Poema de Mariel Monente
LA OFRENDA
El trabajo de una rosa desplegada
En todo su esplendor, me detiene.
Marcos Silber
La noche es líquida
y tan oscura
como el corazón del poema
se teje en los sueños
con trozos de cristales
reflejos de luna
sabores agrios en los labios.
Un sueño
como un castigo
recurre una y otra vez.
El rictus en la boca
de quien me acompaña
a la casa muelle,
al poema.
Uso un traje blanco
una escafandra
me pertrecha.
Los que habitamos
esa casa
estamos condenados
a un exilio de agua
a siempre volver.
Salir al jardín inundado
es un destino
morar en el silencio
para esperar
los secretos
y la dicha.
En el jardín está ella
entronizado
el corazón
del enigma
su mirada complaciente
y esperanzada
pero
¿por qué?.
Ella me espera
está esperando
en el jardín inundado
donde bucea
siempre
el poema.
Ella espera
tiene las manos juntas
y su sonrisa.
El poema
devenido sueño
es otra vez el retorno
la ilusión
del fin
del exilio.
Voy hacia ella
no hay temor
solo nostalgia
por pisar
nuevamente
la patria.
Suena
una ronda de canciones viejas
olor a achiras
y escondites.
Ella me espera
y en sus manos
la ofrenda
la flor cortada de su rosal
ahora bajo el agua.
Volver
es siempre el asombro.
La rosa, el poema.
© Mariel Monente
Etiquetas: Mariel Monente



1 comentarios:
Maravilloso tu poema Mariel.
Pura ofrenda en tiempos aciagos.
Gracias!
Saludo desde Córdoba
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