3/1/16

Poema de Gabriel Chávez Casazola



Alivios

Aliviaba cierto dolor de la infancia atesorando
piedras de cuarzo
recogidas en las calles de tierra
piedras
comunes pero tocadas por alguna veta mágica
que las había transfigurado
transmutado
guijarros ocres elevados hacia el mármol.

Las reunía en el patio trasero de la infancia
y se las enseñaba a algún vecino pobre alguna tarde pobre
a otro niño cualquiera como él que
sorprendido
las pesaba y admiraba entre sus manos
maravillado
por la existencia de una belleza que no había entrevisto antes
guijarro ocre también él
y desde entonces surcado por una contemplación secreta
por una veta
que elevaba sus ojos al destello del mármol.


¿Qué habrá sido, me pregunto en esta tarde pobre de febrero,
de ese vecino y aquel patio trasero y la colección de cuarzos?
¿Y qué habrá sido del coleccionista?

En cuanto a él,
abrigo algunas sospechas sobre su paradero.

De hecho
yo mismo alivio ciertos dolores de la madurez recorriendo
las calles de tierra o de cemento de la tierra
buscando piedras
comunes
-palabras-
surcadas por alguna veta mágica
secreta
que permita transmutarlas hacia el mármol
con solo saber escuchar
-caracolas calladas-
lo que podrían decir
reunidas
en un patio trasero.

Las recojo, las reúno, las atesoro,
me maravillo
de su belleza oculta
guijarro ocre
las transcribo
y se las muestro alguna tarde a algún vecino.


A veces pienso que no sirven de nada
y una voz en el sueño me dice que no alcanzan,
que no alcanzan.

Es verdad que la colección de cuarzos no logró borrar el dolor que desfiguraba la   
     infancia
del coleccionista,
sacar de la pobreza a su vecino ni mejorar la calle o el traspatio

mas su solo estar ahí bastaba
para aliviar el mundo,
para transfigurarlo

para poner en los ojos un destello
y así elevar la piedra y aproximar el mármol

haciendo al mundo ligeramente más bello

y acaso
también
menos

cruel.



© Gabriel Chávez Casazola

6 comentarios:

Blogger Adriana ha dicho...

Gab riel, tu poema me conmovió y me maravilló como sus piedras, porque tiene esa veta mágica que embellece el mundo y hermana a las personas. Gracias. Un abrazo. Adriana Maggio

3 de enero de 2016, 14:52  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Excelente poema!!Mágico!! Me encantó y también me alivió pensar en la imagen del cuarzo.

Abrazo, Tere Vaccaro.

5 de enero de 2016, 8:28  
Anonymous Anónimo ha dicho...

me encantó este poema, gabriel, el cuarzo, el niño y el vecino, sobre todo el niño y el vecino, me llenaron de poesía.abracito y felicitaciones. susana zazzetti.

5 de enero de 2016, 10:47  
Anonymous Anónimo ha dicho...

El cuarzo, en mi infancia, eran goles que reuníamos cada tarde sobre calles de tierra, sobre tierra en las calles, llenas de vecinos... Tu poema querido Gabriel, amigo mío, me llevó a imaginar, y recordar, las caritas gastadas por el sol de niños extraños que querían gritar gol, juntarlos y llevárselos a casa para soñarlos por la noche.
Abrazo!
Josan

18 de enero de 2016, 3:08  
Blogger juan jose ha dicho...

Recuerdos de cuarzo y tierra adentro

19 de enero de 2016, 7:28  
Blogger juan jose ha dicho...

Recuerdos de cuarzo y tierra adentro

19 de enero de 2016, 7:29  

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