Túnel
Cierro los ojos y veo tu casa
la cocina con fuego alto,
la bacha donde estuvo una botella
de vidrio rota por varias semanas,
el patio chiquito donde cenamos
arroz primavera el verano
pasado.
La habitación donde nos maratoneamos
esa serie de adolescentes,
dónde no te pudimos cambiar el foco.
Cierro los ojos y me imagino
tu respiración agitada de sobrevivencia
tu cuerpo diminuto y agotado
corriendo
llorando
amando
para que el agujero negro
no te absorba.
Para salir de ese túnel.
El mundo seguía su ritmo.
Y vos eras esa nena con miedo
que no entendía porque ese señor
te hizo eso.
El mundo seguía su ritmo.
Y vos eras esa adolescente
no tan "linda" para ser amada.
El mundo seguía su ritmo.
Y vos eras esa joven
que se despertó un día
con el cuerpo distinto mientras
alguien te miraba de forma complaciente.
El mundo seguía su ritmo lejos tuyo
y la oscuridad siempre estaba.
Y vos ya eras una mujer
quebrada, con miedo.
Forzaste cada rincón donde
te entraba luz para huir.
Tenías las manos doloridas,
raspadas, callosas.
Entonces esa amiga
constante y cruel comenzó
a llamarte más y más fuerte
desde el fondo.
Un día sólo diste un paso
después otro y otro.
No regresaste.
Desde entonces
te buscamos en una nube,
en una flor, en el viento.
Nos sobra tanto amor
que nos aplasta.
Nos sobra tanto amor
que nuestras manos
están doloridas,
raspadas y callosas
queriendo agrietar algún
que otro túnel.
© Daiana Haydee Ávalos Robledo
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