Álvaro Mata Guillé

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Poema de Ana Russo

 


la de la feria de inutilidades

ya sabremos

que nos pertenece el camino

en el que hemos jugado a carcajadas

yo a ser niña

y vos a  crecer

abrirás el cielo nublado

y la lluvia hecha de risas con charcos

abrirás tantos días de

palomas confusas,

y de cascarudos despistados

recordás?

para siempre

la llave abre o cierra

lo que es de ambas en este día

en que descubrimos  la utilidad del recuerdo.

 

© Ana Russo

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Poema de Ana Romano

 


Agustín

En la noche encapotada

fluctúan

borrosas formas

que generan incertidumbre

 

La osadía del viento

en busca de espacio

hostiga la insonoridad

 

En garganta de lata

el sortilegio de unas cuerdas

derraman añoranzas.

 

Agustín

a pasos desorbitados

se acomoda en el banco de la plaza

y dispara.

 

© Ana Romano

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23/8/26

Homenaje en el fallecimiento de María Kril

 Me entero del fallecimiento de María. Nos acompañó en Mispoetas en sus inicios, allá por 2006. Una poeta hermosa, un gran ser humano, cálida y honesta, sumamente respetuosa. 

Que repose en paz.

Un abrazo enorme a sus familiares y amiges, Gus.





TRISTE PALOMA

 

Buscábamos a la paloma.

¿Por qué camuflada en su vuelo

lloraba,

volátil plumaje

que envuelve

pequeño corazón blanco.

La noche es de todos y se reparte.

Así

dormir con la cabeza girando

donde su sueño se esconde

con liviandad que roza

el único nido que queda.

Adentro de una bolsa la buscamos.

¿Por qué camuflado su cuerpo

no era?

Frío de paloma. No estaba.

 

© María kril

 

Debo duelar a la mujer que llevo

trenzas en el balcón vestida de blanco

nada más que una rosa hecha de sangre

con hilos enredados para sostener lo que tengo.

He abierto una puerta para mirar la noche

pronto alguien vendrá a despedirse

y solo podré duelarle este sueño.

 

© María Kril

 

 

SEMIDESNUDA

 

La lírica poética está semidesnuda,

"cubrime más" alguna pide,

otra pinta sobre lo escrito

una bandera un chal

o la misma sombra desacostumbrada.

Si las marcas parecen fluorescentes

desestiman toda intención radiante,

es momento para ligar las trompas.

Los sueños no se desvanecen

apuntan para otro lado, que no es lo mismo.

De sopetón una paloma da contra el vidrio

entonces salen ideas glamorosas

pobres medianamente estables

cursilería o infortunio

vagancia redondez volver a lo mismo

una copa vacía y otra llena

se saludan

una aprovecha las circunstancias y dice

"tapame más" otra, "lo antiguo es lo mío.

A buscar palabras a buscar palabras

salen gritando

para que al final se encuentre el cuerpo desnudo

y que concurse trayendo un aire fresco

o aplastado por jirones abiertos

o ahogado o rescatado de la luz de la luna.

Aprendan a consumir lo necesario

abrime la boca y fijate qué hay adentro

sangre saliva orina

ahí está el punto

donde el rechazo juega para el enemigo.

Amame con los ojos de gato embalsamado

que mira pero no ve

y cree que fue un romántico,

dale de comer ahora que no ingiere,

mezclá sin pudor un cóctel de palabras.

Alegremente vestite, sola lo podés hacer

y mirá por la ventana

hay tanto para decir.

Recién atropellaron a un ciclista...

(así podría comenzar el poema esperado).

 

© María Kril

 


ARENA

 

Nos habíamos enterrado en la arena hasta el cuello.

Jugábamos a que nuestros cuerpos muertos

vagaban por esos túneles

que sólo el pensamiento o las manos de un niño

podían continuar.

 

Entonces no tuvimos miedo,

vestimos nuestros féretros con caracoles

y ramas de pino sobre el pecho.

 

Cuando pasó el tiempo y mis manos

no podían salir de ese lugar,

encontré otro modo de hacer

 

para que de una sola vez

la muerte se llevara

ese juego siniestro que nos envolvió tan vivos

 

© María Kril

 

Que tuviera otros ojos,

otro resplandor en ida y vuelta,

el muñeco amputado caído de mi historia,

y esos hilos.

 

Que tuviera el riesgo,

zona derretida sobre las manos,

inmóvil

rescatado casi triste.

 

Mi brazo izquierdo sosteniendo su muerte,

la pierna que colgaba,

suelto en la piedad de su desnudez,

pequeño y sin locura.

 

Que tuviera el hilo,

una mano de padre uniendo sin temores

mi soledad primera,

mi primer duelo,

ese llanto que movía todas las cuerdas flojas. 

 

© María Kril

 

Poemas de María en la primera parte del blog: https://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/search?q=maria+kril

 

 

Nací en Olivos, pcia. de Bs. As., en setiembre de 1952. Cursé estudios de Psicología, teatro y fotografía. Escribo desde muy chica, y en los años 70 comienzo a darme a conocer en los medios literarios, participando en grupos de poesía y encuentros a nivel nacional. A raíz de esto, me publican en dos antologías y en diarios del interior. En 1981 obtengo una mención de honor en un concurso organizado por SADE, con el libro inédito "Palabras del pozo celeste".

En la actualidad soy integrante del taller "El tren de la palabra", quien me publicó en el mes de junio un poemario ("La que mira la puerta") y participo con mi lectura en distintos ciclos literarios. Tengo cuatro libros de poesía en preparación.

(Biografía extraída del blog, no actualizada)

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22/8/26

Poema de María Teresa Andruetto

 


El pan


(de otros el maíz,

el tubérculo,

el arroz;

nuestro

ese grano de oro

en el campo)

Primero

conviértete en fermento,

en levadura,

en volcán.

Construye luego

con tu harina buena

una torre

sobre la mesada.

Y horádate el centro.

Cávate.

Y vuelca en ese pozo

todos tus afanes.

Entonces

enciéndete y crece.

Crece.

Duplícate

una y otra vez.

Cocínate.

Quémate.

Inmólate.

Y ofréndate

como una hostia.

 

© María Teresa Andruetto

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Poema de Sergio Guerrieri

  


La danza

 

I

Te levantás del sillón.

Estirás la mano.

Acepto tomarte la cintura,

apoyar mi cabeza en tu hombro,

cerrar los ojos…

Tu cuerpo es como un talismán,

a veces el deseo puede no traducirse en palabras.

Nuestra danza es el secreto: silencio del deseo

migrando hacia otro lenguaje.

 

II

Acerco aún más la cara a tu cuello.

Ha comenzado a darme hambre

ese olor a café.

Llevo la mano hasta tu nuca. Inspiro.

Esa es la palabra por la que el hambre

se vuelve lenguaje: inspiro.

El vapor resuena

y todo lo que deseo está en el aire,

el pan tostado, la mañana,

todo lo que comienza está en el aire.

 

© Sergio Guerrieri

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Poema de Susana Zazzetti

  


abrí a contraluz

   la carta con tu nombre.

como los zapatos viejos

con los años

               perdió brillo.

la vida le ha ganado

en estocadas.

pero

¿será el tiempo

con su paso firme

el último en cerrarla

   definitivamente?

 

© Susana Zazzetti

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Poema de Luciana A. Mellado

 

tarde 

 

y tampoco entendí para qué la palabra

abre su llaga ahora

en paladar

para qué entendí

ahora

que un ladrido no es un cometa

ni un pétalo de pan

lleno de barro

entendí

y me falta

entendí

pero me sobra

entendí

ladrar la pena

perra

y no tener ni un hueso

de tu cuerpo cerca

 

© Luciana A. Mellado

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