Poema de Diego Morales
Los viernes
Los viernes
eran una puerta que se abría.
Mi mamá soltaba la tarde
como quien deja salir
un puñado de pájaros.
Toda la semana
la cuadra nos esperaba
del otro lado de la ventana.
Y cuando por fin llegaba el permiso
salíamos corriendo
con la desesperación
de los que saben
que la felicidad también tiene un horario.
No había pantallas.
La imaginación hacía todo el trabajo.
Con un fierro torcido
fabricamos un palo de golf.
Con un dedo
abríamos pequeños hoyos
sobre la tierra de la calle.
Y de golpe,
la cuadra dejaba de ser una cuadra
Se convertía en un inmenso campo de golf
Éramos señores elegantes
jugando un deporte
que ninguno conocía,
pero que inventábamos
como se inventan las cosas importantes:
creyendo.
Jugábamos a “la base”,
a “cachorro monta la burra”
“catorce la perdiz”
a todos esos juegos
que el tiempo fue borrando
como la lluvia borra
los dibujos sobre la tierra
Qué extraño.
No teníamos casi nada.
Y, sin embargo,
cada viernes
éramos dueños del mundo.
© Diego Morales
Etiquetas: Diego Morales



1 comentarios:
Bienvenido Diego a éste sitio que pretende difundir a poetas contemporáneos/as. Abz, Gus.
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