1/3/26

Poema de Osvaldo Rossi

 


INSTANTES 

 

Qué era el universo antes del principio.

Qué había en ese brevísimo instante,

en ese chasquido,

en esa brizna invisible. Qué había.

 

Tal vez fue polvo, imagen,

materia informe, silencio.

Quizás fue duda, noche

vastedad insondable, pensamiento.

 

Qué hay, qué había en el segundo

previo al amor, a la muerte,

previo a la codicia,

a la taza de té, los diluvios,

previo a los zapatos y a la jungla.

 

Qué había antes del primer murmullo,

del primer cometa, de la palanca, la rueda,

del jardín inicial y la fruta prohibida.

 

Qué era el tiempo antes del tiempo.

 

Y qué era dios antes de Dios.

© Osvaldo Rossi

Etiquetas:

Texto de María Soledad Gutierrez Eguía

 

          

SI EL PÁJARO 


Dónde hallar aquella puerta que abra y cierre el silencio sin el reclamo de la palabra que lo rompe, en la mudez que estremece al que lo oye.

Alguien venía por mí.

“Se acercan rápido” dicen mis hombros y me empujan al camino.

Un pájaro hambriento, con los “límites del hambre”, devorado, se fija en el crepúsculo, ensaya mi huida. Me huye, se aquieta. Asciende donde otros pueden ser, donde cerca la puerta. Penetra apenas. Se repite dueño del viento. Se acurruca en su puño. Cruza aún la hora del silencio. Retorna, se repite.

¿Dónde hallar el intersticio, el umbral?

No al reclamo, no a la mudes. Solo el silencio.

Quisiera decir lo indecible.

Pájaro en vuelo. Me huye con un pétalo azul en el pico. Se llevó mis pestañas el día que pedí silencio; se llevó mi nombre oculto en la niebla. Se llevó la ventana y los árboles. Estallaron los goznes.

Se llevó la palabra no dicha, se llevó la noche en que me esperé.

Retengo un sonido en la herida; retengo el germen donde hiberno.

Solo quería hallar la puerta; solo el jardín de lilas donde descansar mis hombros.

Si la memoria del agua. Si el canto sibilino cesara en el último silencio.

Si no ensayaran mi muerte.

Si el pájaro.

 

© María Soledad Gutierrez Eguía

Etiquetas:

Poema de Virginia Caramés

 


Pequeños poemas no tan japoneses

 

Luz de retablo

Pintor incrédulo

Crea vírgenes

 

***

 

La pinta a ella

Le va a tocar la cara

Aunque es la reina

 

© Virginia Caramés

Etiquetas:

Poema de Pablo Jacinto Carrazana

 


         ha iniciado el sutil trabajo del otoño 

recordaré el sol de enero

que supo darme calor

 y ahora

se desgarra como un animal

herido

que canta solo

para nosotros

 

© Pablo Jacinto Carrazana

Etiquetas:

Poema de Patricia Berho

  


Hubo un arrebato 

 

A veces

viene un torbellino

todo se corre   

         se pierde

deja una sensación amarga

 

y ahí un remolino de libros

pasan por mis sentidos

los reconozco

son los que presté

y no regresaron

 

duelen

uno que no había leído

otro que ame mientras fui

hasta el de la triste inversión

 

Luego

        pasa

veo como se aleja

su envoltura de polvo

 

        pasa

con su sabor su aroma

 

Respiro

          lo dejo ir

con el deleite

de una nueva lectura

 

© Patricia Berho

Etiquetas:

Poema de Raúl Orlando Artola

 

 

La Habana, 1958

 

Chucho Valdés le afinaba

el piano a mi abuela

cuando vivíamos en el malecón

y ella regenteaba un burdel.

Mi abuela le decía

negro buaié

y lo esperaba días y días

prendiéndole velas

al Santo de los Negros Afinadores.

Lo atendía con café y canela

mientras Chucho le afinaba

el instrumento.

Así aprendió a tocar

el piano.

Mi abuela creyó que era

un desperdicio

que negro tan lindo y hábil

sólo usara el clavijero

como parte de su trabajo

y no por puro placer.

Entonces le permitió

que deslizara sus dedos

por todo el encordado.

Era una maravilla

cómo sonaban las cuerdas

del piano de mi abuela

en las manos

de Chucho Valdés

practicando.

 

© Raúl Orlando Artola

Etiquetas:

Poema de Valeria Verona

  


Lost in translation

 

me encuentro velando a la que fui

gestando a la que seré

nado en el afluente de no saber

de pelearme con mi piel

/que gime aturdida y ansiosa/

me encuentro llorando

de rodillas sobre las cáscaras

buscando piezas que encajen

fragmentos reconocibles

en un mapa gastado

geografía yerma

de un yo que se evapora

me encuentro—

pero no me hallo

 

© Valeria Verona

Etiquetas:

Poema de Teresa Gerez

  


ÁRBOLES ORANTES


               I


Sufro una manía

de leer todas las letras de todos los carteles

en todos los lugares

Es increíble

que con los mismos signos

se pueda decir

“Vendo telas y retazos”

o un poema de Vallejo

 

Leo hasta los dibujos

del templo judío

que no entiendo

pero los leo

es decir

los observo

como números o como letras

más carteles

más números

 

en el medio

árboles orantes

 

Pensar en no pensar

(como hacen ellos)

 

II


El vértigo de los libros

me atrapa

frente al verde silencio de las hojas

 

Me acerco

y leo sus nervaduras

(son letras para mí)

 

Me atacan alfabetos

 

Pruebo con la música

pero tampoco es silencio

Son notas son mensajes

también

 

Cae una flor de un árbol

como plegaria

Sigo a la hormiga

y me callo

 

Árboles orantes

me hablan

 

© Teresa Gerez

Etiquetas:

Poema de Viviana Rodriguez

 


MISTERIO DE AMOR

 

Tus ojos son en mí

lo que no dice tu boca

ella nunca pronunció la palabra

más que para otra

en cambio

tu mirada me derrocha ternura

y algo más profundo

que leen mis ansias

como mi necesidad lo manda

Atados por lo invisible

por lo eterno de camino y piedra

quedamos en este mar de clausura

mientras mi río te alcanza

te baña y envuelve

 

© Viviana Rodriguez

Etiquetas:

28/2/26

Poema de Gabriel Chávez Casazola

 

 

El pie de Eurídice

 

Piensa un momento en el pie que

como un fruto

—opimo, terso, deleitable—

posa Eurídice en el territorio de la luz

 

antes de que el abismo la devore

—sombra fundida en otra sombra—

en el momento en que Orfeo osa mirarla.

 

Piensa ahora en el otro pie de Eurídice.

 

Aquél que como un fruto oscuro 

el sol no baña sino el agua de Aqueronte.

 

En el pie que mordiera la serpiente,

el que se queda atrás y que la arrastra.

 

El pie mortal.

 

Acaso la poesía es una Eurídice

tendida como un arco

entre las zonas de la luz y de la sombra

que están dentro de Orfeo.

 

(Ocurre, breve, cuando el poeta osa mirarla

—verse—

a los ojos

y porque la mira

deja de estar). 

 

Tal vez muchas otras cosas son eurídices:

nosotros, entre la sabiduría y el deseo,

la memoria y el olvido,

el adentro y el afuera,

o todo lo que existe

entre las reminiscencias del Ser y del no Ser.

