29/8/26

Poema de Daniel Rafalovich

 


No extraño ningún sueño:

añoro el don exhausto.

Las riendas, la legión,

esa palabra repetida.

Recuerdo claros viajes,

silencios prontuariados

(y había ciertas nubes

y puntos suspensivos).

La anécdota es la misma,

dios jazzero:

maldigo tus acordes.

Mendigo los silencios

y las noches,

esas que habrán de volarme

algún día

hacia algún fuego.

 

© Daniel Rafalovich

Etiquetas:

Poema de Nicolás Antonioli

 


Para Miguel Ángel Bustos

 

No te cambio mis huesos por uvas de la tierra

No quiero despabilar mi piel con lunas y tierras alumbradas

Con cercanías erguidas

como una serpiente en la luz

No siento ya una claridad

que me libere en cegueras de la vida

Que ya es vida para ser un artificio de la muerte

Reflejo de un cogollo que es tu múltiple mentira

Tu plural desesperanza

 

¿Te olvidas del asesino? ¿Aquel que te

prohibió volver con odio a la vida?

Cómo oyen sus oídos a todos

Cómo hieden los árboles a fragancia de tiniebla

Cómo perdura su voz en un viejo dialecto de ojos

Cuánto va a faltar del odio que tenía como sea

un algo de sangre en los desagües del alma

Un numeroso aplauso marca mi huida por

la plácida vigilia

Mi carne uniéndose en tu palma

Atardece

Un gato pierde su canto en las trizas del mundo

Cómo hieden los árboles a fragancia de tiniebla

Cómo perdura su voz en un viejo dialecto de ojos

como una serpiente en la luz

 

© Nicolás  Antonioli

Etiquetas:

Poema de Nahuel Barrios

  


AFUERA TAN TARDE

 

¿Qué ojos pueden seguir el vuelo infinito de una canción?

HENRY WADSWORTH LONGFELLOW

 

Una dosis diaria de promesas un paso

entre cada mundo de nosotros

 

y con todo eso busco

la canción

que me acompañe cuando te vas…

 

a tu infinita sonoridad de sombra

 

© Nahuel Barrios

Etiquetas:

Texto de María Soledad Gutierrez Eguía

  


CONSIGNA

 

No entendí ningún lienzo que cubriese la herida. Ya sea en las arenas donde crece el mundo desde abajo; ya en el regreso de eso que alguna vez llamé memoria. El invierno me miraba cegante.

Si dudé es porque alguien olvidó nombrarme.

Si dudé es porque aún con el cuerpo frío nadie me advirtió el abismo.

Entonces la repetida mañana como un fantasma ascendiendo colmó la oquedad del aire.

¿Me excedí en el intento? Esperar que suceda un horizonte sin luz, de tan lejos, sin luz. Donde no llegan mis ojos. Entonces déjenme ir. Todo lo que un día me mostraron claro y dulce, se distancia de mí.

¿Dónde hallarme si esparcida me desgaja aún la sonrisa de la vida?

¿Dónde sé sentir quietamente que no es aquí?

Me acerco a la voz de la mujer de rostro humilde y plácido, la diviso de lejos y no logro alcanzarla; de tan lejos, sin luz.

Imperceptible el cuerpo blando y la respiración acompasada del mar.

Me vacilan las manos. Las tengo atadas. Quise llamarla y no sabía cómo.

Que me diga. Solo la sigo, desde largos años.

Y nuevos campos brumosos y nuevas calles desiertas respirando.

Si dudé fue porque el silencio me pertenecía.

Ella sabe; ella me sabe. Al borde de la calma, en medio de la oscuridad, me divisa arrodillada vacilando. Ella esperó que gritara. Mis labios mudos. El cuerpo dolorido, más intenso el miedo; escondo el rostro en las manos.

La criatura infantil se desvanece, sus ojos cansados de anciana; tantas veces me abrazaron.

¡La habitación vacía! Me estalla el cuerpo de perplejidad.

La verdad, hasta no ser toda, es murmullo, y toda, es mi silencio. He estado diciéndome en silencio. Lo bueno no se domestica. Me obligué a explicar mi silencio sabiendo que no debía.

¿Cuántos silencios han perdido la memoria y hoy no recuerdan su razón? Ni ante mis ojos el silencio total. ¿Aún así la verdad me sabe?

Nunca tuve un nombre. Se cumple en mí el vacío, de allí la mudez.

¿Quién habla en mí cuando recuesto mi costado y cierro los ojos?

La telaraña se agiganta  y anuda mi sombra. ¡Basta de espaldas a las voces, al tembladeral!

Animal respirando, cumplo mi papel.

Y en mis sueños algo húmedo, algo oscuro. No poder serme.

¿Me habita el huésped o soy yo?

“Alguien te sembró en el viento, entonces hubo la rampa y el vértigo del aire”. Rehén de tu nombre juegas a no estar, en tanto, la pausa y el pacto. Inhalo y exhalo, como las bestias invisibles. Ojos contráctiles, carcajadas; hiena fanática consumida en esponja, tegumento o máscara.

 

¡Y la consigna de olvidar, y la evidencia, ¿evidencia? del posible paraíso en el olvido!

 

© María Soledad Gutierrez Eguía

Etiquetas:

Poema de Andrea Farchetto

 


Canto

a esta extraña

   desesperación del lenguaje

a la porción de pan diaria

al tiempo que se fue sin saludar

hoy

el poema

es una noche boca arriba

con ojos de pez

 

© Andrea Farchetto

Etiquetas:

28/8/26

Poema de Vilma Sastre

  


AHORA  


y llega a mis pies y entra por dentro  de mí, y pasa para el otro lado de mi alma - F. Pessoa,

 

ahora me siento

alargo así las manos

y mis pies descansan

no duermen

simplemente reposan

 

en su horma oscura

el viejo corazón late sincopado

¡cuidado!

de arriba dan la orden de volver

 

preferiría quedarme

sobre todo si es generosa la oferta  del abrigo

y las lenguas te cubren con un sudor caliente

 

¿dónde está la variante?

 

sacudo mis hollines

con la única certeza

del propio castañeteo

ronco    cadencioso         secular

las líneas de la mano se vuelven herrumbre

 

si regreso en cambio

me duele la imagen de los pocos que me esperan

en realidad nadie

nadie:  palabra extraña

como los hoyuelos que me crecen en el pecho

y  recorren en sudario hasta clausurar todas huella

 

el pulso de la memoria se desarticula

(error de cálculo)

en mi noche ya es de día y las lenguas

me cubren con un  sudor caliente caliente

 

© Vilma Sastre

Etiquetas:

Poema de Roberto Daniel Malatesta

 


CAMINAR SOBRE CAMALOTES

 

La gran masa flotante avanza hacia mi orilla,

ya no podré pescar. Simulan

terreno firme, herboso,

pero se sabe, no es ningún secreto,

que abajo corre el río.

Flores de lila pálido simulan un jardín,

tienta ir por ellas.

 

A falta de prodigios,

cuantas veces me vi

en estas desventuras.

 

© Roberto Daniel Malatesta

Etiquetas:

Poema de Patricia Coto

 


  Inhalamos el hombro de los otros

y sentimos que algo nos sostiene

sobre las parvas de ansias.

Sentimos y somos.

Sentimos y creemos.

Sentimos y los pies sanan de espinas

y tienen hambre de caminos intrazados.

Sentimos

y el aire no cabe en el cuerpo.

 

© Patricia Coto

Etiquetas:

Poema de Josefa Prada

 


REMO


“el río boga / todas las sangres”

Diana Bellessi

 

Desciendo asciendo correntadas

pura obstinada semejanza, mera coincidencia con lo real,

ondas, en ese constante ir y venir en el que se fluye

engendrada hija de inmigrantes internos

desde la cordillera catamarqueña arriba del cielo,

en tierra muy adentro

más, lo que se nos legó allende

los mares por trajinar y navegar,

aunque bueno sería poder ir y venir

sin tener que irse de la tierra de una,

sin cúmulos de nanas y preguntas

en la cavidad más profunda de la lengua.

