20/7/26

Poema de Mirta Venezia

  


LLAGA

 

tal vez me reconocés

sabés de mis penas detrás del espejo

del insomnio largo y las paredes

del insomnio tendido como un mar de olas invisibles

¿habré sido tu hija melodiosa, la que siempre falla

mordiendo la manzana envenenada

cantando como una sirena  en las curvas del Egeo?

 

Ulises fue y vino sin descanso

atravesó mis enredaderas con machete y cuchillo

arrancando con los dientes las reservas de mi juicio

le seguí desde entonces

sin remedio me convertí en su fuente

 

he liderado alguna vez la manada de los lobos

me sumergí en sus bocas

pude salir ilesa y ser una con la sombra

me perdí en la arena de los días

no creo tener el tiempo suficiente de enmendarme

tanto abismo en los pies encadenado

me juzgás con la vara más alta

midiendo mis variaciones, mi disimulado desconcierto

 

el tacto del fuego en las mejillas otea la oscuridad

llevame de la mano, noche de la llaga,

es hora de dormir

tengo frío.

 

© Mirta Venezia

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Poema de Pablo Carrizo

 


Dejar que pase una presencia

 

Si todo es trabajo

qué hace la gratitud

 

quién dice

es aquí

siéntete en tu casa

 

quién alimenta

su mitad

contigo

 

La compañía es trabajar

la sed también

 

El río trabaja:

parte hacia su regreso

 

La luz ¿trabaja?

a veces sí

a veces duerme en las túnicas

peca en el rocío

 

Es como estar con la tierra:

se trabaja siempre con otras manos

 

Trabajamos aún

para escuchar:

dejar que pase una presencia

entibiar un plato

darlo

 

Somos esas ventanas

donde se dispone a saltar la distancia

cuando se abren y cuando se cierran

 

© Pablo Carrizo

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Poema de Nélida Cañas

  


Bendición

 

cuando

el sol derrama

bendición

sobre los campos

y la página en blanco

del día

aguarda

la trama de las horas

 

© Nélida Cañas

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Poema de Marisa Cascallares

  


qué palabra aleja de mi boca

el sabor del final

 

cuál remonta

la tristeza

 

cicatriza heridas

 

alivia el dolor

 

desanda la pena

 

© Marisa Cascallares

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Poema de Mauricio Cappiello

 

 
                       (...) Latir en lo fugaz
                        y ser poema.
                               César H. Suárez                                                                                                                             

                                                                           

Este silencio persistente en otro silencio

detrás viene la noche para indagar el sabio lenguaje

del tiempo / de la muerte y su secreto

ella, le murmura al otro mí        - lo fugaz - 

de alguna manera esta enunciación

tiende a situar la distancia que nos une

a veces late sobre un vértice a punto de inclinarse en sí mismo

para desbordar la memorial orilla, en la escritura

en otras, es vacilante

pero creo en lo que concierne debajo de mis párpados

más allá de la pavura / más cerca del sosiego

debo reconocer la desafiante herida

                     la filosa espina que dejó su sombra

 es preciso concluir este poema antes que la luz lo invada y

 no pueda diferenciar lo oculto / la breve envoltura

que nace del sueño y dentro de esa casa

pues el niño / hombre sabe o cree dilucidar cada imagen

la doliente presencia de lo ausente y

enhebrar desde la frágil línea, la historia de esos días

en la cual se aloja el niño que fui y en los ensueños siempre

regresa

 

                  - jugando en la arena -

 construye un pequeño pozo para guarecer en él, su infancia

así, revelar en lo intimo, el supuesto sitio terrenal

como un declarante en estas líneas rectas que en sus extremos

tienden a soslayar

como una forma de aliviar las teorías de la vida

             desafiar el misterio / lo incierto 

su existencia sin ella

o quizás sean solo una sumatoria de imágenes

que habitan la otra memoria

              para soltar en la mano el verso 

 

dejarlo ahí

en el sitio donde ubicar a la vida / muerte

y saber de su propia dolencia

ella pronuncia una palabra y otra y otra

ella detrás del muro no oye al pájaro

tampoco a mí, ni siquiera toda la eternidad del silencio

pero mi madre puede atravesar la piel / hueso / sangre

susurrar sobre el voraz abismo

          sobre la escarcha que la cubre

o, hasta en esa inmensa tristeza del final

                                                   y ser poema. 

