16/2/26

Poema de Francisco Rapalo

 

 

Se escribe para dejar de escribir,

vamos tirando piedras al agua

hasta deshacernos de la playa,

recorremos la tierra

hacia un descanso de cielo,

atravesamos el sueño buscando el sueño.

 

El pájaro, mientras pone el huevo, no se deja ver.

 

Al escribir, sí, algo se arrasa,

en el acto de barrer las raíces

también se reparten las semillas.

El viento no puede callar su silencio,

la salida dirige hacia la entrada

y lo que brilla al fondo

es el principio.

 

© Francisco Rapalo

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