Poema de Teresa Korondi
“Dios nos había dado
pesadas almas de piedra.”
Karin Boye
Leer la luz
que fluye de las cornisas
Las plumas quiebran el vuelo
al caer picadas
desde una sola ventana
Entrecejo del cielo
y forcejeo ilusorio
de ese vuelo mortal
Es la silueta de la niña
santa en su desgano de estropajo
que surca el aire
como una bala espesa
Detiene su peso
en mitad del viento
Se vuelve tempestad
auxilio de canto
Una llamarada de agua
ahora cae sobre mis ojos
y despeja
© Teresa Korondi
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