Poema de Rogelio Ramos Signes
Como un tambor imparable
“Si es por hablar -me dijo-
hablemos del bosque,
de máquinas que desploman gigantes
y de manos que no vuelven a cultivar.
Hablemos del desparpajo de la opulencia
que hoy decreta desiertos
donde hasta ayer habitaron árboles.
Yo era joven e indiferente -me dijo-
feliz y mezquina andaba sin saberlo.
Mi vida era un cuento
Parte del mundo moría de sed
y yo me iba en derroches,
de puro ignorante.”
Y así siguió toda la tarde,
metida en su discurso ambientalista,
acusándose de crímenes que no había cometido
mientras siete pequeñas sombras
con bonetes, palas y picos
escapaban azoradas rumbo a ningún lugar
y yo trataba de desabrocharle la blusa
que batía como un tambor imparable.
A las 19:30 exactamente
los pechos de Blancanieves
entraban en la clandestinidad.
© Rogelio Ramos Signes
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