21/10/12

Poema de Paulina Vinderman



Esa mujer (tierna, inestable)
va detrás de la sombra de un perro más viejo
que el mundo
y escribe la historia del vendedor de escobas
como si fuera un ensayo sobre la noche.

Esa mujer tiene a veces
un brillo de tornasol sobre su nuca
Sólo a veces,
porque los días lo esfuman durante el destierro,
durante la derrota,
la derrota que se enciende puntualmente
entre las columnas jónicas -imaginadas-
a la hora en que el sol se cae,
en que el sol parece caerse para siempre.

("La última vez que nos vimos
ibas a contarme una historia, dice.")


© Paulina Vinderman

5 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Querida Paulina; la fuerza de tu poema es su debilidad, su delicadeza, el triunfo de lo frágil, lo inasible, que se yergue triunfal en quien "va detrás de la sombra de un perro más viejo que el mundo", la que conoce la "derrota que se enciende puntualmente" y sin embargo "tiene un brillo de tornasol sobre la nuca".
El final es digno de los grandes amores de la historia, los que se interrumpieron trágicamente, los que tenían algo para darse y no pudieron hacerlo.¡ Muchas manzanas, eternamente, manzanas de tu magia!
Irene Marks

26 de octubre de 2012, 11:25  
Anonymous silvia loustau ha dicho...

Meláncolico poema, un abrazo Paulina,

Silvia Loustau

28 de octubre de 2012, 11:31  
Anonymous Andrea P ha dicho...

Querida Paulina, cuéntame una historia. Te quiero te admiro
Andrea P

31 de octubre de 2012, 21:10  
Blogger Ricardo Juan Benítez ha dicho...

Una verdadera joya de poema.

4 de noviembre de 2012, 10:06  
Blogger Isabel ha dicho...

"La derrota se enciende", qué bueno, Paulina. Torna el sol, siempre. Nos vemos. Esperame. Un beso
Isabel Llorca Bosco

12 de noviembre de 2012, 11:30  

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