24/5/26

Poema de Fernando Sánchez Zinny

  


Memorias del viajero

 

A Luis Benítez, Constantino Mpolás Andreadis  

y Alfredo Villegas Oromí

 

Corona de diademas vecinales,

matices demorados de negación sin labios.

 

Necedad, multitudes, arrogancias:

pretextos y canciones y ronqueras.

 

Iba a contracorriente:

añoraba un acompasado látigo

en la sudada

espalda del galeote.

 

Halló reparo en márgenes

donde el follaje disimula

fantasmas de vacíos fondeaderos.

 

Pero había preguntas sin respuesta,

humedad en los surcos de desdicha.

 

¿Quién acampó –se dijo– en estos claros

hostiles, en la curva noche

de aullidos y de alarmas?

 

¿Quién supuso acechar las horas

en el vago reloj de una mirada?

 

¿Quién se escondió para morir de engaño

y ahorrar la moneda con que se paga el viaje?

 

© Fernando Sánchez Zinny

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Poema de Francisco Rapalo

 

LA GATA

 

Su vibración plácida se detiene

sobre la cosa amada.

Gira, retuerce, amarillea, adormece, rebate:

porque sí, sin felicidad o tristeza.

 

Es canario y pantera a la vez,

una textura que se endurece,

la sombra que mueve la luna.

 

Dentro de la gata hay otra gata.

Quien busque algo más que una perfección ensimismada

va a encontrar la idiotez propia.

 

Cuando se estira, el tiempo la espera

en su recorrido hacia la eternidad

y parece que supiera.

 

Parece que hubiera visto

con esos ojos dorados.

 

© Francisco Rapalo

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Poema de Patricia Suñer

  


Volverse noche

 

Me volví noche

abrazada al frío helado

sin cobijas en mi cama.

 

Mi volví noche

en el bosque de tu cuerpo.

Me abrigo de la copa de tus brazos abiertos,

para no morir de indiferencia.

 

Una galaxia de astros

sin brillo asoma

en el cosmos de mi interior.

 

Absorta de tu recuerdo,

enmudezco de nostalgias.

Añoro tu abrazo,

el sabor del beso robado.

Me volví noche,

aunque el amanecer sonríe.

Lo observo ...

Y le sonrío iluminada.

 

© Patricia Suñer

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Poema de Claudia Bakún

  


EL SILENCIO

 

los dedos arrugaditos del silencio niño

recién nacido me contemplan.

Viven entre las ramas de los árboles. Esperan

el nacimiento de algo como

el canto de un pájaro la música

de las voces que sueñan la poesía

y la urden como una tejeduría de milagros.

Abre el silencio su manito encendida

tibia de atardeceres, esperanzadora.

Abre su manita al sol, su mano de bebé

y así se queda, con la luz cobijando

la enramada, y dibujando sombras amigables

en la tarde dulce donde

las cosas suceden mientras uno sonríe.

 

© Claudia Bakún

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Poema de Carolina Kibudi

 


EXTERIORES 

 

Algo adentra para surgir

como el agua

en las fuentes

de las plazas sin rejas.

 

Algo afuera

traspasa

los muros.

 

© Carolina Kibudi

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23/5/26

Poema de Gustavo Borga

 


Arrodillado en el suelo

toco con mis manos

sus huellas

 

Antes que caiga la noche

le daré alcance

y seré su esclavo.

 

© Gustavo Borga

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Poema de Roberto Daniel Malatesta

  


PESCA

 

El viento es un vaivén sobre la tanza,

si sopla en ráfagas provoca

distintas extensiones en el juego

del ir y el venir; nada deja

de ser en armonía,

como en la página la música,

versos cortos y largos pero bien escandidos.

 

Si el pez entra en contacto y tira del anzuelo,

la tensión rompe el juego que proyectaba el viento,

un sacudón nervioso, y otro,

toda una serie convulsiva,

que indica que algo tira bajo el agua.

 

El juego delicado es parte de la vida,

a ello también llamamos pesca:

el río con el viento un solo cuerpo,

ya no importa la presa,

no obstante si intercepta

el anzuelo, saberlo importa.

 

Puede que suba un pez a nuestra mano

o nada más que forma

del vacío sujeta del anzuelo.

Uno u otro, eso es la vida.

 

Viento, vacío o pez, a todo

lo llamaremos pesca.


© Roberto Daniel Malatesta

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Poema de Susana Zazzetti

 


toco el barro con mis manos

sin que se desangre el útero.

que sepa el poema

que todas las palabras

también están

 ahí.

en los dos.

 

© Susana Zazzetti

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Poema de Marcelo González Del Río

 


Gustavo y la naranja

 

Sobre el juego naranja de la siesta

se exprime el nácar de los azahares;

justo ahí, en esa curva de soledad

y regodeos, con la boca presta

a beber de los sabores de la tierra,

Gustavo encontró la forma de su poema

impregnada en vitamina C y dulzores

propio de la luz con sus sabores.

 

Por eso el poema de Gustavo sabe

a siesta, a sed, a saber y degustaciones

y te invita a comerlos en suco insaciable

o en rodajas que imitan las maneras de la luna.

 

Sobre la forma de un naranja Gustavo escribe

el mejor y más sabroso de todos sus poemas.

¡Déjate apreciarlo como quien bebe de su boca!

 

© Marcelo González Del Río

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Poema de Silvina E López

 


 

recupero el aire la pulsión perdida la

flor blanca

la vida sencilla

 

la nube sobre mi cabeza en esa lejanía que

                          espanta toma tantas formas

como mi vida

 

y en este mismo lugar donde ya nada es lo

mismo

                   empiezo a preferir tu ausencia

 

quiero que me dejes con la flor blanca

con la sencillez de las nubes

en la montaña lejos

entre las jarillas y las verbenas

                        me interno

                           en vaya a saber qué vida

 

© Silvina E López

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Poema de Silvia Rodríguez Ares

 

 

A oscuras

 

En junio los frutos

se comen a solas.

La rama es oscura

y ahora que el velo

protege al amor,

ya lo puedo decir:

la zona de nieve

que llevo en las manos

me impide sembrar

esos granos de trigo

que alguna mañana de enero

tal vez prometí.

No hay pan en el sueño

de quien no se atreve a dormir.

Han roto los diques

del agua en la noche.

Daría mis cinco

segundos de vida

por ver otra vez

la luz del día.

 

© Silvia Rodríguez Ares

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20/5/26

Poema de Nahuel Barrios

 


COMO DOS ALIADOS

 

Un viento silencioso en esta historia. Como si

alguien tratase de empuñar un rifle descargado,

un arma antigua, rota, que tiempo

atrás,

juntaba mugre en un viejo cajón apalancado.

 

Sentado en mí sala:

el arma y el viento ya no están,

y las luces que hasta ayer estaban prolijamente

encendidas,

se apagaron como un órgano sin pilas.

 

Prestar atención

no es igual a interesarnos por algo, ni mucho

menos, involucrarse.

Son actividades diferentes, absolutamente

opuestas

Por eso, no doy cuenta de los ruidos que vienen

de la calle,

solo oigo unos segundos, y ya.

 

Después de todo, lo único que me importa es este

silencio que guarda mi casa.

Yo y él solos, como dos aliados en una misma guerra, combatiendo

sin tregua,

y sin ánimos de colgarnos ninguna medalla.

 

© Nahuel Barrios

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Poema de Ricardo Di Mario

  


Y otra vez esos cristales se ocultan uno al otro.

 

Sé de esos tus espejos,

venían ocultos entre los que no podíamos mirarnos,

ni yo en la selva,

ni tú en los pliegues de Monmartre.

 

Avanza el desierto en esos días,

desaparece su reflejo,

dedo carnoso que derritió los hielos

de la tibia floresta,

la voz que corta el aire como un pan tierno con las manos,

el roce de alas del ruiseñor,

aleteo de la suave caricia y

en las rojizas llamas de su mirada

el calor del bosque vuelve a devorarlo y a desaparecer.

 

© Ricardo Di Mario

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Poema de Pilar Sanjurjo

 


Alfonsina

 

quiero hacerle el amor a alfonsina storni

rozar las narices como esquimales

que me acaricie la mano entre las sábanas

besarle la espalda

despertarnos con el día y salir a caminar

que me lea sobre palabras degolladas

fumar del mismo cigarrillo una noche de verano

 

quiero hacerte el amor Alfonsina

que nuestros perfumes se confundan

crear uno nuevo que solo te recuerde a mí

que me cuentes por qué agrio está el mundo

qué tiene de astuta esa mujer

yo te escucharía atenta

esperando que las horas no pasen nunca

Alfonsina

 

© Pilar Sanjurjo

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Poema de Mirta Venezia

 


VIBRATO NOCTURNO 

 

¿Alguien ha visto bajar el diluvio

de este cielo de rosas?

 

alguien me habla al oído

señala el agua

aquel ardor de moras

la casa natal

la pureza

 

repito

en mí hay un animal oscuro que no halla sosiego

 

insiste la palabra rizoma

(serpiente que emerge de la tierra)

quema mi cuello

su beso letal.

 

© Mirta Venezia

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