Poema de Hugo Echagüe
CUERPOS
Los cuerpos
desnudos tienen algo que nos habla
como una mañana o
una voz en el aire vacío.
Aprendiendo la
desmesura de su entrega,
lo abiertos que
están, a vos, a mí, al viento.
Nada piden.
Entregan el anuncio de lo imposible
que señalan con
gestos y torsiones que hieren el aire.
Muestran un ansia
de perdurar
en su gloria
perdida y de nuevo ganada.
Como en las
figuras de Caravaggio;
de Lucien Freud.
Los cuerpos en
otoño, en invierno,
no tienen edad.
En la noche de la
niebla
otros cuerpos.
Nosotros
llegando
hundiéndose uno
en el otro
aferrados uno a
otro, dolorosamente
hendidos entre sí
torciéndose dan
vueltas en la noche del ansia
quieren la
perfección en las ruinas
de su deseo de ser piedra
cerrada en sí misma.
Los dos, amor en
deuda y llaga
agarrados a un
grito, un goce sin espesor,
rezan al ángel del dolor en cada plaza.
Miran su mano
detenida en el espacio
lenta piedra que
se mueve.
Y esperan, atados
entre sí
como caídos
devastadoramente
uno en otro,
llorando el deseo
de buscarse,
decir, gritar
su querer
devenido ahora;
derramado en su
sangre que sigue e insiste
y quiere sólo a
su mismo
deseo de ser
figura detenida
en su espacio, en
su lugar
en esta vez que
vuelve
como ayer, como
hoy,
en la alucinación
del continuar
aferrados
sostenidos
entre sí. Los
estás viendo
como aquella
mañana en el
palacio de verano
de la reina
amada y
destrozada,
continúan,
siguen,
hasta el desmayo.
Una alegría feroz
desconocida
los sostiene.
© Hugo Echagüe
Etiquetas: Hugo Echagüe
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1 comentarios:
Bravo Hugo!
Los amantes son eternos...
Saludo desde Córdoba
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