25/7/26

Poema de Cintia Eleonora Ceballos

 


Mientras aquel zorzal bebe el agua de la fuente

dejo que el dolor salga, provoque

un sacudón violento

sobre mi cuerpo que no deja de luchar

contra mí. Sumerge sus patas en el agua

y el sol inventa una luz

que apenas unos segundos antes no existía.

 

El zorzal inclina su cuerpo y lo levanta

una y otra vez. A cada vez

un nuevo sorbo y una nueva habilidad del sol

que me toca también a mí. Como una falla,

un error en el cálculo que agradezco.

Qué voy a hacer cuando el zorzal se vaya

levante vuelo para seguir

el camino del deseo

que tan bien parece conocer.

Qué hago si el sol sigue despuntando su vicio

de inventor irrefrenable y se queda un rato más

para pintarme con su luz.

Cómo le digo al cuerpo que no luche

que ahora se calle la cabeza y

ritme suavemente el corazón.

 

© Cintia Eleonora Ceballos

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