10/6/26

Poema de Graciela Ballesteros

 


EL OTRE

 

Qué hermoso los corazones

latiendo en un mismo sueño.

                       Peteco Carabajal

 

Si no supiera que tus ojos

(puro arrojo, puro amor)

encierran sueños esmeraldas

 

Si no supiera que tus ojos tiernos

conjuran

igualdad y libertad

 

Si no te sintiera a vos

Eterna Eva

si no sintiera

las mismas cerrazones

acechantes siempre

no estaría yo bajo este cielo

con tu bandera

juntando los jirones de tu vida

dejándome incendiar por el fuego

de tu voz

que sobrevuela el aire.

 

Muchacha de los milagros

somos muchos los que

palpitamos quimeras

y caminamos

latiendo tus sueños.

 

Abanderada de los grasitas

¿estarás sentada junto dios

de este lado

del borde del mundo?

 

© Graciela Ballesteros

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Poema de Marita Rodríguez-Cazaux

 


AMOR ES UN NAVÍO 

 

Mi nombre es una cuña en marcha avante

mascarón de proa

sobre el agua de tu recuerdo.

 

Abordaje de voces como barcas corsarias

a estribor por la garganta.

 

Serena luz refracta

el levantisco fragor de la batalla.

 

En ese instante,

mudez de soledades sobre velamen, alza.

Y la luz serena se torna más osada.

 

Tu faro encandila el mapamundi de mi espalda.

 

Amor es un navío

que navega Plus Ultra de la entraña. 

 

©  Marita Rodríguez-Cazaux

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Poema de Vilma Sastre

 


Dónde lluvia      

                             

La boca abierta bajo la lluvia y el agua

buceando el alma - Hugo Mujica.

 

Dónde va a parar la lluvia

cuando arde como un bosque detrás del sol

y vierte sobre la playa

todo el desamparo de olas célibes

                              debo desenredar sus hilos

                              pacientemente

                              hora

                                  tras

                                             hora

                              antes que anochezca

 

dónde

mientras  pliega y despliega su desmesura

   o se dispersa en la mansedumbre de la última flor

me desconcierta su voracidad

(alguna vez sentí su diente hincar mi pecho)

y sigue su derrotero

a la deriva de nubes primitivas del sinsentido del viento

de señuelos de sal que agotan sus espaldas para detenerla

  (es imposible desandar el tiempo)

todo vórtice plata

toda urgencia feroz de aprendizaje

 

          yo no escribo          mis dedos se mueven

                      

dónde

sin dudar en escarbar cenizas de la tierra ígnea

                   o descoser naufragios

(sólo ráfagas de incienso)

 

                              hay que perder el domingo

                              se esparce en penumbra

                              hay que perderlo digo

                              y mi pupila dilata tu espera

 

dónde

cuando a ras del cielo somete al árbol

sólo para arrastrar el amasijo fértil

y untarse en sus nutrientes

                       a mis gestos

                       le han crecido las últimas señales

                       de mirarme en vos

                       buscaré un abrigo

 

dónde

despeñándose justo en el centro de mi intemperie

                                       todo  crucifijo de sal

                             

    tu mano me hace señas ¿quién anda por ahí?

    apenas un nombre que no es tu nombre

    y una voz extraña le cuelga del hombro

 

dónde va a parar la lluvia

que se encarama por el techo por los muros por los picaportes y aldabas

por los pasamanos por las claraboyas por los caireles por las cornisas

por las consolas atestadas de libros

y

por el espejo de cristal

cristalespejo de esta casa

para revelarme genuina la mirada

 

la noche parece eterna pero va a escampar

 

© Vilma Sastre

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Poema de Alfredo Lemon

               


Sancte Spiritus

 

Justifica mi página con tu gracia

Palabras nacidas en el bosque de la bendición

 

El amor que nos redime

La potencia que sostiene al cansancio del ser

El peso de la balanza que decide seguir sin detenerse

 

La abundancia, el dolor, la exaltación, el abandono

El cristal, la savia, la ceniza

El llanto, la saliva

 

Alabanza por las horas jubilosas que me diste


Una rosa dorada bajo la luna

La devoción

La belleza imposible del mundo

La perplejidad de vivir

 

Te debo un universo

Y un purgatorio

 

La delicia y su tristeza

La comunión y los azotes

El olor y el sudor de las panteras

La cópula de las ballenas en la superficie del mar

 

Se acaban los brindis y los bailes

Busco refugio en la sombra blanca de mi espectro rojo 

 

Aunque cruce por oscuras quebradas ningún mal temeré

Peregrino me entrego a las aguas del Ganges

 

El fruto caerá cuando se cumpla el tiempo

 

© Alfredo Lemon

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Poema de Susana Cattaneo Corona

 


                        A mis hermanos de la vida

 

Toma la copa, hermano.

