Texto de Hugo Francisco Rivella
El ojo sucio
porque el ojo estalla entre rocas y mares y
dolores
dolores en la piel en lo que huele en los
siglos pasados con sus mamas al aire
sobre el lomo del río
el tormentoso roce del muerto en el camino
el ojo limpio de leer a Castilla de
ensuciarse en Bukosky de sangrar con Rimbaud
de andar como Ungaretti caído en los
instantes o ser Montale ardiendo con sus gibas el ojo bisbiseado de Vallejo y los toros
que Lorca desvanece en Nueva York
cada verso a estertores respirado en la
nuca del verdugo y su espada.
el ojo en el cielo que dibujan los pájaros
los ojos de la niña que se asombra en los
peces que buscan caracolas y tesoros perdidos
el ojo del avaro que reseca la risa que
vigila cual cíclope el oro y las monedas
que el mercader ensucia con el alma
el ojo desgastado del muerto en una esquina
en la zanja del miedo crujiendo sus metales el ojo que ha empezado a leer las
letras que desandan el abecedario
papá mamá te amo carbón agua tristeza
el ojo que se cierra para que venga el
sueño y lo acune una diabla de azúcar y de nieve
y haga rondas y cante y vuele y enamore y
haga feliz la tierra
el ojo de la madre que en el tumulto busca
el regreso del hijo girando en el tiovivo
los ojos del Ché y el siglo en sus entrañas
la bala que lo busca sin poder encontrarlo
porque ha mucho tiempo que entre fieras
salió a juntar eternidades
© Hugo Francisco
Rivella
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