12/10/26

Poema de Fernando Sánchez Zinny

  


Mediodía de noviembre

 

El aire muele herrumbre y poesía

y canta en las barriadas que recorro:

es siempre lo imperfecto de aquellas fábulas

 

Abrir los ojos y ver la luz que deja pasar el cortinado,

difumada en modorra y pensamientos.

 

Ver los años como débil plenitud,

memoria de acertijos y de espejos.

 

Ahora partiré. Hay tierras cálidas

en donde, acaso, el corazón tenga cabida

y halle la sed, en mínimos espacios,

su compasión reciente y limitada.

 

Inútil es contar el sucedido

que todos ya conocen:

los labios bajan a la soledad

de la que únicamente vuelven

honores que enamora el caos.

 

Vivir en libertad, y no morir.

Y no morir aún.

 

© Fernando Sánchez Zinny

Etiquetas:

Poema de María Casiraghi

 


YO TE CONGELO, TIEMPO

 

¡Que se congele el tiempo ahora!

 

Lo sentencio a cien años de estatismo.

 

Que se vuelva mármol

este día tan bello

con tanto sol y cielo azul

y tierra negra que sembrar

los papeles se están secando

las plantas se me vuelan

las horas no me alcanzan

para ordenar las horas.

 

Quiero sacar a la calle todos los escombros

echarme yo misma en un volquete

y que me lleven sin mirarme al basural.

 

Te condeno mundo

a que te calles

todo el tiempo que te diga que te calles

ningún vecino

ningún llamado

ningún político

y el plomero que no venga

que se hunda la casa

que no llame a la puerta esa niña pidiendo

la realidad me desarma

y yo quiero estar entera

en esta nueva vida vieja.

 

Que se congele la tierra

frizada en sus bordes y en el centro

intacto mi jardín andaluz

y sus blancas manchas de paloma

toda mi huerta

y mi pequeño mundo de hojas

 

mi hijo

sí

también que se congele

que deje de crecer

sólo por hoy

en este día

tan falso y tan eterno

 

y mi amor

que no se mueva nunca

porque el paso de los años lastima nuestros cuerpos

los vuelve pasado

y el pasado es hermoso, pero no puede besarse.

 

Yo sé que después

con todas esas horas congeladas

construiré un espejo fértil

de esos que multiplican las personas

y todo volverá a suceder

 

las veré pasar una por una

a las escenas donde estuve y donde no

sentada en una cómoda butaca de nube.

 

El frío del nada cambia

modelará mi cuerpo muerto

ese vacío de siglos

sanará mi urgencia.

 

Un deshielo es un deshielo

es como vivir

 

pero morir es otra cosa

se parece a vivir eternamente

en un instante elegido.

 

Lo importante

es congelarse a tiempo.

 

© María Casiraghi

Etiquetas:

Poema de Adrián Marcelo Ferrero

 


Tríptico: Elegía de Río Santiago

 

I

 

Un fervor de marineros

 

Escucho un fervor de marineros,

una tripulación que de uniformes

se resuelve en un saludo al horizonte.

Los marineros

que agitan los remos en la espuma

sobre la frescura de las olas

también cantan sus canciones,

atentos a no desentonar

con la música de la mar.

Escucho un fervor de marineros

y las muchachas se alborotan,

agitan sus faldas el viento Norte

y dejan alterado y suspendido

el juicio de los camaradas de a bordo.

Estoy feliz de este homenaje,

en el que mi padre fenecido

siquiera por el instante de un escrito

me permite reconciliarme

con un oficio de altamares

que le son tan ajenas

a mi obstinado afán

de trajinar la tierra y los libros.

Papá y yo ahora estamos en paz.

Me acerco a su tumba procelosa,

aspiro de una bocanada

el río caudaloso,

Santiago así llamado,

y algo en mí se encoge de alegría

con la camaradería que brilló antaño

en estos parajes

que él fatigó de sobra,

con sol, vientos o lluvia.

Este grumete que escribe

se entrevera con su genealogía,

y se reencuentra por fin en un río

con el destino

que tan celosamente

guardado lo tenía.

 

© Adrián Marcelo Ferrero

Etiquetas:

Poema de Patricia Coto

  


  Una vez vi un ciego cruzando

la avenida más rápida.

Quise gritar y las palabras eran

barro en mi boca.

No pude habar hasta que

un hombre lo llevó hasta el cordón.

 

Es devastador quedarse

con palabras como rocas

en todas las esquinas del cuerpo.

 

© Patricia Coto

Etiquetas:

Poema de Rubén Capodaqua

 


Busco entre lo dormido

Busco en el canto azul de la zarzamora

 

Busco

también en el silencio

la voz inmortal

                   de mi madre.

 

© Rubén Capodaqua

Etiquetas:

Poema de Pablo Duca

  


Una paloma cruza el cielo mojado


y un benteveo hace alarde de su garganta.


Un hornero sale a su rama balcón.

Nada tiene un porqué

hasta que llueve.

El agua crece

como crecen las enredaderas

que ahogan.

A veces es necesario

escuchar los golpecitos

de las gotas que caen

para escuchar una palabra..

El hornero se refresca y huye.

La lluvia va cediendo por la provincia

y va creciendo por la capital.

Nada tiene un porqué.

Nada

o casi nada

en un mundo donde los padres se mueren.

 

© Pablo Duca

Etiquetas:

Poema de Olga Liliana Reinoso

  


OBLIVIÓN

 

Antes de comenzar a recordarte

ya te olvido.

Todo lo olvido, todo.

El santo grial

los pliegues de la túnica.

Un ciclón,

un milagro.

Y el olvido, / feroz, / se bebe las cenizas.                                

 

© Olga Liliana Reinoso

Etiquetas:

Poema de Patricia Edith Graziadei

  


Se apagaron las flores

los ocres invadieron los huecos de mis tobillos.

Enhebré momentos,

la nostalgia paseó recuerdos.

Se opacaron las tardes,

hojarasca en mis huesos

otoña la angustia.

 

Un cuerno rojo asoma

camuflado entre bromelias.

El unicornio del bosque de niebla

cegado por el sol,

roza mis pies de viento.

 

Un rayo parte en dos mi desvelo.

Mi cuerpo huele a

frutas tropicales

lamidas en noches de pasión.

 

© Patricia Edith Graziadei

Etiquetas:

Poema de Fernando Raluy

 


Transacción

 

Son conocidos los ardides de la noche

cuando negocia sus deudas

 

la última propuesta que me hizo

fue compartirme su colección

de carcazas de escarabajos, erosionadas

por las traficantes que surcan el pasto

como hábiles fenicios

 

-Podrías engarzarlas en un poema y venderlo

como un collar, dijo

 

este es ahora el poema de los escarabajos,

un parque de pequeñas autopartes negras

valuado en pagarés y vales

intercambiables por horas de sueño.

 

© Fernando Raluy

Etiquetas:

Poema de Graciela Romero

  

Impase

 

Nadando en aguas desconocidas

principio uterino de la vida

un largo pasillo caótico recorrido por años

una y otro caminando en sentidos contrarios

mirándose como al pasar

chocando los cuerpos sin entramarse

diciendo con el brillo en los ojos

lo que de la garganta no sale

lo que la saliva no procesa

pero teje

para atraparnos en dos rincones opuestos

y mecernos en la tela de araña

presencia de un no estar en nosotros

presencia de un estar en soledad

nuevo sol de las edades

esperando no quedar pegado

producir la saliva suficiente para hacer el hilo

que nos desprenda de la tela

y nos meta en nuevos caos

para seguir viviendo.

 

© Graciela Romero

Etiquetas:

10/10/26

Poema de Ernestina Elorriaga

  


Nos atrevimos a cerrar los ojos

 

después nos atrevimos a enmudecer y a esconder

los estertores de la piel y de la siesta bajo el perfume del duraznero la ronda de la vida nos abrazaba

y tu corazoncito y el mío

se agitaban en el remolino que nos entreveraba hasta perder los miedos

 

nos mostrábamos el sexo

mientras a lo lejos

los caballos sacudían sus varas erguidas.

 

© Ernestina Elorriaga

Etiquetas:

Poema de Teresa Korondi

 


“𝘓𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘳𝘪𝘰𝘯𝘦𝘵𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘵𝘢́𝘧𝘰𝘳𝘢”

⠀⠀⠀⠀⠀𝘗𝘩𝘪𝘭𝘪𝑝𝑝𝘦 𝘎𝘦𝘯𝘵𝘺 

 

Andar reconoce destrezas,

elige la guía

Abre un enfoque en la tregua

como un agua bella

que se cierne entre las piedras

Un musgo agita sus brazos

cortitos como milpiés de filamentos

Alivia la erosión en los peldaños

que siguen estando

filos del tiempo

Entonces frena la mirada

La marioneta sabe que vive con su amo

Ama su tierra, venera su cielo

Se pliega en su cuerpo

y disfruta igual de amante

todo el paisaje fugado

 

© Teresa Korondi


Etiquetas:

Poema de María Negro

 


La calle es más oscura

cuando no aparece el lobo.

Cómo se llamará la soledad

del que no encuentra a nadie.

 

© María Negro

Etiquetas:

Poema de Diego Rodríguez Reis

 


AMARILLAS FOTOS DEL TIEMPO

 

2.


La costa

bahía brava

calle malabia sin número

la tercera casa

el patio de atrás

el descanso

el olmo odioso en el otoño

tu perfil

apenas recortado en la siesta

dándome un poco la espalda

aún sin verme

la bufanda aquella marrón clara

los pies colgando de la hamaca

el pulóver celeste ese

que te quedaba grande

una pausa, un leve

movimiento de párpados

y una lágrima

enredada en la manga 

 

© Diego Rodríguez Reis

Etiquetas:

Poema de Alicia Márquez

 


El banco de la plaza

 

Y era tanta la desesperación,

tanta, como una jalea transparente

que se desparramaba sobre el corazón,

que molía el alma,

que nos llenaba de cicatrices.

Caminamos, caminamos mucho

y fuimos a sentarnos en aquel banco de plaza

de una plaza cualquiera

con árboles altísimos, calesita al fondo

y estatuas de próceres.

allí,

en medio de ese silencio ahogado,

de ese suspiro que dan las plantas,

comprendimos que era inútil

que todo era inútil,

que había que seguir caminando,

quizás, sin sentarnos en ningún banco de plaza para sentirnos desgraciados y solos de la vida.

Eso era de cobardes.

Por eso volvimos.

Y en el camino, nos compramos un merengue rebosante de crema.

 

© Alicia Márquez

Etiquetas: