3/6/26

Poema de Mariana Miranda

 

      JESÚS


Unos ojos negros,  

reflejo azulado.

Pollera muy sucia,

sandalia de trapo.

Una Virgen viene,

se trae despacio,

a un Jesús de arena

que duerme en sus brazos.

Y entre paso y paso

se canta una copla,

coplita que canta

a la Virgen sola.

Y María asoma

la mañana tosca,

el pelo muy largo,

y alguna limosna.

Un niño pequeño,

refugio del hombre,

es casi un sueño,

un sueño sin nombre.

Y María lleva

una piel muy sucia,

un vientre de arena,

una carne pura,

un amor de años

en alma serena,

una fe callada

que derrite fronteras.

Y María lleva

un Jesús chiquito.

Jesusito-tierra,

Jesusito-barro,

Jesusito-piedra,

Jesusito-canto.

Y María tiene

una piel muy dura,

una piel-miseria,

una fe segura.

Y clava un camino

hecho de esperanzas,

de sangre de hijo,

de espinas gastadas,

de cruces de espanto,

de almas profanas.

Sangre de maderos

en rutas mojadas

fue dejando el Cristo

al dejar el alma.

María,

tu cuerpo

lleva una pregunta:

Si Jesús ha muerto,

¿En dónde está su tumba?   

 

© Mariana Miranda

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