Sé que hay un mundo de sombras que nos sigue de cerca; arenas cansadas y cielos quebrados que temen la muerte.

Hay un gemido de gaviotas que se adorna de ortigas y abarca los mares.

También lámparas y campanas sordas. Ojos apagados de tanto mirar lejanías y tal vez, una cruz horadando esperanzas. Toma la copa.

Se escucha un extraño sonido de árboles que crecen en la mitad del mundo.

Vibra el llanto de alguien que perdió el calor de las palabras.

Creo que juntos es posible recorrer el sueño de las hadas y que de la mano podemos caminar sin medo por toda esta tristeza,

Aún podemos, hermano. Bebe: la copa tiene vino, miel y luz.

Tómala porque a pesar de todo en algún lugar, sigue naciendo la vida.

                                      

 © Susana Cattaneo Corona

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Poema de Sebastián Jorgi

 


                                                   

                                                   Somos nostalgia y olvido

criaturas errantes de un destino incierto

OLGA FERRARI

PRESTIGIO


Arriesgar la dignidad por un presunto prestigio

exponer tu conciencia al borde del abismo

pero

acaso haya un punto de quiebre  para la ambición

un desconocido límite

pese al cálculo y tus buenas intenciones

¿el futuro podio que anhelas  lo mereces?

¿ Te es necesaria tanta complacencia

como si fuera el pan nuestro de cada día?

No podrás contra el destino impredecible

Tiene el As de espadas en la tercera manga

 

© Sebastián Jorgi

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Poema de Gloria Arcuschin

  


AMAR EN LA IMPIEDAD

 

¡Ay!  hojitas verdes sobre

 algunas hojas secas, que se colaron

por la puerta entreabierta de la bohardilla,

sobre el piso de cerámicas rojas, tipo colonial,

donde apoyamos nuestros pies desnudos,

 

la hojarasca de palabras huecas.

Y tanto cuesta la pequeña alegría

de luchar contra mentiras trampas de la historia

y de la propia historia,

sentir que todo o casi todo se fue al garete.

Monstruos atraviesan las coordenadas de tiempo

                                   y lugares,

 regresan con sus simulacros,

               fingiendo ser mejores,

prometen no causarnos daño, pero son monstruos.

Lo intuimos.

Sin embargo unas intrusas hojitas verdes,

                     en medio del otoño,

traen su mensaje cifrado,

         a la habitación dónde todavía

         hacemos el amor

 

© Gloria Arcuschin

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Poema de Silvia Rodríguez Ares

 


   Música

 

La música es un pájaro

que baja a tierra.

Las flores se despiertan,

abren

el estuche de las almas.

Es invierno o primavera,

ya no importa

si este viento frío

nos sacude la cara.

El cielo

tiene manos suaves,

dedos que amortiguan el dolor

y lo transforman

en sonidos nuevos.

El pájaro nos mira,

¿qué esperabas?

¿más silencio?

Este pecho

abierto

puede oír tu voz,

quienquiera que seas.

 

© Silvia Rodríguez Ares

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Poema de Mauricio Cappiello

 


“ y algo ajeno se toma el alma mía.”

                                                                                                                                    César Vallejo     


Entonces     más allá       el hombre

casi un punto      en la inmensa pequeñez

crea mundos    -nadie lo detiene-

ni siquiera pesar    un arrebato    siquiera

bajo relámpago      bajo su luz

         ahora yergue la mirada 

tenaz la huella     casi un puente

          hay instintos      hay  dolor

 y el alma lo sabe        

 

 espera    levita    abre su cuerpo

 huérfano  busca     amor

               ¡ay  tarde gris!

el hombre se atreve     a no ser del olvido     

sagas puñal es el poema en sus manos      dice

tiembla cruel soplo    toma el alma mía

ahora bajo su canto llueve una espesa niebla

 la razón oprime los párpados    se niegan al sueño

 la luz sobre los muros    es fría      quieta      eterna

 

en la mirada de Dios     

hay demasiada nostalgia     hay tanta belleza   dice

       el viento como un rayo traza una línea      divide

aguarda            el paso del hombre

ahora lento               ahora tan solo

 porque hubo tiempo    más allá       del tiempo

un rumor agita        estalla la calma

apenas sostiene su hilo de aire       -entre los labios-

dice tres palabras      duele    tanto     silencio 

 

inacabado sopor          el verso te nombra

han caído así     esperanza     rezo

el clamor     asciende

hágase la obediencia     por destino

amarga es ahora esta dulce muerte    mía

se desliza libre         soberana             plena

       sobre un cuerpo blanco         desgarra

un puñado de vida

como dádiva             como alma ajena

                                                                                           

