26/12/22

Poema de Elián Del Mestre

  


Vi llover a cántaros un tipo.

De antemano.

Por un amor, decía.

Que la vida es un secador de pelos.

Que era al revés del mundo.

¿Viste cuando se te va un viento?

Bueno, eso.

Con sus grandes

ojos

fijos.

 

Chorrea sangre,

de otro,

de algún otro,

de alguien que acaba de morir en otro lado.

De un pobre diablo que acaba de morir en otro lado.

Que ya no tiene tórax,

que tiene la cara partida en dos,

como un pocillo roto,

cuyos únicos dos bolillones marrones

lloraron como diluvio universal.

Es que se quedó más solo que tipo llorando,

titilando ahí,

en el medio de la nada.

Cuando lloramos siempre estamos solos.

¿Por qué dije otro?

Claro, la consigna de autoconservación.

¿Por qué lloraste la primera vez que mataste a alguien?

Estabas acurrucando el triángulo que formaba el cadáver,

después corriste hasta vomitar,

vomitaste justo la vereda del muerto.

¿Dónde compraste esos circulitos transparentes

que ruedan por tu rostro?

 

© Elián Del Mestre

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6/7/22

Poema de Elián Del Mestre

 


Se me cayeron los dedos, se me volaron.

Uno por uno, como pétalos.

Titubeaban, no querían irse.

¿Te molesta que me desnude acá?

Cuesta, es más difícil sin dedos.

Justo acá, en la mitad de nuestro perfume.

Arranqué unas cabelleras que te morís.

Estas narices son para hacer viento,

vos que me decías del viento.

Te traje ojos, los dejo arriba de la mesa.

¿Puedo succionar acá?

Conseguí humito de boca,

para empañarte los lentes.

Es que por eso te adoro,

por dejarme hacerlo sin prurito.

 

© Elián Del Mestre

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11/5/22

Poema de Elián Del Mestre

 


Mirábamos el Paraná

de la siesta. La infancia como orilla

                                             / se detiene.

Cosas animales que hacemos

                        / con los cuerpos:

humedad que antes.

Volver en silencio al lugar tranquilo

                                                  /Paraná

agua marrón

siesta de un otoño contra la corriente

                                            / como angustias.

Posibilidades al cerebro: la poesía.

Vengo de antes de dormir

                               / durante la vigilia.

La cabeza apoyada

                            / de pequeño

en aquella oscuridad.

Soy el de antes pero en esta ciudad

que antes es refugio

/ viceversa: la que ya antes vi.

 

Simplificar el río con los ojos míos

/ estos

y escucharlo.

Encontrarme la esencia de lo que.

El río sin la interrupción

                          / de lo que el humano.

El agua que existió antes

                           / y que existirá.

Los marrones y los verdes

/ porque cuando digo río digo orilla

marrones y verdes que noche a noche

litorales

desde hace miles

                 / desaparecen

cuando bruja la noche

resignifica también los mundos

                                     / del monte.

¿Cuál acaso el color

                        / verdadero?

La oscuridad que activa las sinfonías

                                        / de los matorrales.

La luna puede estrellarse si quisiera

                                       / y fragmentarse

en las ondulaciones

                  / imaginemos la belleza.

El Paraná de noche sigue existiendo

                                               / digamos.

 

¿Es el río esto?

Como todas las cosas

                  / se escucha el agua

que cobija.

Cuando no hay río

abro las canillas.

Una presunción que tengo

                         / en los hombros.

[El origen]

Llegamos

digo el río Paraná un lugar envejecido.

De algunos árboles.

                 / Mi corazón late

me adentro.

Frente al río se dice la verdad.

 

© Elián Del Mestre

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15/4/22

Poema de Elián Del Mestre

 


 

La tarde se volvió un niño

sonriendo en una piedra en el río

un niño que no era yo que todavía no desconfiaba

de los abismos

un niño que dice que.

A veces importa sólo el agua incursionando entre las piedras

con la delicadeza del deshielo.

Todos los ríos son el mismo río me dijo una vez alguien

que se trata de conceptos

como todo. No tengo las certezas y entendí lo que vos

decías del futuro

y del viento.

Claro que te quiero.

Una cosa: el hecho de no poder determinar

si verde o azul

estoy acostumbrado a lo turbio

de los ríos marrones. Pero no

qué decís. Claro, las contradicciones de la belleza.

Una tarde entera te escucharé decir cosas interesantes

moverás el pie y te acomodarás cerca cantarás para mí

más tarde caminaremos libres frente al río sin mochilas

ni contrapesos

observarás el Limay. Solo los cuerpos y las risas,

y bueno, la ropa: solo por convención social,

dicen que. La democracia es una farsa

ya sé, ahí tenés lo que decíamos

de los pactos. Voy al sol.

Que es uno solo

a veces pienso en eso.

En el aire hay unos algodones voladores de unos árboles

de por acá

intenté defenderme de nuevo se me caen lágrimas.

Vendrás ostentando tus ojos habrás viajado 19 horas

estarás envuelta en tu piel tendrás tus manos

querrán tocarme

ya verás.

 

Las manos se quedan las manos

se quedan acá como un recuerdo tranquilizan

tersas y suaves las plantas

los materiales del mundo están ahí

y tus manos descubren lentas las texturas

del agua y de los pastos

del rostro amado.

Hacer la música desde el silencio

más absoluto de la quietud de las cosas.

Las manos preparando la comida que nos alimentará

con la energía intrínseca de la tierra

que es la energía que necesitan los cuerpos para moverse

y pensar

para lograr que el cerebro emane las órdenes necesarias

para activar los tendones y músculos que moverán las manos

que te acariciarán. La decisión de las venas atravesando:

como los cielos

incursionan. Nótese la ingeniería del universo.

Cuando manos y cuerpos: tengo ganas de tocar tus manos

tu cuerpo.

A veces las manos sucias lastimadas y sangre a veces.

Hablemos de la revolución del sueño ese. El símbolo dicen

los otros: las manos como humanidad como rasgo distintivo.

La belleza de tus manos descubriendo el frío

de una lluvia incierta de la lluvia que va a caer siempre:

cómo olvidarnos de eso.

 

 

Que el amor existe que

la tragedia existe. Lo azul y el miedo.

El momento previo al estallido en llanto

de un hombre triste. Quisiera la firmeza

de los árboles frutales. La frescura del que no hace nada

más que mirar. Cuando se muere alguien

y la gente camina de la misma forma que antes.

La lluvia cae tal como caía.

Decime qué hacer con el agua deslizándose por los vidrios con las

paredes del cráneo con el invierno. Qué hacer con el frío

de la noche.

Claro que no es fácil llorar.

Las pestañas son

tan frágiles.

 

Que nada existe ni las manos ni las bocas.

Observarás el tiempo con lágrimas azules

y te recostarás como si el polvo no existiera,

como si no se tratara de una llovizna o de un irse.

Todavía existirán los ríos el néctar ese. Es que

yo pensaba que. Pero resulta que. No sabrás qué hacer

con lo cálido. Sos débil. Es que la ternura.

Hablamos de una persona suave

en los términos de la avena.

El sol será una estafa. Sentirás frío

y no serán sus ojos.

Que el universo y el caos

que ya no más

pero te refugiarás en. Esa necesidad

de que te reconozcan.

 

© Elián Del Mestre

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