                                                                                     

© Mauricio Cappiello

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Poema de Matías López

 


LOS ÁLBUMES

 

Contento viste la escalera

el desafío

te tentaste con las medallas y los premios

ser el orgullo de padres y abuelas

 

Primer álbum: el jardín

El pintorcito

el dibujito con témpera

la velada

Y una sonrisa para la foto

 

Segundo álbum: la escuela

el guardapolvo blanco,

el equipo de fútbol

la bandera

y una sonrisa para la foto

 

Tercer álbum: la secundaria

las primeras novias

el equipo de fútbol,

el puesto número uno

la moto comprada por papá

los cumples de 15

(la foto del noviecito que no llegará a esposo)

inglés fuera del colegio

y una sonrisa para la foto

 

Cuarto álbum: ser adulto

La universidad, recibirse, un buen puesto

casarse bien con una “chica buena”

(aunque haya que esconder

alguna amante por ahí)

Casa, auto, una cuenta en el banco

hijos, nietos

Y una sonrisa para la foto

 

Y cuando llegue el final

cuando quieras ver el album

como una repisa de trofeos

te caés, -como premio-

en un bonito cajón de madera

y no podés sonreír para la foto

mientras los gusanos

te dan la bienvenida

 

© Matías López

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Poema de Nerina Thomas

 


Momentos 

 

Miro siempre al sol que se va, porque no se que algo mío se lleva. 

Dulce María Loymaz

 

El sol cada mañana

en mi sillón se expande

mientras leo.

Se refleja en cada página del libro

se instala en él

no se anuncia, solo ilumina-

Permite a la miopía lea.

Haga mía la vivencia narrada

pertenezca a ese relato minucioso

descriptivo

con puntos, comas, letras quietas

juntas

como un tren de ida

anunciando su llegada.

 

© Nerina Thomas

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Poema de Mercedes Venturino

 

 

Espejo de gorriones

 

          “Dime, ¿qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?”

                                 Mary Oliver, El día de verano

 

Espejo de gorriones que se escapan

¿Qué haré con la lluvia en esta luna clara

la mañana que despierte y te vea?

Mire, y te vea

Te vea

Sin el manto abrigado de mi poesía

Sin el embrujo con que miran

mis ojos gitanos

¿En qué laberinto de mi pecho

dejaré encerrado tu acento

porque ya no suena como un campanario?

¿Donde iré, por fin, 

a enterrar el último suspiro que se caiga de mi aliento?

la tarde en que deba reconocer

que solamente yo fui la creadora

de un universo simple

y profundo como un juego de luces?

Pero sucede que hay espacio,

y movimiento

Sucede que somos cuerpo y yo

soy un cuerpo que anda

soy un cuerpo que vuela como Ícaro a la luz del sol,

con pocos recaudos,

con monedas de flores en las manos

Soy más que lo que perdí y lloré,

y vive en mí bajo la salvaje forma del recuerdo

 

¿Cuánto dura ese tiempo cuando se detiene?

¿Quien impulsa los minutos cuando todo empieza a medir de igual forma?

Y ya no hay el lumínico impulso

de construìr tu tiempo

¿Cuántas horas de tu vida perdiste pensando en color sepia?

Dicen que en algún punto del camino

te miras de frente sin espejos

Y podes hablar en silencio a tus latidos

Hayas sido gentil o no con tus preciosas y únicas horas

Hayas revolucionado o no

tu lugar en esta época, 

tu feroz y única vida

 

© Mercedes Venturino

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Poema de Mirian Brousse

 


NÁCAR DE SAL

 

Lleva todo un océano

en sus ojos abiertos,

insomnio que interpela

a las tinieblas,

temblor cubierto de acertijos

donde la noche trafica

perlas y dátiles en sal.

 

Hoy rezan pescadores

sobre sus pestañas

buscando indulgencia.

