27/3/26

Poema de Rogelio Ramos Signes

  


Como un tambor imparable

  

“Si es por hablar -me dijo-

hablemos del bosque,

de máquinas que desploman gigantes

y de manos que no vuelven a cultivar.

Hablemos del desparpajo de la opulencia

que hoy decreta desiertos

donde hasta ayer habitaron árboles.

Yo era joven e indiferente -me dijo-

feliz y mezquina andaba sin saberlo.

Mi vida era un cuento

Parte del mundo moría de sed

y yo me iba en derroches,

de puro ignorante.”

 

Y así siguió toda la tarde,

metida en su discurso ambientalista,

acusándose de crímenes que no había cometido

mientras siete pequeñas sombras

con bonetes, palas y picos

escapaban azoradas rumbo a ningún lugar

y yo trataba de desabrocharle la blusa

que batía como un tambor imparable.

 

A las 19:30 exactamente

los pechos de Blancanieves

entraban en la clandestinidad. 

 

© Rogelio Ramos Signes

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