Verdades desorientadas

solidaridades espontáneas,

repitiendo mantras protectores

silenciando oscuridades

nadie se tiene que sentir aludido

tampoco excluidos

si

en alguna forma el agua

toca moja salpica empapa. 

 

© Josefa Prada

Etiquetas:

Poema de Gladys Cepeda

  


RANDONAUTICA 

 

convidada de rocío

la luna toma fotografías

ella te ayudó

a armar el rompecabezas

ella es una niña

se eleva en sueños

retoca el espejo

atraviesa la mirada

pero tu pupila la detiene

siempre existe un cazador

esperando

dar la estocada final

 

© Gladys Cepeda

Etiquetas:

Poema de David Sorbille

 


Mientras tiendo mi mano

encuentro en la tuya

lo que llaman destino

mis ganas de amarte

acariciar tu cuerpo

olvidar mis impurezas

confiar como decía Urondo

estar seguro de vivir

en el corazón de una palabra.

 

© David Sorbille

Etiquetas:

Poema de Carolina Kibudi

  


LITORAL 

 

Tierra esperando

la lluvia.

 

Hoja quemada

por el sol.

 

Piedra desprendida

de alguna otra piedra mayor.

 

Correr del tiempo

siempre abierto.

 

Tarde cayendo.

Litoral.

 

© Carolina Kibudi

Etiquetas:

Poema de Carlos Morteo

 


devotos 

 

el único devoto es un fierro retorcido

irrendible  hace frente

a las calamidades del alcohol

                           y su memoria líquida

que persigue desde cualquier botella

implacable  siempre halla a su rezador

 

al óxido sepia del fierro solitario

se adhiere el tiempo

sin forma de noche   de día

un pescador de presentes

 

un abre vino mas desdichado que

la inquebrantable fe del alcohol

                   por recordar lo sucedido

¿cuál es el día dónde qué sucede?

dos únicos días que no tienen dueño

 

en la memoria de cualquier botella

y su voluntad de vidrio para seguir

de traer el olvido

                     que no sirve para nada

sólo el ladrón de los corchos   hiere

 

© Carlos Morteo

Etiquetas:

Poema de Cecilia Glanzmann

 


A VECES

 

                       “El hombre iluminado está fuera de su mente, pero tiene un completo control de su mente.

                                        El hombre iluminado es siempre  dichoso.”

                                                                                                                   OSHO

 

A veces

creemos que ya hemos construido la sólida pirámide,

la coraza translúcida y potente

y, de pronto,

una liviandad, una palabra, un gesto,

nos hacen sentir que hemos construido de arena

y en la arena

tanto, en nuestras relaciones.

 

A veces

el sol nos cae a baldazos

y , de pronto,

nos hallamos desprevenidos, solos...

 

Y a veces

una mano, con amor, nos levanta

y sabemos, sabemos de pronto o

sabemos mejor

que es posible seguir intentando

la escalera

la casa sólida

el ser feliz

 

que es posible recordarnos

que somos

desde eones de tiempo

 

una pirámide.

                   

© Cecilia Glanzmann

Etiquetas:

Poema de Belkys Sorbellini

 


No somos inocentes

 

En el nombre de Dios

Con un arma en la mano

Matan día a día

A todos mis hermanos.

 

Niños mutilados

Padres ausentes

Tumbas sin nombres

Destrucción y muerte.

 

Migración

                    Mar y desierto

Muerte y desierto

                     Mar y muerte

 

Somos el silencio que amortaja

Gritos en la noche

Manos que claman

Polvo        ciénaga

Agua salada.

 

Pólvora

                      Escombros

Cuerpos pestilentes.

Somos el odio

                             Al silenciar

Somos la guerra al callar

Somos la muerte y

Cómplices en el silencio.

 

© Belkys Sorbellini

Etiquetas: