13/9/16

Poema de Eugenia Cabral



            
     B o r i s      V i a n

FUE  ASÍ:
el mundo, que era redondo, se volvió plano;
la tierra, ancha y verde,
se tornó gris y cuadriculada;
los caminos trocaron en laberintos.

Recordé su novela.
La pérdida de lo maravilloso
en La Espuma de los Días.
Exacto nombre de la fugacidad.

Y yo, que antes admitiera ser fugacidad,
ahora, temía los finales y desgarramientos.
Yo, que dije “estoy sobre la tierra
como la flor de un solo día,
pero que ese día sea perfecto”,
ahora aceptaba líneas indefinidas,                                                 
esperas agotadoras.

Sólo comprendo la paciencia que exige
la creación. Pero esta horrible paciencia
con los envilecimientos de cuerpo y de espíritu,
este cavilar en que -llegado un tiempo-                                                                
nada tendrá comienzo ni final...

De fuego y espuma –como el amor-
eran los gestos,
rostros que amanecían con un mensaje
de su hermética galaxia personal.
Y del héroe nacía el vencido,
de la inocente, la predadora,
del confuso, el iluminado.

La muerte se llevó el amor y la locura
y me dejó el sadismo y la conciencia.
Estas sonrisas de perversos y consagrados                                        
son la confirmación y la caída.                                                         



© Eugenia Cabral

3 comentarios:

Anonymous MARIA LUISA MARQUEZ ha dicho...

Poema original el mundo que era redondo ...
Felicitaciones !!!!! Maria Luisaa Marquez

15 de septiembre de 2016, 18:21  
Blogger Isabel ha dicho...

Muy buen poema, Eugenia. Hermosa la imagen de la fugacidad. Los caídos en gloria nos hacen cavilar. Un beso Isabel Llorca Bosco

15 de septiembre de 2016, 19:58  
Blogger Cristina Ramb ha dicho...

Por que todavía, en el fondo, creemos que cada nuevo día puede ser perfecto. Un abrazo

16 de septiembre de 2016, 17:58  

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