 

© Gabriel Chávez Casazola

Etiquetas:

Poema de Fabiana León

 


El azul de fondo recorta mi figura en el costado

estoy sonriendo y entrecierro los ojos por el sol

pienso en el viaje hacia ese mar pequeño

tu buen humor

los pozos del camino      las lechuzas

estás detrás de la cámara para

atestiguar la dicha

la maravillosa sensación de flotar

sobre la blandura de aquella superficie

saturada de sal

caminamos las callecitas del centro

comimos pescado

vimos bailar a los otros

imaginamos entonces que estaríamos siempre

juntos

como juntadas fueron las camas del hotel

para el amor

en la foto yo puse el cuerpo

vos atrapaste la luz y    disparaste.

 

© Fabiana León

Etiquetas:

Poema de Romina R. Silva

  


UNA MIRADA PROFUNDA AL REFLEJO

 

Espejo de fuego refleja

ojos de viento,

rostro atolondrado

de labios mordidos,

nariz de frutilla fresca,

orejas empinadas, cubiertas

por cabellera de lana enredada,

párpados de nube en primavera,

cuello de obelisco,

y manos contenedoras

que acarician ese rostro incógnita

frente al espejo.

 

Kármico espejo

a la luz de la luna

muestra fila de dientes

números de almanaque,

días vencidos,

semanas de eclipse

en la galaxia invisible de los sesos,

en la memoria cumbre del pecho

que late al tacto

como murga uruguaya

en festejos.

 

Efímera mirada distraída

se observa compasiva en el espejo,

encuentra infraganti

el alma cobijada

tras las cortinas pestañas

condenadas al agua,

limpia el chaparrón del rostro

con sus dedos de algodón,

persiste la lluvia interna,

callada quinta estación,

complejo clima

sin meteorólogos descifrándolo

ni empedernidos paraguas

que cubran.

 

Sólo un cuerpo inacabado

detenido en el instante

del reflejo en el espejo,

un arcoíris de pasiones

con desbordes incandescentes,

brazos de guirnalda,

torso de castillo,

piernas de estrella fugaz

tiemblan,

se aflojan diluyéndose, caen

hasta quedar en el suelo.

 

© Romina R. Silva

Etiquetas:

Poema de Mirta Venezia

 


LA EMPERATRIZ  

 

hay un momento de quiebre que suele adivinarse

mientras corren los días de la niebla y toda herrumbre

siempre a la misma hora

los bancos de la plaza en su humedad

deterioran el brillo salobre de los gorriones

 

hay una hora que monta a la grupa del viento

recordatorio de los errores de la misma matriz

hay un momento de quiebre que se anuncia siempre 

con ritos en la oscuridad y coros abismales

lo acompaña un séquito de ánimas descoloridas

 

voy retrocediendo hacia mi reino para no escuchar

una voz intenta decirme que es tarde

las luces se apagaron hace tiempo

mientras me miraba en los espejos equivocados

 

siento un broche de estrellas en mi nuca, pero no sé

 

cuando brillaba el aire no alcancé a verlo

 

siento el pecho de un hombre que ruge

la emperatriz que había en mí

desplegó su encanto en abundancia

 

ahora

no la puedo hallar.

 

© Mirta Venezia

Etiquetas:

Poema de Rubén Capodaqua

 


Cuando miramos sin entender

simplemente

buscamos respuesta a lo que perdimos

 

Entre espejismos quebrados por el tiempo

uno pretende

encontrar otra constelación que nos asista

para no temer a la muerte

que llegará para todos

como siempre

                   danzando. 

 

© Rubén Capodaqua

Etiquetas:

27/2/26

Poema de Rafael Felipe Oteriño

 

LA CAVERNA

 

Tiene la sustancia del mundo: la oscuridad.

Una boca por entero abierta,

silencios de gigante que no se apagan.

El viento ha arrojado allí unas pocas palabras y las repite,

pero no son más que palabras, pues no regresan.

 

Yo permanezco a su lado: del lado del fuego.

Custodio la entrada y me observo

recortado en la sombra (no soy más que sombra).

Tengo la sustancia de los hombres:

curiosidad y entrega, orgullo y obstinación.

 

© Rafael Felipe Oteriño

Etiquetas: