Poema de Blanca Lema
Todos los días intentan huir cruzando el mar.
La mayoría de los botes naufragan.
Botes
El mar estira sobre la costa su larga Torá.
Un bote se sujeta en el oleaje de su barba.
Suplica mantenerse a flote
sobre el vaivén de una fe incompleta.
Tripula niños.
Un niño dentro de otro niño
volviéndose caracoles.
Demasiado tarde, o demasiado algo,
el horizonte sin remos
no les dará un rayo verde.
Yo callo la pregunta que no quiere estar en mi cabeza.
La que evito pescar en aguas servidas
sin milagros de panes ni peces.
¬¡Merde! Merde mar.
La espuma escupe a las estrellas.
Ellas bajan la vista.
El opio de su oscuridad ahoga las orillas.
Y yo sin preguntarme aún,
si estoy lejos… o cerca.
© Blanca Lema
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