25/9/19

Poema de Patricio Emilio Torne



DESPUÉS DE LA GRAN SEQUÍA MISÉNICA

Ahora que las palabras fueron
vaciadas de sentido, ¿has de creerme
si te cuento que vi morir a los hombres
a orillas del Jordán?
¿Qué detrás de las banderas levantadas,
todavía hay polvo, sangre seca,
sobre esos cuerpos derrotados?
Los higos saben dulces más allá de las muertes,
y aún se tallan corazones en nombre del amor en los olivos,
pero vienen los bulldózers,
sus cuchillas gigantes,
obligándolos a dejar las tierras,
la agricultura heredada de los cananeos.
En las forestaciones de las colinas,
en las laderas de las montañas se asientan sus enemigos,
ya ni el derecho a las aguas de su río les permiten,
la lluvia es la escasa fuente que ha de besarles
la boca y sus sembrados.
Dicen que mientras haya aceitunas,
los campesinos serán invencibles,
por eso los invasores descargan su ira contra los árboles.
No se pueden imaginar, estos hombres,
sin la tierra y su especial modo de vida.
Hace miles de años,
después de la Gran Sequía Micénica,
los antepasados formaron una unión simbiótica
con el olivo, los viñedos, el asno,
las pequeñas vertientes de las montañas
y sus altares en las cumbres.
Quieren destruirla, que se pierdan sus raíces,
que esos hombres se estrellen
contra la roca de la historia.
Pero, me pregunto, cómo hacer la advertencia,
denunciar el crimen, o detener al imperio,
si ya estrellaron las palabras,
las vaciaron de sentido.
© Patricio Emilio Torne

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Torrencial: el sentimiento dispara metáforas que buscan medirse con la emcoión profunda. Siempre conmueves, Patricio! Saludo afectuoso! Alfredo Lemon desde Córdoba

25 de septiembre de 2019, 17:17  
Anonymous Pauli ha dicho...

Conmovedor testimonio de lo que está sucediendo en Oriente Medio.Sí, "estrellaron las palabras, las vaciaron de sentido" con tanto whatsapp, con tanto
twit...

4 de octubre de 2019, 11:16  

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