28/7/18

Poema de Lidia Vinciguerra



Una niña. 

Apenas una niña solloza dentro 
de un cuerpo de mujer. 
No tuvo amparo 
ante muertes cercanas. 
Era sólo una niña. 
Nadie dejó el cortejo para rodearla. 
Nadie secó su pena. 
Ninguna persona, 
hasta este instante 
en que mira por sobre los anteojos, 
alarga su brazo en medio de un rutinario suspiro 
y advierte que la mujer 
cuando se mira al espejo 
sonríe. 
Sonríe como una niña.


©  Lidia Vinciguerra

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