8/7/26

Poema de Hugo Luna

  


Se abre el hombre ante el fulgor

teje islas.

Una mañana sorprende a la mañana

camalote de agua

para regresar a las márgenes

de las paredes húmedas de las casas subterráneas.

El hombre tiene miedo

de una terrible mañana

despertarse luz.

 

© Hugo Luna

Etiquetas:

Zulma Zubillaga

 


MI PADRE

 

era

un

viento

apacible

luego

la

mano

de mi

padre

limpiando

mis

ojos

cubriéndome

de la

noche

 

entonces

yo

dormía

 

solo

eso

 

© Zulma Zubillaga

Etiquetas:

Poema de Diego L. García

  


rapi 

 

la mortadela nocturna es triste, luciérnagas

curiosas. chicos cinco en patrimonio

de un pizzero matón. la pelambre

cuelga en piecitas descargadas, una app

donde el dedo zozobra.

-aprieta la aurora!

el paño mojado de ron en brazadas

buenas, circulares, maternas,

seca el sobrante de una noche menos

 

© Diego L. García

Etiquetas:

Poema de María de los Ángeles Fornero

 


llego a este planeta

de sol y nubes densas

 

respiraré por primera vez

y se me colará por dentro

un ardor que quema

lo que toca

 

me dolerá el pecho

y mis venas de celofán virgen

se irán ajustando lentamente

a una moldura de acantilados

filosos.

 

comenzará en la misma fracción

de segundos esa marcha borgeana

de espejos

a una muerte simple

segura y multiplicada

 

© María de los Ángeles Fornero

Etiquetas:

Poema de María Cristina Chiama

 


Refugiados de fin de siglo

 

por si estás en casa alisando una forma de abordar el día

porque de tanto en tanto aflora una villa de hormigas

un resfrío dos veces al mes

el pago de impuestos

con esa manía de rotular

hasta tus fantasías eróticas

por si te faltan naúseas

para liberar tu estómago de esa fuerza

que hunde cada almuerzo

y qué con el hastío en enero la TV desde la playa

no queda aire casi por si aspirás a la brevedad

cuando entrás a la cocina

y desde la radio Ruanda Siria Iraq o aquí nomás

nos llega un tufo como de grulla en extinción

por si pretendés zanjar tu historia

va a ser difícil

nada se escamotea por más que

y hasta por ahí te sentás a escribir tu peor poema

sin saber diseñar el tallo evitando lo otro

por si te lo creíste los mitos no se jubilan

a pesar de la imaginería del Che hecha trizas

(agosto Praga horizonte blindado por las dudas )

por si estás en casa sin contestar el teléfono.

 

© María Cristina Chiama

Etiquetas:

Poema de Teresa Gerez

 


ELEGÍA

 

 La muerte es azul

 como el frío

 Inestable balance

 fin de los espejos

 pichón de ave

 caminata lunar

 para ascender

 en el agujero negro

                 del sinsentido

 

 La muerte es una danza

 y un salto

            y es caída

 Es azul

 como el frío

 

Presente

Es hoy

Es aquí y ahora

                     y más allá también

 

© Teresa Gerez

Etiquetas:

Poema de Isabel Llorca Bosco

 


HIPOTONÍA

 

Mi equilibrio

es el de las olas moribundas,

tanto estrépito acallado

en el último lecho de polvo.

 

Mi equilibrio se mantiene

si no me inmoviliza

el miedo a derrumbarme

del otro lado del muro.

 

Mi equilibrio, casi tan bajo

cómo mi cuerpo, que empiezo a extender

en la respiración de la mañana;

se quiebra por un ruido,

por la vida salvaje,

por la despedida del amor.

 

Mi equilibrio es la escalera

desnuda, sin apoyo

con los pasos en riesgo

a punto de precipitarme.

 

Mi equilibrio

es un convento sin oración

donde nadie sabe

por qué sigue ahí.

 

Mi equilibrio,

erguido entre los zócalos,

cada tanto cae

desde lo alto del deseo.

 

© Isabel Llorca Bosco

Etiquetas:

Poema de Walter Mondragón

  


“PERXISTENCIA”

 

Las voces de los muertos/

sus ecos/

Renuevan sus presencias/

No hay olvido/

Ellas trascienden la memoria/

Sus palabras resuenan

(inauditas, inaudibles)

En los oídos 

como trémolos/

Sus gestos y maneras

quedan para el sueño

donde “perxisten”

entre brasas que incandescen

al soplo de las alas,

En el ascua del tiempo//

 

© Walter Mondragón

Etiquetas:

Poema de María Kril

 


ARENA

 

Nos habíamos enterrado en la arena hasta el cuello.

Jugábamos a que nuestros cuerpos muertos

vagaban por esos túneles

que sólo el pensamiento o las manos de un niño

podían continuar.

 

Entonces no tuvimos miedo,

vestimos nuestros féretros con caracoles

y ramas de pino sobre el pecho.

 

Cuando pasó el tiempo y mis manos

no podían salir de ese lugar,

encontré otro modo de hacer

 

para que de una sola vez

la muerte se llevara

ese juego siniestro que nos envolvió tan vivos

 

© María Kril

Etiquetas:

Poema de Patricia Alonso

 


"La nada"

 

La nada

acecha

asedia

invade.

Es escozor sombrío

envolviendo sueños.

La nada

impregna

perfuma...

mientras

orquídeas

y magnolias

se deshojan,

caen.

La distancia

se hace ausencia

silencio

inmensidad oceánica,

dolor en el costado.

 

© Patricia Alonso

Etiquetas:

27/6/26

Poema de María Casiraghi

                      


EL TIEMPO SE ACABA

 

El tiempo se acaba

sopla el ventanal contra mi espalda

una cortina se infla y se desinfla

el viento es un aviso

una señal.

