16/3/26

Poema de Eugenia Cabral

  


En el sueño, caía de bruces

ante los umbrales del Paraíso.

La luz caía sobre las escalinatas

como un naranjal podrido.

Ese era el color: de naranjas marrones y agrias.

Y los ángeles se habían vuelto cínicos.

 

Soy mejor que ustedes, les dije a los ángeles;

no vine aquí por comer helados

ni hacerme con la verdad:

llegué hasta el Paraíso buscando a mis hermanos.

De haber intuido que aquí también

me hallaría sola,

habría telefoneado al taxi el domingo, por la tarde,

y lo hubiese esperado paladeando

un cuarteto de Beethoven.                                                             

 

© Eugenia Cabral

Etiquetas:

Poema de Ramón Altamirano

                


CAMALOTE 

 

La costanera nos acompañaba de cerca

y hasta el ceibal

vio ese río incendiando la ternura

 

Los colores se hacen intensos

violeta el cielo rosa las nubes

atardece y hay que nacer de prisa

lamerse las sombras pegoteadas en la ingle /

entre los dedos / en la barbilla

y abrazarse al aliento soleado

 

ser

mano

soplo

remo

 

Camalote río arriba

allá vamos

    

allá voy

recién nacido

 

de mí y de vos

 

© Ramón Altamirano

Etiquetas:

Poema de Malén De Felice

  


hoy vi otro perro muerto      

descansaba en el medio de la calle

reclamando su lugar

los colectivos tenían que desviarse

los niños lloraban y los hombres

miraban para otro lado pero

algunas mujeres salieron de sus casas

y envolvieron el cuerpo intacto

con mantas de todos los colores

no importaban las bocinas

era un arcoíris que cegaba

a quienes derramaban insultos

por llegar tarde

 

ellas se sentaron en el asfalto

formaron una ronda

alrededor del animal

y se tomaron de las manos

creando un escudo

 

protegemos la memoria

del cuerpo

ellas entonaron una plegaria

celebramos la vida la acariciamos

con nuestro canto.

 

© Malén De Felice

Etiquetas:

Poema de Luciana A. Mellado

 


Farolito japonés

 

1.

 

El farolito japonés no para de crecer.

 

Me pedís que lo mire todo el tiempo

cuando paso cerca suyo.

              

Te alegra que exista.

 

Hay cuerpos recíprocos

más allá de la materia,

cuerpos que se atraen,

se comprenden,

conversan.

 

Adentro de cada flor crece

un secreto diminuto

que vos proteges

y te protege.

 

También me escondo

en lo pequeño.

 

Aprendí a bajar la guardia,

a no bajar la guardia,

a pendular.

 

Y creí que debía enderezarme,

corregir lo torcido de mí.

 

Lo creí una vez y otra vez

y otra vez más.

 

© Luciana A. Mellado

Etiquetas:

Poema de Facundo Podestá

 


Los cuises corren a la vera del camino

 

Son todos de color gris y andan

en familias numerosas

en fila india

 

Cuando el sol de la siesta

parte la broza

se confunden

con hoyos y sombras

inmóviles

y ante el mínimo atisbo

de amenaza

desaparecen en los pajonales

 

Vos querías un cowboy

de puntería certera

que los diera vuelta

uno

a

uno

como tarritos colgados

del alambrado

 

Yo aprendí a tensar el caucho

a centrar la horqueta

a apuntar

con los ojos bien abiertos

 

Pero nunca pude

atentar

contra un cuerpo vivo

 

© Facundo Podestá

Etiquetas:

Poema de Antonella Vulcano

 

 

Por la mañana escucho

ruido de ollas

y sillas moviéndose

 

son mis abuelos -pienso-

preparando la comida del domingo

 

el perfume de los manteles

lavados con jabón blanco

se mete por debajo de la puerta

 

salgo

me quedo unos segundos

suspendida en el living

y entiendo: no son mis abuelos

 

mamá y papá toman mate

en la mesa redonda

sonríen

y me invitan a sentarme

sin entender

que parte de esa felicidad

se queda ahí

como una foto

en el río

dulce.

 

© Antonella Vulcano

Etiquetas:

Haikus de Sandra Pien

 


huele el otoño

cerca de la ventana

ocre ternura


 

magro de amores

soledad matutina

el tango llora

 

© Sandra Pien

Etiquetas:

15/3/26

Poema de Carlos Norberto Carbone

 

SED

 

 Sediento de infinitos respiro distancias

No hay agua aquí

La sed es silencio

Puro horizonte.

Seca la lengua de laberintos.

 

© Carlos Norberto Carbone

Etiquetas:

Poema de Myriam Arcerito

 


Nosotras


Nos contamos la vida

como si la donáramos 

al resplandor de la tarde.

Aires de primavera

en nuestras caras,

entre túneles de carolinos

y fucsias de lapachos.


Las décadas

perdieron el miedo

y los minutos

se recostaron en el borde 

del atardecer.

Nos contamos todo. 

La memoria

nos traía viejos relatos

y fuimos otra vez

adolescentes


reviviendo tanto tiempo,

tanta ausencia.


Nosotras, 

despojadas de la gravedad 

de los pasos,

del cansancio inútil,

sonreíamos,

nos abrazábamos,

mientras un sol

apenas tibio

         insistía en quedarse.


© Myriam Arcerito


Etiquetas:

Poema de Marta Ortiz

 


son tristes los domingos de sol.

 

tanta luz no alcanza a iluminar tu sombra

ni el rumor de tus pasos en la casa.

 

como extensiones desiertas vagan mis palabras:

hálitos, boyas.

 

solo en el relato de mis sueños vive tu sonrisa

en algunos sueños precisos

porque otros son precarios

no siempre adivino tu imagen

 

se disuelve

como se pulverizan

los sonidos

contra la seca pared onírica.

 

© Marta Ortiz

Etiquetas:

Poema de Luz Ríos Iribarne

 


Convencer


 “El trabajo de convencer es una falta de respeto. Es un intento de colonización de otro”. 

José Saramago

 

Convencer

No pretendo convencer

pero quisieron convencernos

Nos contaron que la izquierda

es una banda comunista

y condenaron a Rodolfo Walsh

a la censura tácita, por ser oído

entre paneles rojos como la Punzó.

Que el socialismo es lo mismo

demoníaco objetivo,

el de levantar a un caído.

 

Nos dijeron luego

que toda manifestación

está plagada de desorden

y nos dijeron que la libertad

es silencio con clausura voluntaria.

 

Juraron que los asesinos

no ocultaban sus actos

y por lo tanto no habría

nadie más para buscar.

 

Convencer…

No pretendo convencer

pero sí dejar clara la Memoria,

lo único que nos queda

tras la esperanza arrebatada.

 

Que no nos penalicen alzar la voz.

Que no nos quiten los recuerdos.

Que jamás nos distraigan

de todos los que perdemos.

 

¡NUNCA MÁS!

 

© Luz Ríos Iribarne

Etiquetas:

Poema de Elida Saidler

 

A pollo hervido

huele también

la soledad

A  sábana orinada

de hospital

a medianoche

A lo imprevisible

 

El cansancio

se estira

en tus párpados

pero

la debilidad

no tiene permiso

 

Tus manos palpan

buscan venas

empujan

sillas de ruedas

indican

sueros y oxígeno

 

Ya habrá tiempo

para pensar

la cara oscura

del mundo

cuando el café caliente

se mezcle

con esas lágrimas

que te cierran

ahora

la garganta

 

© Elida Saidler

Etiquetas:

Texto de Sebastián Jorgi

 


¿Tienes las rodillas laceradas y ardidas de tantos altares visitados?   No será más que la repetida sensación de agonía y del desespero tuyo de cada día. Ponte a la sombra de la higuera de tu casa natal, Mójate en el piletón bajo la parra y apresúrate a salir corriendo hacia la esquina para jugar otro picado.

 

© Sebastián Jorgi

Etiquetas:

14/3/26

Poema de María Julia Magistratti

 

El eclipse

 

Con un carbón te pintaste la cara

y tomaste el camino al espejo.

Alguien gritó “vengan a ver el eclipse”

y te quedaste alzada en tus propios brazos. Inmensa de tan triste.

Primitiva de la naturaleza.

 

Una madre apuró un pañuelo por si alguien decidía llorar.

 

-Lo que le sucede al planeta, nos sucede.

Lo has sentido cuando remontaste un barrilete

o bebiste con sed de un canal en el Perú-

 

Ya puedes volver a todos los espejos,

dejar piedras en los caminos

para que algo tocado por tu mano se incorpore al mundo,

 

o criar a tu conejo de la suerte

afinar los pastos

encontrar tu trébol.

 

Siempre llega el eclipse cuando están las madres cerca. Y su secuela

en la costura recién abandonada, seguirá en los años, comiéndote los ojos.

 

El agua que chifla sola hirviendo en la cocina;

el gusano del durazno sumergido en su placenta;

el huevo que siempre cae cuando hay un eclipse.

 

Mi madre es la que gritó, con la blusa a medio prender, y el cuello

extendido al cielo.

Alguien había dejado un libro sin señalar, otro la taza por la mitad

y una sábana mojada.

Y yo no caía en cuenta.

 

A la hora del eclipse, mi madre

era una niña olvidadiza, tremenda de sol,

que yo taparía con tierra.

 

© María Julia Magistratti

Etiquetas:

Poema de Zulma Zubillaga

 

ERA UNA LUZ

 

era una luz     pero no toda    un foco

sobre mí         azul      izquierdo

a mis zapatos      seco

contaba yo unos panes

y la luz prendía el cuerpo de la casa

se caía   y así hasta muy tarde

después llovió como si nunca

 

lo que había no era mucho

pero (era) suficiente     estaba sola    yo

                                          éramos pocos

 

© Zulma Zubillaga

Etiquetas: