26/6/26

Poema de Mariel Monente

  


LA OFRENDA


El trabajo de una rosa desplegada

En todo su esplendor, me detiene.

Marcos Silber

 

 

La noche es líquida

y tan oscura

como el corazón del poema

 

se teje en los sueños

con trozos de cristales

reflejos de luna

sabores agrios en los labios.

 

Un sueño

como un castigo

recurre una y otra vez.

 

El rictus en la boca

de quien me acompaña

a la casa muelle,

al poema.

 

Uso un traje blanco

una escafandra

me pertrecha.

 

Los que habitamos

esa casa

estamos condenados

a un exilio de agua

a siempre volver.

 

Salir al jardín inundado

es un destino

morar en el silencio

para esperar

los secretos

y la dicha.

 

En el jardín está ella

entronizado

el corazón

del enigma

su mirada complaciente

y esperanzada

pero

¿por qué?.

 

Ella me espera

está esperando

en el jardín inundado

donde bucea

siempre

el poema.

 

Ella espera

tiene las manos juntas

y su sonrisa.

 

El poema

devenido sueño

es otra vez el retorno

la ilusión

del fin

del exilio.

 

Voy hacia ella

no hay temor

solo nostalgia

por pisar

nuevamente

la patria.

 

Suena

una ronda de canciones viejas

olor a achiras

y escondites.

 

Ella me espera

y en sus manos

la ofrenda

la flor cortada de su rosal

ahora bajo el agua.

 

Volver

es siempre el asombro.

La rosa, el poema.

 

© Mariel Monente

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1 comentarios:

Blogger Alfredo Lemon ha dicho...

Maravilloso tu poema Mariel.
Pura ofrenda en tiempos aciagos.
Gracias!
Saludo desde Córdoba

26 de junio de 2026 a las 10:10  

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