25/2/21

Poema de Tin Roda

  


Mientras la luna llena

besa inmensa

su lado oscuro

la abuela busca en el diario

los nombres de quienes se fueron

 

Al acostarse

enduida en su silencio

reza

y sueña que sus muertos

le soplan al oído

el aire de la noche.

 

© Tin Roda

Etiquetas:

Poema de Valeria Pariso

  


"no hay árboles. Los hubo en algún tiempo

porque si no ¿de dónde saldrían esas hojas?" 

Juan Rulfo 

 

En algún momento,

yo debí caminar por el campo

trayendo un puñado de tomillo.   

 

Habré pensado:

-con este tomillo asaré la carne,

y estas ramas frescas vestirán la mesa

que atraviesa el patio.   

 

Habré cantado feliz

buscando los zapatos, el vestido negro.   

 

Seguro hubo una instancia

en que ninguna duda

fue honesta o suficiente.   

 

Seguro existió un tiempo

en que fue compartido

el tomillo, la carne.   

 

Porque si no,

de dónde vendría este consuelo.

 

© Valeria Pariso

Etiquetas:

Poema de Misael Castillo

 


Inestabilidades 


La casa

tenía un aljibe

abandonado

al pie del derrumbe


No todo

lo que tambalea

termina por ceder


Ellos

decidieron

que sería mejor

derrumbar

lo que pendía

del silencio


Tiene forma

de amor

dinamitar 

lo irreparable

 

© Misael Castillo

Etiquetas:

Poema de Leonor Mauvecin

                               


PAUSA

                                   La vida es una causa en fuga

                                             de Río   Julio Castellanos


              Recuerdo el río de Manrique

o  el de Julio Castellanos

o el antiguo Suquía de Tejeda

o mi propio río

que pasa  y  nosotros

entre tanto

buscamos  la palabra

que justifique -digo-  la existencia

ese  querer mirar desde la orilla

el decurso del agua

y  saberse líquido

elemento

saberse  espuma

arena que se aleja

hoja

canto rodado

y  todo

ese mirar  desde la orilla

esa ilusión de estar anclado

 ser

ante la paradoja  de la muerte

y bebemos café

y nos dejamos embriagar

por las palabras del poema

y el agua sigue

y mañana, olvido

y sin embargo

la vida  nos sujeta

con cantos de sirena

y allí en ese cuarto

sobre la antigua mesa

- la antigua mesa de cocina

donde antes se picaba la cebolla,

se salaba la carne-

ahora

con las flores mirando en la ventana

leemos los  poemas

con la simple alegría de estar vivos:

mirar el sol cayendo a pique  sobre el agua

buscar lo trascendente

y las piedras bebiendo lo inminente

y las hierbas danzando en la orilla

y el viento en el cabello que envejece

y alguna mariposa

que viene desde el poema

hasta la mesa

- hasta la antigua mesa de cocina-

 mueve sus alas

y nos deslumbra

y sin embargo, perderá las alas

se irán con el agua

y el poeta lee

oigo sus palabras

el tono apocado de su voz  me arrastra

hasta dar con las hierbas de su Río

con sus bordes ásperos

sus piedras agresivas

esas que están del otro lado

a pesar de nosotros

en la otra orilla.

Y sabemos, porque todos sabemos

que es sólo una pausa

                  el tiempo  de la vida.

 

© Leonor Mauvecin

Etiquetas:

Poema de Norma Starke

 


Con ritual de lluvia

te cuento un cuento

algo pequeño

un relato que

aún no comienza

 

mientras se agota la tarde

y una transparencia de oscura muerte                                          

se extiende sobre las ramas sin luz

entrevero los dices    los digo    los diré

 

el secreto desde el principio  era la tierra

acaso la intemperie que solo rozaba las  manos

las mismas  que acarician

el cuerpo anónimo de una paloma muerta

 

el vuelo inquieto detenido por una piedra o una bala

disparo al fin

las mismas manos de cavar

una tumba  o un pozo de agua

 

de alas desnudas el cielo  también se oscurece

y así desnudo el cielo   me acerca a lo profano

me descubre la orfandad

 

© Norma Starke

Etiquetas:

Poema de Marta Elena Guzmán

 


 

El mundo está callado.

Hablamos con la rosa

el malvón y los aloes.

Profunda milagrería de señales.

La ventana es un cuadro

que ha tatuado Dios sobre la plaza.

Una paloma, un tordo y un linyera que no entienden

el por qué de la lluvia y el mutismo.

Silencio de la muerte coleccionando pieles.

Silencio de los perros que nombran la noche.

Silencio de poeta que indaga en la metáfora.

Silencio de tabaco tragándose los miedos.

Silencio de pan quieto en el asombro y las manos.

Silencio de los niños que no ven los abuelos.

Todo es mudez sobre los hombres.

En tanto adentro

las viejas rezan.

