1/12/15

Poema de Francisco José Malvárez


LA CUESTIÓN 

   yazgo a mitad de mañana de un día esplendoroso 
pájaros y sol, bello 
hay calor posándose sobre el tejado de la guarida 
pero en mi se acusan los últimos impactos de la vida 
el cuerpo lo denuncia, tiemblo, me duele la cabeza, el aire falta 
y sobre todo que se me anuda el alma, que así la siento y me doy cuenta 

   el -ser humano- es la cuestión, su dolor! 
seres que me circundan, muy cerca, a los que quiero o amo, que me importan 
sus hijos tan tormentosos, los destruyen 
uno por enfermedad, casi insalvable, totalmente destructivo 
los otros por ignorantes 
hijos llenos de soberbia y brutalidad 
violentos hijos que se olvidan 
los que juzgan y sentencia nublados por el magnánimo ego 
sin haberse puesto nunca en los zapatos de su madre 
los zapatos conque caminó su tortuosa vida 
sin reclamar ni renunciar ni denunciar suplicios, sólo dándose con el alma 
hoy la culpable por haber puesto fin al martirio, por ejercerse como mujer 
sin derecho a defensa… el blanco de todas las pedradas 

   los grandes cobardes! 
los que nunca se hicieron cargo de nada 
sólo lavarse las manos 
y ahora izando las banderas de ser los salvadores 
los héroes que protegen al pobre padre 
el gran manipulador desde  la víctima 
y en realidad fue el más crudo infierno para la madre, la que siempre calló 
padre lleno de maldad insaciable 
que la destruyó sistemáticamente como sádico verdugo 
llenándola de miedo e indefensión 
pero representándose como el santo inocente 
hoy el mártir!!! 

   como dije: el -ser humano-, entre tantos demonios, asombra y apretuja el alma 
así yazgo a mitad de mañana con el alma apretujada 
el darme cuenta totalmente despabilado 
aunque muy zangoloteado el ánimo
 con la tremenda decepción de comprobar a rajatabla 
que por tantos egos y nada de compasión 
esos seres humanos hacen gala, sin pudor, de la más pura y exquisita estupidez 
es lamentable ver que no tan sólo lo son, digo son estúpidos 
sino que se esfuerzan por ponerle énfasis 
y eso que no son niños inocentes 
sino adultos que míseramente no entendieron nada ni entenderán



© Francisco José Malvárez

3 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

ay, francisco, te duele y duele tu poema. desde aquí comparto mucho para que no estés tan solo con semejante poemazo, ese " yazgo a mitad de la mañana con el alma apretujada" en mi ciudad, hay sol, te envío sus rayos. abracito. susana zazzetti.

2 de diciembre de 2015, 11:52  
Blogger Nerina Thomas ha dicho...

Hay que tolerar hermano, ya llegará la calma. Todo pasa, Nada dura para siempre. Poemazo, aunque duele. Te quieroooooooooooooooooooooooo

9 de diciembre de 2015, 23:33  
Anonymous Anónimo ha dicho...

David Sorbille dijo...
Poema elocuente como un cross a la mandíbula. Te felicito! Un abrazo

1 de enero de 2016, 20:43  

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