 

El tiempo se acaba

todos los días

y yo me burlo de mí

tan anacrónica

me burlo y celebro

mi sereno despertar

 

sólo suenan

caballos allí afuera

forajidos del pasado galopando en mi puerta

 

este sea quizás

el disfraz de todo fugitivo

una bandera blanca

que se rinde

adentro nuestro.

 

Los domingos amanece más tarde

 

las personas se demoran en bajar a la calle

la ciudad se desintegra en una niebla azul

y junto a ella

desaparece

el hospital negro

donde pudimos nacer.

 

El tiempo se acaba

yo aquieto mi paso

y leo las noticias como mensajes del más allá.

 

El olor del incienso

me sumerge en una iglesia

donde ora un piano solo

por el alma de las tortugas

el ritmo de los caracoles

y la suavidad elástica de las abuelas.

 

El tiempo se acaba.

A cada instante

se está muriendo el tiempo

y yo tejo

 

con agujas eternas

tejo la sombra del mundo

despacito

despacito

 

y la pongo a salvo.  

 

© María Casiraghi

Etiquetas:

Poema de Irma Verolín

 

             

DOMINGO 

 

Estuve toda la tarde del domingo

acompañada por mi poeta suicida: un libro

de tapas duras

con una flor intensa en la portada.

Blancos tramos de luz se habían filtrado

por las hendijas estrechas

de las cortinas de madera que

fracturaron los versos

renglón a renglón.

Toda la tarde respiré sus palabras 

embriagantes

sus voces que traspasaron como luces

un puñado de décadas. La veo

escribiendo, su espalda encorvada

frente a la máquina portátil.

Las letras suenan como disparos

en un juego de niños,

las letras hacen repercutir su voracidad

sobre la mesa y llegan

hasta mí, hoy

domingo,

día caliente de sol

propicio para cruzar más límites, idiomas

otras franjas

más hondas e invisibles.

La muerte jugó la última carta en este asunto,

un movimiento de  naipes

como letras clavadas en la tabla de madera,

otro rango en el parafraseo de los golpeteos:

invariablemente se trata de cruzar

alguna clase de espacio.

Y aquí estamos las dos,

a pesar del calor y de sus fluctuaciones, la luz

en esta parte del mundo

se comporta de un modo esperable,

fluye

se enlaza en su vaivén

arquea las palabras

las corta en más pedazos

las multiplica

aún en este verano de piernas abiertas

y toldos desteñidos en despavoridas azoteas.

La sigo viendo a mi poeta

con su espalda encorvada, 

ella

que convirtió a su máquina de escribir

en un diapasón 

me mira sin asombro

desde otro domingo

lejos  

me mira

enclaustrada

con sus inabarcables ojos.

 

© Irma Verolín

Etiquetas:

Poema de Zulma Zubillaga

 


ESCOMBROS

 

dime dónde pusieron

el cuerpo

dijo la magdalena

antes de ver

al muy Amado

yo no sé dónde

pusieron

las manos

el libro

de los nombres

los secretos

pienso

mientras

toco

en la aridez

de las

palabras

los jardines

quemados

del olivo

las casas

revueltas

en el barro

como si

la espada

de la furia

hubiera

anunciado

el estallido

del vientre

los cielos

secos

de nodriza

el canto

de una

nena

que

en polvo

se levanta

y cae

se levanta

y cae:

no se divisa

el contorno

de las

manos

ni el hueso

mayor

de la

mirada

ni el

crujido

plácido

del

diente

o

la tetina mayor   menor

porque desligada

de toda pedrería

sube    baja    flota

y el labio

superior flamea

sin el verbo

dice vivo

en los

escombros

mientras

el ave

que migra

hacia

el

oriente

cruza

un cielo

fulminado

 

quiero

ver

palomas

en

el centro

de las

llamas

ahora

 

© Zulma Zubillaga

Etiquetas:

Poema de Susana Noé

 


isfroxim.

De un tiempo a esta parte

mi habla se ha vuelto

seca

torpe.

                      No encuentra

                                            flores ni cantos

 

 

        Mi habla no tiene

    ritmo, gracia ni cadencia

 

¿Qué tiene mi habla cuando se seca?

 

                   llanto de duelo

          monstruos de la infancia

                                   pájaros sin alas

                  Heridas que supuran

                                casas sin puertas

                                              ni ventanas

 

 

Te digo un secreto

         Me siento vivo

         Joven

              Por mi foto

                    La que no envejece

 

 

Estoy en Salta

en la Plazoleta de Villa Luján

en la Plazoleta democracia

 

estoy en Tucumán

Facultad de Derecho

Colegio de Abogados

Cementerio y veredas

              Con el pueblo

                   Para  el pueblo

                            Siempre

 

© Susana Noé

Etiquetas:

Poema de Noemí Correa Olivé

 


PERSISTENCIA RETINIANA

 

Los almanaques

avanzan en torrentes

sobre un tiempo escarlata y sin tino

en tanto, mis señales perseveran

en la memoria ociosa del espejo.

Allí están todas. Las mujeres que fui

y aquellas que ya no soy

Ésas. Las innombrables.

Las que se eluden en toda biografía

las ilegibles en todas las lenguas

las del alma en cabestrillo

las del alba tan oscura

como la próxima noche,

las que son liquen pegajoso

en las paredes del inconsciente.

Las negadas entre todas las negadas.

Las que decidí no ser

y hoy se aprietan en las estanterías

de mi historia

con persistencia retiniana

en la memoria ociosa del espejo.

 

© Noemí Correa Olivé

Etiquetas: