1/8/18

Poema de Beatriz Minichillo




La noche

La noche entra en mi cuerpo
como encendida amante.
Descubro la última luz de la tarde,
el tono desairado del tiempo.
Soy un producto del día que se acaba.
Un indiscriminado propósito de venganza.
Cruzo  mi horizonte sin metas propuestas
en este verde, este amarillo, este naranja.
Es el momento exacto
para que la piel se corrompa.
Palpo el silencio ,
este tono ácido de vulnerabilidad.
Aire que se manifiesta rebelde.
Lo rasgo para descubrirlo.
Me abro en doble sintonia.
Me parto en dos, en tres, en cinco.
Aplaco el ardor feroz,
el sinsentido de la carne.
Expulso convenciones,
me siento a esperar al que pasa,
a cualquiera, a ninguno.
Vuelco hacia adentro los ojos.
Reniego de dioses y demonios.
Desvelo  a la oscuridad.
La destrozo, la obturo
y pongo a reposar mis siete calaveras.
La noche es mi voz y yo su grito.
Me duelo, me regocijo, me amputo
y desnuda,
desnuda de desnudez absoluta
espero el soplo del nuevo día.


© Beatriz Minichillo

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Mucha fuerza tiene tu bello poema, Betty, con su carga de "venganza", "silencio", "tono ácido de vulnerabilidad", "ardor feroz", "sinsentido" y la entrega final "desnuda de desnudez absoluta/espero el soplo del nuevo día". Felicitaciones y un abrazo, Elena S. Eyheremendy

5 de agosto de 2018, 18:07  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Mucha fuerza tiene tu bello poema, Betty, con su carga de "venganza", "silencio", "tono ácido de vulnerabilidad", "ardor feroz", "sinsentido" y la entrega final "desnuda de desnudez absoluta/espero el soplo del nuevo día". Felicitaciones y un abrazo, Elena S. Eyheremendy

5 de agosto de 2018, 18:07  
Blogger Leonor Mauvecin ha dicho...

Hermoso y contundente poema , me encantó

12 de agosto de 2018, 23:45  

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