2/9/19

Poema de Eduardo Mileo



Lengua a la vinagreta

Cuando la tarde se inclina                                            
el sin trabajo agacha la cabeza                                  
y vuelve sollozando                                                        
al occidente.                                                                                                                                                                                     
Morón.
Todas las bocas miran al cielo
pero llueve solo agua.
Nadie ha visto nada similar a un bocado
porque miran con la boca.
En la ceguera de la hambruna
los ojos titilan como luciérnagas.
Parecen de perro las miradas
que padecen el brillo gástrico del crimen.

“Qué se le va a hacer”
—piensa el sin trabajo—
y el huracán de la humedad le venda el rostro
no más abrir la puerta.
De tanto no oler asado
se le atrofia la pituitaria
y él vacila entre quedarse y salir
que es quedarse afuera.

“Como todas las bocas miran al cielo
llueve solo agua” —dice—.
Nadie en el cielo ve cómo
también la lengua se atrofia
con el hambre.

© Eduardo Mileo

8 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Poema muy bien escrito Eduardo en el que reflejas con metáforas vívidas y fuertes, el momento social que lamentablemente nos toca vivir. Bella descripción de tus palabras frente a la cruda realidad. Saludo afectuoso, Alfredo Lemon desde Córdoba

3 de septiembre de 2019, 11:07  
Blogger Romina R Silva ha dicho...

Tremendo! La realidad de nuestro país...
Abrazo!

3 de septiembre de 2019, 18:46  
Blogger Silvina Vuckovic ha dicho...

Uy, mi Dios, tremendo poema, gracias...

5 de septiembre de 2019, 0:35  
Blogger Marta Rosa Brignolo ha dicho...

Tremendamente triste y actual! Felicitaciones, Eduardo!

7 de septiembre de 2019, 2:01  
Blogger norma ha dicho...

Excelente.

10 de septiembre de 2019, 15:19  
Anonymous Anónimo ha dicho...

mas que un poema es una novel del hambre y la miseria, muy fuerte en sus penurias.
bien poeta.
W.M.

11 de septiembre de 2019, 18:46  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Hola Eduardo: cuánta realidad reflejan tus palabras, acompañadas por la imagen que las refleja tan bien (creo que la puso Gus).
Hay una denuncia clara: "nadie en el cielo ve cómo la lengua también se atrofia"
Un poema necesario para quien no desea cerrarse ante el otro, para quien realmente ve al otro
Irene Marks

26 de septiembre de 2019, 9:46  
Blogger Adela ha dicho...

Durísimo!

27 de septiembre de 2019, 1:26  

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