© Mauricio Cappiello

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Poema de Valeria Verona

 

todas 

 

la piel de diciembre

se infesta de ampollas

arden los huesos rotos

se inundan los corazones

todas las gargantas fosforecen

sangran los sexos

miles de voces como sirenas

rajan la noche

y la parten para siempre—

diciembre es un punto sin retorno

/una puerta se abrió/

todas somos una

negras, blancas, altas, flacas

gordas, bajas

madres, viudas, solteras

divorciadas, gritonas

sumisas, calladas

viejas, jóvenes

todas fuimos violadas

todas estamos gritando

todas estamos unidas

en un llanto vivo

que nos funde y nos confunde

ya no hay silencio posible

ya no hay sombra eterna

el miedo es una herramienta

aquí estamos

estas somos

todas juntas

 

© Valeria Verona

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9/6/26

Poema de Laura Carnovale

 


te sentís cansada   pero seguís

porque la tarde no puede ser

más azul

y aunque el frío congela los dedos

y los huesos

tu cuerpo parece flotar sobre la huella

a centímetros del suelo

sin que nadie lo advierta

 

y aunque llegara la desgracia

y estuvieses tullida   de ahora en más

sabés

que todavía quedan los ojos

 

seguís

porque la belleza   otra vez y siempre

encuentra un lugar

para encender lo opaco

 

seguís porque el campo se mueve

como un mar crecido y rubio

 

de lado del viento

 

© Laura Carnovale

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Poema de Juan Pablo Bagnarol

 


A Viole

 

boas de fuego se entrecruzan

sobre la superficie del sol

 

el astro furioso cada vez más

parece quiere

chocar contra la tierra

 

la siesta no ve su fin

y la humanidad actúa

su mejor rol:

la negación

 

llego en bici

a la casa de una amiga

inconscientes

decidimos tomar tereré

al borde de una pelopincho

 

la humedad nos consume

ella mete su pelo enrulado en la pileta

y de inmediato es un pulpo

uno manso y bello

me habla

dice

el deseo no se puede

inventar o evitar

 

el calor de los cuerpos

es encuentro

el sol un gran útero

hacia allá vamos

dando sentido a la vida

 

© Juan Pablo Bagnarol

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Poema de Estela Porta

 


MUJER NUEVA


desafiando el fuego sagrado

irrumpirás Mujer nueva

portadora de arcanos

desde el poder creador del verbo

la palabra círculo será la luna

de mareas inconstantes

mecida por los vientos de cambio

de duelos

y en ese vaivén de voces de agua

recuperar el corazón roto

la lengua perdida

la caricia

recuperar el borde

la orilla fértil de la piel de la vida

la orilla amable

tu memoria de diosa

que multiplique la Palabra

 

© Estela Porta

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Poema de David Sorbille

 

A mis Hijos

 

Alguna vez

les diré a mis hijos

que en esta época

donde ya no hay héroes

yo conviví con dos de los más grandes

recuerdo que fue un domingo

un lejano mediodía de Enero

que presencié el saludo franco

y afectuoso de ambos

ellos eran la vida

yo apenas un aprendiz

ellos eran el trabajo y la honestidad

yo apenas soñaba

ellos eran humildes gigantes

yo apenas un pequeño admirador

sólo pocas palabras cruzaron

luego el silencio los envolvió

uno estaba vencido y eterno

el otro estaba de pie y conmovido

uno estaba por partir

el otro permanecía firme y entero

uno había sido la lucha

el otro continuaba siendo el luchador

alguna vez

les diré a mis hijos

que aquello fue cierto

que mis lágrimas fueron ciertas

que uno de ellos

el gigante que continuó luchando

es mi viejo y el otro

el que finalmente descansaba

era también mi viejo.

 

© David Sorbille

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Poema de María Gabriela Micolaucich

 


CARNE VIVA


Vuelo como ave,

caigo con la herida

de mis alas ausentes.


Sabemos que siempre llegará otro día

donde la paz no me de salida,

y la calma ficticia, se haga real.

 

Miraré lo real a los ojos

sabiendo que no dirá nada

y no le preguntaré.

 

Hay soledades necesarias

donde ni el abrazo de amor

se hace alianza.

Hay alianzas olvidadas

a los pies de la cama.

 

Siempre llega un día, o varios

que duelen a castigo

aunque se pretendan remanso

y calma.

 

Hay días donde no existimos

en el silencio de la carne viva

y llegan los cuervos con alas de paloma

hambrientos de entrañas.

 

Son los cuervos de nuestras sombras

que salen de lo oscuro

cuando los silencios elucubran

como dejarlos llegar.

 

Hay días, vida, que llegan los cuervos

y mientras se alimentan

no dejamos de llorar.

 

–Se escapó, y quiso llamarse silencio, sin que lo puedan nombrar…–

 

© María Gabriela Micolaucich

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