Poema de Ohuanta Salazar
Parada Obanta
Era fácil de llegar aunque la casa
no tenía número en la entrada, ni nombre.
Ohuanta se lee el cartelito de la ruta
aunque Obanta le decían.
Desde lejos, se veían
asomando entre cañaverales,
antes del pie del cerro, las casuarinas
en fila y los lapachos rosados.
En el límite de la vía, los eucaliptos
de Perón llegaban al cielo y mis abuelos,
después de las tormentas, salían a mirar
a cuál lo había alcanzado un rayo.
Por las noches había que seguir
esa arboleda, montoncito iluminado
por la luna y un camino
de tucu-tucus.
Una vez en la tranquera, la avenida
de hortensias y al fondo la galería
donde los perros y mis abuelos siempre
esperaban que alguien volviera.
En tren era mejor porque
justo ahí, en la casa de mis abuelos,
paraaada Obantaa
anunciaba el maquinista.
© Ohuanta Salazar
Etiquetas: Ohuanta Salazar


1 comentarios:
hermoso. gracias por la naturalidad de los versos. susana zazzetti
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