15/3/26

Poema de Myriam Arcerito

 


Nosotras


Nos contamos la vida

como si la donáramos 

al resplandor de la tarde.

Aires de primavera

en nuestras caras,

entre túneles de carolinos

y fucsias de lapachos.


Las décadas

perdieron el miedo

y los minutos

se recostaron en el borde 

del atardecer.

Nos contamos todo. 

La memoria

nos traía viejos relatos

y fuimos otra vez

adolescentes


reviviendo tanto tiempo,

tanta ausencia.


Nosotras, 

despojadas de la gravedad 

de los pasos,

del cansancio inútil,

sonreíamos,

nos abrazábamos,

mientras un sol

apenas tibio

         insistía en quedarse.


© Myriam Arcerito


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Poema de Marta Ortiz

 


son tristes los domingos de sol.

 

tanta luz no alcanza a iluminar tu sombra

ni el rumor de tus pasos en la casa.

 

como extensiones desiertas vagan mis palabras:

hálitos, boyas.

 

solo en el relato de mis sueños vive tu sonrisa

en algunos sueños precisos

porque otros son precarios

no siempre adivino tu imagen

 

se disuelve

como se pulverizan

los sonidos

contra la seca pared onírica.

 

© Marta Ortiz

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Poema de Luz Ríos Iribarne

 


Convencer


 “El trabajo de convencer es una falta de respeto. Es un intento de colonización de otro”. 

José Saramago

 

Convencer

No pretendo convencer

pero quisieron convencernos

Nos contaron que la izquierda

es una banda comunista

y condenaron a Rodolfo Walsh

a la censura tácita, por ser oído

entre paneles rojos como la Punzó.

Que el socialismo es lo mismo

demoníaco objetivo,

el de levantar a un caído.

 

Nos dijeron luego

que toda manifestación

está plagada de desorden

y nos dijeron que la libertad

es silencio con clausura voluntaria.

 

Juraron que los asesinos

no ocultaban sus actos

y por lo tanto no habría

nadie más para buscar.

 

Convencer…

No pretendo convencer

pero sí dejar clara la Memoria,

lo único que nos queda

tras la esperanza arrebatada.

 

Que no nos penalicen alzar la voz.

Que no nos quiten los recuerdos.

Que jamás nos distraigan

de todos los que perdemos.

 

¡NUNCA MÁS!

 

© Luz Ríos Iribarne

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Poema de Elida Saidler

 

A pollo hervido

huele también

la soledad

A  sábana orinada

de hospital

a medianoche

A lo imprevisible

 

El cansancio

se estira

en tus párpados

pero

la debilidad

no tiene permiso

 

Tus manos palpan

buscan venas

empujan

sillas de ruedas

indican

sueros y oxígeno

 

Ya habrá tiempo

para pensar

la cara oscura

del mundo

cuando el café caliente

se mezcle

con esas lágrimas

que te cierran

ahora

la garganta

 

© Elida Saidler

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Texto de Sebastián Jorgi

 


¿Tienes las rodillas laceradas y ardidas de tantos altares visitados?   No será más que la repetida sensación de agonía y del desespero tuyo de cada día. Ponte a la sombra de la higuera de tu casa natal, Mójate en el piletón bajo la parra y apresúrate a salir corriendo hacia la esquina para jugar otro picado.

 

© Sebastián Jorgi

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14/3/26

Poema de María Julia Magistratti

 

El eclipse

 

Con un carbón te pintaste la cara

y tomaste el camino al espejo.

Alguien gritó “vengan a ver el eclipse”

y te quedaste alzada en tus propios brazos. Inmensa de tan triste.

Primitiva de la naturaleza.

 

Una madre apuró un pañuelo por si alguien decidía llorar.

 

-Lo que le sucede al planeta, nos sucede.

Lo has sentido cuando remontaste un barrilete

o bebiste con sed de un canal en el Perú-

 

Ya puedes volver a todos los espejos,

dejar piedras en los caminos

para que algo tocado por tu mano se incorpore al mundo,

 

o criar a tu conejo de la suerte

afinar los pastos

encontrar tu trébol.

 

Siempre llega el eclipse cuando están las madres cerca. Y su secuela

en la costura recién abandonada, seguirá en los años, comiéndote los ojos.

 

El agua que chifla sola hirviendo en la cocina;

el gusano del durazno sumergido en su placenta;

el huevo que siempre cae cuando hay un eclipse.

 

Mi madre es la que gritó, con la blusa a medio prender, y el cuello

extendido al cielo.

Alguien había dejado un libro sin señalar, otro la taza por la mitad

y una sábana mojada.

Y yo no caía en cuenta.

 

A la hora del eclipse, mi madre

era una niña olvidadiza, tremenda de sol,

que yo taparía con tierra.

 

© María Julia Magistratti

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Poema de Zulma Zubillaga

 

ERA UNA LUZ

 

era una luz     pero no toda    un foco

sobre mí         azul      izquierdo

a mis zapatos      seco

contaba yo unos panes

y la luz prendía el cuerpo de la casa

se caía   y así hasta muy tarde

después llovió como si nunca

 

lo que había no era mucho

pero (era) suficiente     estaba sola    yo

                                          éramos pocos

 

© Zulma Zubillaga

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Poema de Sergio Antonio Chiappe Riaño

 


Como el agua

 

Demarco mis territorios;

            físicos,

                     emocionales,

                                  conceptuales

tengo claro el espacio que ocupa cada uno.

 

Llevo un riguroso inventario

             de las pérdidas,

                          de las ganancias

                                       y de las razones.

 

Me observo desde la prudente distancia

            de la experiencia

                       y el desapego.

 

Sé con exactitud el costo de cada latido.

 

                Como el agua

                 abro mis caminos.

 

© Sergio Antonio Chiappe Riaño

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Poema de Viviana Ayilef

  


Choz Rayen

 

pero ¿qué hace

esa flor amarilla

en el jardín de este patio?

 

¿y cómo sobrevivió,

de qué manera corrió el tallo a la pala encarnizada?

 

¿para qué brilla esta mañana

a quién le da su razón

de qué manera está erguida

qué estructura la sostiene

si ya la han arrancado, y no una

muchas veces

florcita pequeña

 de qué vertiente

 en qué agua

de dónde               

sacas

el color?

 

© Viviana Ayilef

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Poema de Fabiana León

 


La carne de la escritura no envejece   

es parte del espíritu

vuelve a nosotros como el olor a infancia

repentinas ganas de saltar un charco

en el centro de una ciudad más o menos grande 

casi a los 50     o el recuerdo del primer amor

que se instaló sonrisa

con la que anduviste mirando vidrieras

sin que nadie sospechara

esa carnadura permanece intacta

es el espejo que hay que destapar

en noche de tormenta

que devore contradicciones

te arroje a la otra orilla

al borde de lo que siempre fue

y estuvo oculto.

 

© Fabiana León

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Poema de Dardo Passadore

 


Papá

 

Es de madrugada

y no hay siquiera

una triste vigilia.

Los dedos se tuercen

ensayando un cigarro.

No hay luz.

Ni cigarro.

Pero la llama de una brasa

encendida tras bocanada

me encandila.

Aunque sea de día.

Aunque cierre los ojos

y el corazón.

 

© Dardo Passadore

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13/3/26

Texto de Mercedes Roffé

 


Desagües

 

I.

 

Una plaza desierta. Tres columnas —que no sostienen nada, salvo, a cierta distancia, el cielo (un cielo gris, acerado). “Tormentoso” —se diría, si fuera real, si su naturaleza pudiera decirse atravesada por el tiempo.

 

II.

 

Una plaza desierta. Una bola de billar —que pasa en zigzag tocando las tres columnas, y luego desaparece por el rosado cuenco del día, por el desagüe de un sol que dibuja su escuadra de luz en el vacío de la tarde.

 

© Mercedes Roffé

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Poema de Eduardo Espósito

 


En rojo

 

Tengo los placares

tan llenos

de tus promesas

que por eso

ni money

vento

guita

viyuya

filo

tela

morlacos

rupias

plata

vil metal

sopes

mangos

verdes

lana

mosca

patacones

Ni especias

tengo.

 

© Eduardo Espósito

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Poema de Alejandra Méndez

 


El reloj de esta mujer

 

le anda como un galgo con rabia.

A veces

me quedo mirándola

y me recuerda a su madre,

a mi abuela lejana como el acantilado.

No es de ahora que está enferma

su soledad viene

de siglos pasados.

A veces

me quedo mirándola

y me recuerda a ese verso

de Katherine donde ruega

a dios para que sea él

quien endurezca su corazón.

 

© Alejandra Méndez

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Poemas de María Paula Alzugaray

 


Saciar esta sed

elevando los rezos.

Creer en puentes.

 

 

Mansos ángeles

para cada momento.

No los asustes.

 

© María Paula Alzugaray

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