 

Ella arrastrará el perdón

con su cola de pez,

 

en lo profundo

ya no son turbias las aguas.

 

© Mirian Brousse

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19/7/26

Poema de Samuel Amaya

 


Me quedé sin el pan y sin la torta

cambié de celular y perdí todo

hasta el contacto del chango

que había conocido después de un evento

Lo único que sé es que lo agendé como

ChangoLindoFlequilloiPoni

Él me había hablado de su amor

por la poesía, su curiosidad de

cómo los poetas son buenos

hechizando a la gente

con la boca la mirada

Vos sos un buen chamuyador me dijo

y yo atontado con su carita el peinadito

planchado como poni de feria

me había imaginado el nombre

de nuestros hijos el perro la casa

me creció el ramo en las manos

y sin querer queriendo

me hechizó tanto

que ni su nombre anoté.

 

© Samuel Amaya

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Poema de Leonor Mauvecin

          


TEJIDO  

 

         Tejo en  la noche / urgida de sol

          secretas desnudeces

Punto por  punto

avanza elástica la trama / fiel al alba.

- Uno arriba y otro abajo -

Enredados.

Punto por punto / gime la trama milenaria.

- Uno arriba y otro abajo-

La noche que es mujer / teje.

A pesar del aire que rasguña la piel.

A pesar de la sombra.

La noche traspasa la aguja

por el ojo blando de la lana

y escucha:

- Uno arriba y otro abajo-

Más allá del sonido

el aleteo.

 

© Leonor Mauvecin

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Poema de Fabio Cardarelli

 


                   Agarro

el último poema, lo rompo.

del penúltimo extraigo los versos finales.

del anterior los impares.

de poemas viejos los versos que ya están vencidos.

de los que voy a escribir utilizo tan solo el silencio.

la oscuridad en que se disipan.

la ciénaga que devora su dulzura.

luego,

los dejo al sol secar.

en  distancia, en indiferencia, en  tiempo.

mi corazón bate esa agua negra

 y en el hervor

del instinto aguardo su inesperada e incorregible forma.

            luego, me recuesto a su lado

para que intente

respirar

esa serpiente

en mi pecho.

 

© Fabio Cardarelli

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Poema de Gladis Domínguez

 


Cuando el cenit

 

Los rayos del sol

siembran trigales en el cielo

todo se vuelve amarillo

las cigarras entonan

alabanzas de resurrección

después del tiempo bajo tierra.

El suindá ya no anuncia

la muerte de la primavera

teros, zorzales y calandrias

celebran el verano.

El estero centellea

a la hora de cenit.

Los yacarés duermen en la orilla

olvidados por un rato de la cacería.

Una familia de carpinchos

celebra su fiesta de barro.

 

Arde la siesta en corrientes

entre vahos sutiles

en el reino de la humedad

y el viento norte.

 

© Gladis Domínguez

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Poema de Gina Escobar

  


RÍO


De Job la paciencia

para recorrer

del destino

los andamios.

Fugitivo eterno.

 

Tal vez huye del agujero

que parió la entraña

tenebrosa

como martirio para

mortales empeños

 

Tal vez

por la cobardía

de aceptar el desafío

de sublimarse

en nuevas fuentes.

 

Temeroso

repite su demanda

 de piedra y musgo

como pretendiendo

alejar ignoto peligro .

 

Fugitivo del engaño

escribiendo estériles estrofas

para caer en remanido estribillo.

De agua eres

y al agua volverás.

 

Nadie escapa al designio

de desembocar

en el origen.

 

© Gina Escobar

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18/7/26

Poema de Cecilia Elsa Collazo

 


Un día habrá de irse

y sé que será pronto

me lo dijo el viento

que entró por la ventana

junto al pájaro azul

que ha dejado de cantar

cuando amanece

 

no sé cómo será

la despedida con este aire enrarecido

que no entra en cavidades

 

busco amarrar tu nombre

un gesto tuyo, una palabra

al dobladillo de mi pollera larga

 

y es inútil, ese hilo se descose.

 

© Cecilia Elsa Collazo

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