Poema de Susana Cattaneo Corona
Tatuado en las flores,
está el perfil de Dios.
El agua fresca
inunda las arterias del aire
y entre las piedras,
las campanas traen un silencio apacible y dorado.
Hay un destello que arrastra soledades
que alguna vez fueron
anillos de mis horas.
Un ser invisible y distraído
empuja el sol para que alumbre el paisaje.
Giran todas las cosas en una espiral
que se cobija
detrás de mi corazón.
Hoy llueve una belleza infinita
que nos hace eternos.
© Susana Cattaneo Corona
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