13/6/26

Homenaje en el fallecimiento de MARÍA GRANATA

 

Me entero del fallecimiento de María Granata. Una grande…!!!! Una poeta, una novelista, una narradora excelente.

Un gran ser humano, de esos que nos enseñan la humildad de los y las grandes.

Escritora luchadora, ética, digna. Un ser maravilloso.

Fue un gusto tenerla en MISPOETAS.

Un abz enorme a sus familiares y amiges, Gus.




 

Éxtasis


Lienzo embebido en ti

es ahora mi cuerpo,

del todo desasido

y sin otra envoltura que tu imagen.

En mí te llevo como si cargara

sobrecogida sangre.

Sales de ti

hacia el encuentro, génesis reciente,

y yo bebo y respiro

tu exhalación, la rama de tu gozo.

Allí donde se forma

el color de tus brazos enlazados

gira el anillo impar que me contiene.

Nadie me busque, nadie.

Soy tu vigilia,

me disuelvo, pequeña,

en la dulzura que tu pecho emana.

Soy tu sombra y la mía,

soy un desprendimiento de ti mismo.

Allí donde comienza

esa felicidad sufriente y bella,

voy a tu encuentro:

me despojo de mí

con un sacudimiento

de aterrados manzanos.

Puedo en amor morir que seguiría

recorriendo la tierra con tus pasos,

en tus manos ahogada.

 

© María Granata

 

La poesía

 

La poesía es el alma hecha palabra,

el último lenguaje, el que contiene

la ardua liberación de toda esencia.

Desandando sus éxtasis descubro

su aparición, su intrínseca respuesta

desde el alto, primer interrogante

y su sacudimiento sin cesar

en la osadía de mi adolescencia.

Recojo sus señales, sus anuncios,

su rosa estrangulada que no muere

más perenne si más se la lastima.

 

© María Granata

 

Cancioncilla

 

Despertad del amor

la cara alegre,

y dejad que dormida

la triste quede.

 

No. Despertad la triste.

Que entre las sienes

socavadas del sueño

quede la alegre.

 

No. Despertad las dos.

Que me contemplen

con la mirada abierta,

conjuntamente.

 

No. Dejadlas dormidas.

No se despierten.

Que si llora la triste

lloro yo por la alegre.

 

© María Granata

 

Las figuras

 

Hacinadas están en la pared.

Me miran y sonríen

y flotan en marea de humoso musgo.

¡Ah, su tristeza ya descarada

y el polvillo de cal

amontonado en sus lagrimales!

Llueve sobre sus voces.

La humedad agujerea sus pómulos,

les destiñe sus brazos desmañados,

las junta más aún.

Y la pared se llena de paredes,

destila su agua con capiteles,

sus telones de vinagre.

Me miran y sonríen.

En el áspero aire

trazan balcones frágiles,

cada una toma un resplandor corpóreo,

y se asoman al cielo de la casa.

 

© María Granata

 

Nació el 03/09/1920. Premio Konex 1994 y 1984. Poeta y narradora y dirigente Peronista. Granata fundó el Sindicato de Escritores de la Argentina y desde allí apoyó la reelección de Juan Domingo Perón. fue una fervorosa militante peronista, al punto de que durante la “Revolución Libertadora” su nombre aparecía entre los artistas amenazados de muerte y sus libros fueron mandados oficialmente a quemar. 

Luego del derrocamiento del gobierno democrático, en 1955 Integró los comandos clandestinos de la Resistencia Peronista contra la dictadura; y en 1957 fue designada por Perón como integrante del Comando Táctico Peronista, máximo órgano de conducción del peronismo durante la clandestinidad. Al mismo tiempo, colabora en el diario La Prensa y la revista Mundo Peronista. 

En 1942 publicó Umbral de tierra, su primer libro de poemas con el que ganó el Premio Municipal y el Premio Martín Fierro. Forma parte de la llamada Generación del ‘40. Su obra más notoria, Los viernes de la eternidad, obtuvo el Premio Emecé y fue llevada al cine en 1971 por Héctor Olivera (PK). Narradora, entre otros, de Color humano, Muerte del adolescente, Corazón cavado y Los tumultos. Entre 1984 y 1993 escribió la novela La escapada y El sol de los tiempos. Escribió más de 30 libros de literatura infantil, entre los que se destacan, El ángel que perdió un ala, El perro sin terminar, Los niños que bajaron del cielo y El bichito de luz sin luz. Recibió, entre otras distinciones, el Premio Consagración de la Provincia de Buenos Aires, el Premio Nacional de Literatura y el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

Biografía extraída del blo, no actualizada.

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Poema de Carlos J. Aldazábal

 


Rimas

 

Si se trata de rimar,

no necesariamente la palabra “caída”

condice con “cabeza molida”,

con huesos destrozados y desesperación.

A veces hay milagro, y eso tampoco significa

la rima fácil de iluminación con elevación,

de supervivencia con inocencia,

de prepotencia con insolencia,

de insolación con lección,

de escarmiento con aturdimiento,

y otra vez a la caída, que no es destrucción, sino milagro.

 

“No se debe rimar cuando se trata de luz”,

dice el consejo esclarecido por ser consejo y no canción,

pero la claridad no implica un hueso asomando por la herida

ni quejidos prosaicos sobre la limpieza de las veredas, las bolsitas y los perros.

Cuando se trata de oscuridad, el consejo también se equivoca con la rima,

pero las vocales, como la noche en plena tormenta,

trazan un círculo sobre lo posible, y los octosílabos

chisporrotean como relámpagos de oscuridad

para exorcizar los incendios, esos fragmentos de pasado

que se consumen en el presente, felicidad vuelta humo,

erupción del volcán, fiesta enrarecida por el duelo y el dolor.

 

Mi país es la postal,

luna caída en el mar

petrificada en la sal

que ya se vuelve cristal,

 

y no quiero hablar de América ni de la estatua traicionada.

Y no quiero pensar en las caídas que no son milagros

sino en los milagros que una vez fueron caídas,

extraña supervivencia del suicida arrepentido,

del perro volador, del gato impulsado por el deseo,

que inmoló una de sus vidas

                            escalando la luna

                                     en cuatro patas.

 

 © Carlos J. Aldazábal

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Poema de Majo Bozzone

 


El fin de la escritura

 

En un poema no importan

tus manos arrugadas

el bienestar de tu espalda

las varices de tus piernas.

 

No interesa si un rayo de sol

pega en tu hoja en blanco

ni si la luz de luna

te envuelve entre sombras.

 

Tampoco se define

en tu calidad de amada

y menos en tu sufrir de amante.

 

El poema solo te implora

que te olvides de tu historia

te absuelvas de tus razones

y tropieces en cada palabra.

Que te pierdas entre el ruido

y el silencio, escuchando

atenta la respiración del mundo,

la exhalación de  tus muertos.

 

El poema necesita que te entregues

al dictado de la escritura.

Ella habla sin voz,

te da un cuerpo

hecho de carne y de letras

crea tus sueños y tus delirios.

Aunque el lenguaje

insista

en reducirte a nombre

y siempre venza.

 

© Majo Bozzone

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Poema de Ernestina Elorriaga

 


El hiposulfito  impregnaba tus sueños 

 

Qué luces andaban

qué sombras en la niña de tus ojos ?

 

Qué veías mas allá del tres-cuarto de frente y de perfil?

Tal vez las imágenes de un pueblo que sigue ardiendo en mi memoria

 

Quién guardará tu nombre del olvido?

Quién lo abrigará del frio?

Alguien lo cuida?

 

Sola y escasa de palabras intento tu nombre

 

Recuerdo tu breve talle

en madrugadas eternas con los ojos fijos

congelados ante los negativos

escudriñando en ellos las imágenes

 

Tu cuarto oscuro era la misma noche

leías como un ave lee el cielo

e indaga sus condiciones para el vuelo

 

Una sinfonía de aromas brotaban de ese cuarto

se montaban a tu vestido

el hiposulfito impregnaba hasta tus sueños

que mas tarde ahogabas junto a la película

en las bandejas del lavado

 

Tu vida fue allí

en tu trabajo de fotógrafa

preparar reveladores en el tiempo justo

remover fijadores lavar secar

historias de bodas , cumpleaños, bautismos

  

Quién dijo que solo en color

debíamos mirar el mundo?

 

Vos que supiste parar en seco el revelado

medir exactos tiempo y temperatura

no pudiste con la penumbra que se arrumbó en tu cuarto

la ampliadora cruje a la sombra de las telarañas

un aroma a fijador quedó en las bandejas de lavado

botellas con ácido acético

un termómetro con tus huellas digitales 

un reloj

restos de fotos quemadas por exceso de luz o pasadas de revelado

 

Madre mis ojos

en blanco y negro te regresan.

 

© Ernestina Elorriaga

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Poema de Nicolás Aused



¿La poesía es un pájaro

mirandomé desde afuera de la ventana?

¿Un pajarito, mancha gris en el aire,

que enmudece y de pronto se va?

¿La poesía es un pájaro sin nombre,

mirandomé, fugaz desde la ventana?

¿La poesía, el pájaro, me dejan una sonrisa en la cara?

¿me alegran la mañana? ¿cambian el clima?

¿Ese pajarito

se llevó a otro árbol las pesadillas

que tuve hoy? ¿los muertos? ¿el brillo triste en los ojos?

¿despejó las nubes oscuras que venían del sur?

¿ese ruido que viene de abajo?

¿Pajarito, sin nombre,

que trae la belleza,

y se lleva los restos de esta pena

que hizo nido en el costado?

¿Pajarito silencioso, la poesía, pasando rasante, mancha gris,

sobre el amor

sobre el dolor

del mundo?

 

© Nicolás Aused

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Poema de Águeda Franco

 


era un jardín de espalda al infortunio

seguro y fugaz como el rocío

 

 un colibrí oroverde visitaba corolas

 entonces no sabía que era mensajero

 del mundo de los muertos

 no existían los muertos en mis días

 en el jardín brotaba la rosa de los vientos

 y llovía una nube cada tarde

 allí pasaba el mundo

 viajeros coloridos

 de lánguido equipaje llegaban a su fronda

 fluyendo de una fuente se derramaba un agua

 que saciaba la sed como ninguna

 

 yo llegaba por un atajo de azucenas

 impregnadas de asombro

 hadaspolillas blancas

dormían en la base de helechos enrulados

 con un palito les tocaba el lomo

 y alzaban vuelo saludando en su lengua

 mi cabeza con alas respondía el saludo con una reverencia 

pasó el viento y el tiempo

 

algo quebró de un saque la membrana del sueño

se me desdibujó el sendero

no supe regresar

y no sé si aún existe en algún plano

 

cómo perdí las claves para desembarcar

en el jardín de todos los cobijos

es la pregunta negra

la espina envenenada

que va pudriendo el corazón

 

© Águeda Franco

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Poema de Liliana Bellone

 


TRAVESÍA

 

Por algún lado

Por cualquier lado

Se filtra

Ella   

              Y me dice

               Escribe

               Ahora

O te olvidarás cuando el sol se asome a los vidrios

Ya te habrás olvidado todo ¿Verdad?

 

En un océano de almas

Va la barca

 

En un océano de buenos malos mediocres

Azules envidiosos

Y también sabios

Generosos

 

Van todos y nadie quedará

Quédate tranquila

 

La noche legará

Y verás que no es mala

 

Déjame

No

Para qué

 

Y ahora me elevo

Para saludar

Adiós

Adiós.

 

© Liliana Bellone

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Poema de Alicia Márquez

 


FRED ASTAIRE BAILA

 

Baila para mí, en blanco y negro, solo,

sin ninguna de sus acompañantes,

baila y hace sonar tambores y platillos,

y hay luces que iluminan todo, y hay estrellas

siempre hay estrellas

y telones de gasa

y el piso está eternamente reluciente,

y los zapatos también, y ahora baila

con un montón de bailarines, todos

con sombrero de copa,

y baila y sigue bailando

y me saca la tristeza y me acuerdo de mamá,

viuda tan joven que se iba sola al cine para no pensar.

Y yo tampoco quiero pensar porque

de repente la tristeza y la bronca vienen y se instalan y

están en todas partes y entonces Fred Astaire

baila. Baila y no pisa el suelo y ahora sube por las paredes

con esa elegancia, con esa agilidad

con ese cuerpo que no pesa, que se desliza como un ala,

y cuando él baila no puede pasar nada malo,

siempre están las estrellas, la música

con violines, con trompetas, y sonríe

y nada malo puede pasar, todo está bien,

todo está luminosamente bien,

porque Fred Astaire baila. 

 

© Alicia Márquez

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Poema de Cristian Jesús Gentile

 


NO SIGO

 

Me duelen sus ojos

ella se prueba la piel

para ser otra

nadie ni nunca deshoja mis muertes

ya no siento

ya no escribo

un rostro huérfano

se queda sin ventanas.

Qué triste es estar afuera

y llorar a solas

con los sueños de huelga

y ninguna lluvia

que sirva.

Me cierro como una mano furiosa

para alejarme de mí.

 

© Cristian Jesús Gentile

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Poema de Natalia Schapiro

 

Óxido                 

 

Si la puerta del patio se oxida

con lija y dosenuno las cosas se arreglan

más compleja es la madera

tocada por las uñas de la muerte

no resucita.

 

¿Y qué se hace con lo herrumbrado adentro?

lo que se nos desmorona

en pedacitos.

 

Cuántos baldes de palabras hacen falta

para limpiar telarañas

anidadas en el fondo

hojas secas que nos tapan el sol.

El óxido de los desencuentros

los golpes con lo árido  

cómo se transforma en luz

lo que nos corroe.

