15/9/15

Poema de Isabel Llorca Bosco



GLOSA

La libélula errante del sueño
Alza el vuelo veloz.
Primavera su palio levanta
Y hay un coro de alondras que cantan
La canción matinal del amor.
                                               Rubén Darío


Rodando me llega a la memoria
– beso grande y pequeño– 
no ese zumo frutal que tintinea.
Oigo en ese aleteo, desde afuera,
la libélula errante del sueño

No es estío ni pleno mediodía
Mas mi sed es feroz.
Un son de fuente  idéntico y diverso
y la voz de mamá diciendo versos
alza el vuelo veloz.

Casa fresca y oscura como un bosque,
mis pasos se adelantan.
Mamá espeja metales y el cristal,
abre un zigzag de sol del ventanal,
Primavera su palio levanta

Al ir al corazón de la floresta,
abrazo las estatuas.
Con la música honda que me anima
rayo de sol y polvo, hallo una rima
y hay un coro de alondras que cantan

De sus ojos azules soy las niñas,
 y mi voz por su voz,
–en la penumbra que se entorna al día–
ha aprendido escuchándole poesías
 la canción matinal del amor


©  Isabel Llorca Bosco
Imagen enviada por la autora del poema

6 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

" mi sed es feroz! bellísima expresión aquietada por la presencia de madre, alondras,la canción matinal del amor. ¡ si se pudiera!!! abracito. susana zazzetti

15 de septiembre de 2015, 16:32  
Blogger Inés Legarreta ha dicho...

Muy buen homenaje a Darío y al recuerdo de la madre. Abrazo, Inés.

16 de septiembre de 2015, 17:58  
Blogger Adriana ha dicho...

Darío es la excusa para el derroche de poesía y de oficio con que se construyó este poema. Es melancólicamente bello.Disfruté mucho de su lectura. Un beso grande. Adriana Maggio

19 de septiembre de 2015, 0:45  
Anonymous Milagros Rodríguez ha dicho...

Tu poema se espeja en el zigzag de sol de la poesía ¡Tan hermoso! gracias por compartirlo yo aprendo leyéndote

22 de septiembre de 2015, 19:00  
Blogger Raquel Graciela Fernández ha dicho...

Encantador!

28 de septiembre de 2015, 13:37  
Anonymous Anónimo ha dicho...


Despertar la nostalgia es el motor de toda "poyesis", si además se asocia al reconocimiento de un gran poeta como R.Darío. el resultado es un poema estupendo y un canto a la luz materna. Un gran abrazo.


Elisa Dejistani

1 de octubre de 2015, 19:19  

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