Poema de Malén De Felice
Alguna vez me abrigué con la respiración de
una jauría.
Hace siete años
le prometí un nombre
prometí nombrarla
por su forma de ladrar
y hoy
decido subir a buscarla.
Voy con la boca llena de viento
los guantes agujereados
los pies con algunas llagas. Todavía
me hundo
en la nieve filosa. A veces
necesito que el dolor me recuerde
por dónde seguir. Hay espejos de barro
me muevo sobre raíces de lenga
como hace siete años y
la encuentro hecha un ovillo
la reconozco
tiene los ojos profundos como la turba
la voz rebelde
el hocico torcido
me encuentra la cachorra del primer viaje
me reconoce.
Tengo un hueco en el lado de la ternura
donde apoya su cabeza.
Nos quedamos quietas
con la piel a la intemperie.
No importa la escarcha
Kiepja no escribe un mapa, pero
tiene la carne
caliente del hogar.
© Malén De Felice
Etiquetas: Malén De Felice



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