9/9/26

Poema de Diego Morales

 


Los viernes

 

Los viernes

eran una puerta que se abría.

 

Mi mamá soltaba la tarde

como quien deja salir

un puñado de pájaros.

 

Toda la semana

la cuadra nos esperaba

del otro lado de la ventana.

 

Y cuando por fin llegaba el permiso

salíamos corriendo

con la desesperación

de los que saben

que la felicidad también tiene un horario.

 

No había pantallas.

La imaginación hacía todo el trabajo.

 

Con un fierro torcido

fabricamos un palo de golf.

Con un dedo

abríamos pequeños hoyos

sobre la tierra de la calle.

 

Y de golpe,

la cuadra dejaba de ser una cuadra

Se convertía en un inmenso campo de golf

 

Éramos señores elegantes

jugando un deporte

que ninguno conocía,

pero que inventábamos

como se inventan las cosas importantes:

creyendo.

 

Jugábamos a “la base”,

a “cachorro monta la burra”

“catorce la perdiz”

a todos esos juegos

que el tiempo fue borrando

como la lluvia borra

los dibujos sobre la tierra

 

Qué extraño.

No teníamos casi nada.

Y, sin embargo,

cada viernes

éramos dueños del mundo.

 

© Diego Morales

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1 comentarios:

Blogger Gus... ha dicho...

Bienvenido Diego a éste sitio que pretende difundir a poetas contemporáneos/as. Abz, Gus.

9 de septiembre de 2026 a las 11:57  

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