21/6/18

Poema de Rubén Balseiro


  

La casa de mi infancia 

En la casa de mi infancia ya no hay puertas,
por ella van y vienen los perros callejeros
y anidan los gorriones sobre cualquier maceta.
No hay ventanas que eviten que los vientos irrumpan,
ni cerraduras grises que anulen algún vuelo.
Los techos son permeables a toda la llovizna
y el otoño ha dejado un tapiz de hojas muertas.
La casa de mi infancia
ya no existe,
es un derrumbe apenas en mi propio recuerdo.
Hace ya mucho tiempo
otros pasos borraron mis pasos buscadores,
otras manos pintaron de gris
todos los sueños.
La casa de mi infancia,
es un viaje secreto,
frágil itinerario que cobija mi mente,
con sueños confundidos entre el niño que fui
y el hombre que angustiado a veces lo recuerda.
En la casa de mi infancia,
una vez,
hace tiempo,
creo que fui feliz


© Rubén Balseiro

4 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

La belleza, la nostalgia, siempre las casas de la infancia son así.
Gracias!


Un abrazo.

Alicia Márquez

21 de junio de 2018, 13:26  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Bravo por este poema Rubén!
Extraigo" La casa de mi infancia,/ es un viaje secreto, /frágil itinerario que cobija mi mente,/ con sueños confundidos entre el niño que fui/ y el hombre que angustiado a veces lo recuerda."
Un beso.
Tere Vaccaro.
Pd. Gracias por comentar mi "Trabajo sucio".

21 de junio de 2018, 16:13  
Anonymous Anónimo ha dicho...

"Viaje secreto y frágil" en la voz del hombre poeta "a veces angustiado". La felicidad suele ser, como en este hermoso poema, un recuerdo bello e incierto. Un fuerte abrazo por esta emoción compartida! Elena Eyheremendy

22 de junio de 2018, 21:56  
Blogger mariel monente ha dicho...

Siempre sana el regreso a este sueño compartido...bello

24 de junio de 2018, 13:28  

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