Poema de Néstor Fenoglio
A veces la soledad vive
en la comarca extensa de tus ojos:
un dulce mar por los bordes,
un agua de náufragos,
una empecinada marea.
A veces, la isla de tus ojos
brilla
como la espalda
de un esclavo que canta,
una fuerza de latitud exacta
que te arrastra, te condena
y te salva, erguida
en medio de todo.
A veces en tus ojos
hay una fuga de peces,
sombras o nubes cargadas,
habitantes inmóviles,
poblados enteros que adoran
dioses difusos
que exigen sangre.
A veces, desde el extremo mismo
de tus ojos,
como olas concéntricas
-olas pequeñas que perdieron el rumbo-
vienen procesiones
hacia el centro,
hacia la cúpula de luz,
y creemos en todo
y en que se sostendrá
el universo.
Hay veces que sombras
pasan
por tus ojos:
pájaros pequeños
que arrastran las tormentas.
Sombras pasan.
Pasan.
© Néstor Fenoglio
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