 

© Natalia Schapiro

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12/6/26

Poema de Inés Legarreta

  


Poema XIV

 

Estaba tan triste, tan triste,

que

ir a sus brazos

es tan natural como tomar agua de un arroyo en la montaña

papá adoraba las montañas, el paisaje del sur

la cercanía de los lagos

la belleza

no creemos que sea posible

algo así

pero está el agua pasando entre nuestras manos, el color, la transparencia

otra vez papá y yo

hablamos

lloro

delicadamente

hizo el chasquido con la boca, dijo lo que siempre decía

para hacerme reír

"no es tan malo, Negrita"

“¿acá o allá?"

"en los dos lados"

y después volvimos

a caminar

a lo largo de no sé dónde

- era tan cálido/ qué feliz era-

hasta que nos perdimos de vista

como cuando murió

yo lo miraba

pienso "está vivo"

pero ya no soy una nena

ni camino de su mano

le sostenía la ilusión para que pudiera tragar aire

le sostenía las cosas

los caballos que se escapaban del corral

había que cerrar la tranquera

en el sanatorio

y yo la cerré

papá decía "apurate antes de que salten"

después le puse

candado

doble cerrojo

una moneda en el cajón/ y tierra de donde había nacido

para que atravesara sin problemas

la muerte

nadie me consuela como papá

nadie

 

© Inés Legarreta

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Poema de Myriam Arcerito

  


Cuando nada quede

Un avatar de pájaros en trino disonante

recordará que todavía respiras entre verdes agotados

Y el mar asomará con latigazos blancos en  las rocas

(llegará como luvia agonizante a tus pies)

Una mano te recordará que en esta senda solitaria

hay personas que van en la misma dirección

aunque la crudeza invernal asole

 

Cuando nada abrace

En el contexto frío de la tiranía

embebida

en un Poder de tinieblas

y en esa tibieza traicionera de maldad permitida

la gente ya no sepa que ha perdido la voz y ha enterrado las quejas

En un submundo de desamparos sin salida

(como tormentas secas en la niebla de madrugada)

 

En ese lapso

un desierto de  esperanzas

sin esperas

desplegará su manto

No habrá Idea que redima la realidad

ni un David luchando contra Goliat

ni el hilo de Ariadna para vencer el monstruo

 

Cuando nada sea nada

unos pasos intentarán marchar de a poco con otros pasos y con otros

una y otra y otra vez

Voces mudas se encenderán en millones de candiles

(gracias a los brazos que no han bajado sus convicciones

ni negociado con la peste)

Ahí romperán filas los tibios

llorarán impotentes quienes claudicaron antes de comenzar

pero habrá legiones de manos juntas a ritmo inclaudicable

 

Cuando nada quede

aún intentaremos con las fuerzas que supimos sembrar

“un nosotros” con un grito visceral

en la garganta.

 

© Myriam Arcerito

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Poema de Norberto Barleand

             


  DESPERTAR


Si algún día no despertara,

Si la noche se prolonga hasta la eternidad,

Cómo sería el tránsito  hacia lo desconocido ?

el gris  de las paredes?

las luces de esas calles que se perderían en silencio .

Detrás de mí /

de mis espaldas  habitadas por  el pasado.

Donde andará la mujer de quien me enamoré aquel otoño

ya lejano de mis párpados  con  esa llama que encendí en el vacío .

La impotencia, en que sitio anidará?

Aquello que no pude,

el mundo que no fue, 

al que  soñé en paz y sin  violencia.

Si algún día no despertara.

Dejo la parcela del crepúsculo  que amaneció con ustedes,

con los entrañables   que  estrechan  mis dudas y los miedos

No seré polvo entre la bruma y la arcilla.

Ni campana ni espada en el  olvido.

Aposté a la vida y vida será.

Porque si la noche se prolonga 

 Seguro tendré que despertar

Ahora recuerdo /  escribí  un poema y dice

                           No tengo tiempo de morir.

 

© Norberto Barleand

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Poema de María Julia Druille

 


Sólo las hojas tiernas 

 

como si un abejorro nocturno

secara el néctar del poblado

                                  amanece

la naturaleza ignora la guerra

también la desmemoria olvida

 los tiempos siniestros

                                de la muerte

y despierta cada mañana

como el día de la marmota

a las armas otra vez

nadie percibirá el aliento

de los pimpollos que pese a todo

                                        resisten

la pólvora se pavonea por las calles

 dueña del aire y de los ánimos

y la familia recita un conjuro

                              contra el miedo

pero la madre ve lo invisible

                         cocina pan, tuesta almendras

entibia leche

 con un gesto de campanilla invita

a una pareja de refugiados

ellos mitigan su vigilia de cansancio

su hambre de semanas de marcha

 la madre

en su gesto de cascabeles

de brisa de musgo verde

de orilla suave

dibuja con sus manos

un milagro

 

© María Julia Druille

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