2/10/19

Texto de Paulina Juszko





(En la sala “La tortura” de la expo Le Parc – CFK, agosto/19)

       Se puede baldear la escena pero no se puede borrar el crimen. Se puede frotar hasta que desaparezca el último rastro de sangre, pero lo irreparable seguirá ahí. Lo sucedido sucederá una y otra y otra vez. Ad infinitum. Los gritos, las súplicas, las puteadas resurgirán como la tinta invisible. Hubo vida ahí. Ojos entenebrecidos bajo crudas luces fluorescentes. ¿Para quién aullaron esas bocas? ¿A qué dios saludaron esos morituri?

© Paulina Juszko

1 comentarios:

Blogger Ana Romano ha dicho...

Un poema que golpea fuerte y angustia.
Un abrazo Ana Romano.

12 de octubre de 2019, 17:49  

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