 

© Marta Elena Guzmán

Etiquetas:

Poema de Alejandro Lastra

  


¿Es esta la ciudad que de noche tejía redes

para que los que ahora dormimos supiéramos

cómo volver a nuestras casas?

 

© Alejandro Lastra

Etiquetas:

24/2/21

Poema de Hugo Francisco Rivella

 


 

Entra en mi cuerpo el tiempo como si fuera un niño inocente de todo

ignorando el invierno recostado en mis sienes

la hojarasca que ciñe un temor amarillo si el otoño golpea su martillo de escarcha

la barcaza que parte en busca de otros soles y la madre que llora en un rincón del puerto

todo es tiempo musita el viejerío

de aquél retoño nace esta fronda este vuelo

este sueño que es parte del hombre y su secreto

es tiempo la ilusión del que espera los ojos imposibles de su primer amor

y es tiempo

sólo tiempo lo que lleva en el alma

la palabra que invoco para asir la ternura

el poema que busca el corazón de un pájaro

todo es tiempo susurro mientras pienso:

la eternidad es el tiempo infinito

que cabe en el futuro.

 

© Hugo Francisco Rivella

Etiquetas:

Poema de José María Pallaoro



DESPUÉS DEL ACV

 

Semana de acompañar a Madre. Desayuno. Almuerzo. Cena. Pide queso. 

¡Quiero queso!, dice. 

¿Duro? 

Sí, duro, lo quiero. 

¿Tipo Mar del Plata? 

Queridito, ¿no podría ser de más cerca?

 

© José María Pallaoro

Etiquetas:

Poema de Daiana Haydee Ávalos Robledo

 


ROSAS

 

Degusté todas las rosas

de todos los colores,

los pétalos suaves y chillones

eran todos míos.

 

Nadaba en la profundidad

de ese oasis de serpientes,

tallos y hojas,

colmillos y espinas.

 

Mi boca como cada orificio y poro

no sabían que hacer

con tan demoledor manjar,

todo sabía sangre

y era la sangre más dulce

y boba de ese tiempo.

 

Las espinas parecían

esos girasoles que no debía

comprar en la primaria

pero que igual los compraba,

disfrutaba romperme los dientes.

 

Los tallos entraban en baile

en mi garganta,

juro que ahí es donde nacían

los nudos y los llantos,

donde mis cuerdas vocales se perforaban

y poco a poco mi voz se apagaba.

 

Todas las rosas fueron mías,

yo bailaba con mis vísceras

en la mano

 

© Daiana Haydee Ávalos Robledo

Etiquetas:

Poema de María Gold

  


I

 

Libertad de expresión. 

La respiración.

 

Que el deseo sea libre 

para que nadie 

vuelva a mentir por omisión. 

Que las verdades sigan latiendo verdades, 

aunque sean forzosamente ocultadas, 

aunque sean inútilmente borradas. 

La ira es aliada leal 

de toda persona que ha sido 

oprimida por su género y por su sexualidad. 

Somos porque existimos. 

A pesar de todo. 

A pesar de todos. 

A pesar de toda diferencia posible. 

Afirmar identidades nombrándolas, 

sin que se devoren entre ellas mismas. 

La inclusión es justicia. 

 

Libertad de expresión. 

La respiración. 

 

Somos el pasado y el presente danzando, 

las marchas en la calle, 

las discotecas, 

los bares, 

la música, 

las películas, 

los libros, 

los diarios, 

los fanzines, 

los blogs, 

los encuentros, 

las charlas cara a cara 

y las virtuales, 

a toda hora y 

en todo lugar. 

 

El legado es la existencia. 

A pesar de la vergüenza. 

A pesar del odio. 

La identidad es el oxígeno. 

Aquí estamos.

 

© María Gold

Etiquetas:

Poema de Reynaldo Farías

  


ESPINAS EN EL TIEMPO        

 

El ocaso ha tallado 

sobre los malvones del patio 

los pliegues de las estaciones. 

Es tarde para la espera 

cuando el tiempo marca 

desde todos los vértices 

huellas y espinas. 

Las filigranas de las manos 

cuentan historias blancas 

de fogatas y de abismos. 

Sobre la frente que nombra 

canta la experiencia un himno    

raíz umbilical de lo vivido. 

Repite sobre la siesta  

la vejez es una canción 

que se aprende en cada esquina 

y el amor es eso que nos llama   

con sus nervaduras tibias 

arrugas del último verano. 

El tiempo llega, se detiene, pasa 

me deja la tristeza en una grieta 

fue en aquel diciembre   

cuando faltó mi padre.

 

© Reynaldo Farías

Etiquetas:

Poema de María E. Faini Adonnino

  


A la hora en que la tarde 

 se carga de conjuros 

  y escapan a los vientos 

en cintajos azules 

los misterios del mundo. 

En el instante mismo 

que un árbol se duerma 

hechizando el espacio. 

Un lirio desmayado 

adquirirá tu forma, 

descansará en mis manos. 

Allí, donde te encuentres, 

te sentirás vacío 

porque en mi mano, 

un lirio, 

como en los cuentos magos, 

latirá con un soplo 

Curiosamente humano. 

 

© María E. Faini Adonnino

Etiquetas:

22/2/21

Texto de María Teresa Andruetto

 


Rosa

 

Rose is a rose is a rose is a rose 

Gertrude Stein

 

2.


Ayúdame rosa blanca/ que no se atrevan/rosa del huerto/ ayúdame a ponerme de pie

Desde el suelo

Árboles/ piedras/ ayuden a este corazón/ ayúdalo madre mía/ que no hay agujero donde esconder el miedo

En los torrentes del cielo

Como una mujer que soporta/ las cosas ancladas / el asilo en la noche sin puerta/ la luz que empezó a hacerse tierna 

Olvidada de todo, durmiendo

Reza/la buena niña de los cuentos/ su terror/ su temblor/ su piel de loza/su lirio de agua

Dígalo todo mi niña

Que yo robaré  las cañas/ le inventaré un son/ niña guarra / Vuelve la vida a temblar/ como un barco / una mujer baja del pedestal/ no se vuelve/ a mirar nada / era una flor de abismo

Y nos animamos

Saltemos juntas /ahora/ por la puerta o la ventana/ con ardor en la frente/y en la boca una granada.

 

© María Teresa Andruetto

Etiquetas:

Poema de Patricio Foglia

 


la única persona en el mundo

que confiaba en mí

se fue, aunque me dijo te amo

se fue

y ya no había para mí

ni un ser vivo en la tierra

y todavía no termino de agradecerle

porque siempre fue el impulso

todo mi furor todo mi fuego

incluso cuando se fue

y me dejo a orillas de embarcarme

en este desierto maravilloso

 

© Patricio Foglia

Etiquetas:

Poema de Raquel Jaduszliwer

 


¿Has visto los árboles de vidrio? allá es en el invierno

llegaron otra vez los pájaros de hielo

a trizar una canción en tu garganta 

 

el oído se acopla dispuesto al corazón, ya estás llorando

es tan irremediable la voz de aquella música, es el viento

y es la última hora, antes del anochecer.

 

© Raquel Jaduszliwer

Etiquetas:

Poema de Rubén Capodaqua

 


 

 Los buitres

cortan las nubes

mientras Irene

(toda de negro)

aprieta sus huesos

y vomita los llantos

que carga desde niña.

 

© Rubén Capodaqua

Etiquetas:

Poema de Olga Edith Romero

 


 

Casa mía

 

Acá está todo lo que soy,

estas paredes pálidas contienen,

las pasiones secretas del verano

y los días pausados del otoño.

 

Huele a papel,

a madera de otros tiempos,

a comidas diversas,

a frutas abandonadas

sobre fuentes de losa,

a gatos que descansan

sus sueños de cacerías

sobre almohadones grandes

y a hojas verdes y flores.

 

Esta nave me alojó como un nido

y supo de risas y de llantos,

de voces infantiles que se volvieron graves,

de la voz de mi madre

que se fue con su mano entre las mías,

de cantos de zorzales madrugados

y de chicharras veraniegas.

De ladridos de perros

y pasos de tortuga, sapos y lagartijas.

 

Aquí transcurren noches desveladas

en viajes de libros y escritos,

y hubo épocas de vigilias insomnes

por la aguja clavada

con la mirada en el cielo raso

que era mi único cielo.

 

Casa mía, ni grande ni pequeña,

paredes que acaricié con pinceles,

sueños restaurados,

cuadros pintados por amigos,

piedras y caracoles traídos de otras tierras,

cortinas que he cosido en días invernales.

 

Casa útero.

 

© Olga Edith Romero

Etiquetas:

Poema de Norma Etcheverry

 


 

Camino de la escuela

 

Caminábamos casi diez cuadras

por inciertas veredas,

muy temprano, a la mañana.

El agua se escarchaba sobre la superficie

de las zanjas

y nosotros 

nos asomábamos

peligrosamente al borde

para quebrarlo

con la punta del pie.

El viento helado en los ojos nos hacía llorar,

la nariz y las orejas se nos congelaban,

pero nos divertía sentir el frío y nos gustaban

las sensaciones del invierno.

Como el mate cocido con leche

del primer recreo,

junto a los chicos de un barrio

donde todas las casas se parecían entre sí.

 

© Norma Etcheverry

Etiquetas:

Poema de Edgardo Néstor Brites

  


Quiero una chica!!

a la piedra 

Qué no sea media masa!!!

Qué sea descarozada!!

verde o negra

Sacarla caliente y redonda

Partirla en dos

                           en cuatro

                                             en ocho...

Qué sus partes se estiren en mi boca!!!

Compartir placeres de moscato

Sabores a la piedra. 

 

© Edgardo Néstor Brites

Etiquetas: