Poema de Mariana Miranda
JESÚS
Unos ojos
negros,
reflejo azulado.
Pollera muy
sucia,
sandalia de
trapo.
Una Virgen viene,
se trae despacio,
a un Jesús de
arena
que duerme en sus
brazos.
Y entre paso y
paso
se canta una
copla,
coplita que canta
a la Virgen sola.
Y María asoma
la mañana tosca,
el pelo muy
largo,
y alguna limosna.
Un niño pequeño,
refugio del
hombre,
es casi un sueño,
un sueño sin
nombre.
Y María lleva
una piel muy
sucia,
un vientre de
arena,
una carne pura,
un amor de años
en alma serena,
una fe callada
que derrite
fronteras.
Y María lleva
un Jesús
chiquito.
Jesusito-tierra,
Jesusito-barro,
Jesusito-piedra,
Jesusito-canto.
Y María tiene
una piel muy
dura,
una piel-miseria,
una fe segura.
Y clava un camino
hecho de
esperanzas,
de sangre de
hijo,
de espinas
gastadas,
de cruces de
espanto,
de almas
profanas.
Sangre de maderos
en rutas mojadas
fue dejando el
Cristo
al dejar el alma.
María,
tu cuerpo
lleva una
pregunta:
Si Jesús ha
muerto,
¿En dónde está su
tumba?
© Mariana Miranda
Etiquetas: Mariana Miranda
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