12/5/18

Poema de Lidia Vinciguerra




Una niña.

Apenas una niña solloza dentro
de un cuerpo de mujer.
No tuvo amparo
ante muertes cercanas.
Era sólo una niña.
Nadie dejó el cortejo para rodearla.
Nadie secó su pena.
Ninguna persona,
hasta este instante
en que mira por sobre los anteojos,
alarga su brazo en medio de un rutinario suspiro
y advierte que la mujer
cuando se mira al espejo
sonríe.
Sonríe como una niña.

© Lidia Vinciguerra

3 comentarios:

Blogger Marta Rosa Brignolo ha dicho...

En esos momentos estamos solos y se entierran parte de la infancia y recuerdos. Sentimos esa niña que somos aunque nuestro cuerpo haya envejecido. Cariños Lidia.
Marta Rosa

12 de mayo de 2018, 16:27  
Anonymous Anónimo ha dicho...



Bellísimo poema, Lidia!

Y además, tan real.

Un abrazo,

Alicia Márquez

13 de mayo de 2018, 11:04  
Blogger Elsa Córdoba ha dicho...

Bello y real.

14 de mayo de 2018, 9:16  

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