17/6/26

Poema de Teresa Korondi

 


Rodó porque rodaba

 

Miro la niñez

que hoy no parece tan lejana

cuando tenía la ilusión de visitar

el Parque Rodó

Ese parque era imposible

que llevara el nombre

de persona alguna

No provenía de una estatua

en el medio de la gran plaza

Rodó era

porque rodaba

en su rueda gigante

como ola tempestuosa

en la marea de la playa Ramírez

Mucho más cerca de la bruja y

de la magia de Próspero

que de otras literaturas

Una isla de juego

donde recrear los sueños

que ahora alberga la tormenta

de Greenaway:

un largo

desplazamiento de cámara

en el rodaje de aquella historia

que viene a mi mente cansada de este encierro

circular

entre muros

lacrados de peste

donde recreo la tempestad

Pienso en William

y luego entiendo ese nombre

del parque de mi memoria

 

Lo deposito en esa inocente

caída que sufrí en el estanque

entre camalotes

al cruzar el puentecito

de madera

Y si bien el mundo

ya no es el mismo

ni yo

el parque aún me conmueve

con sus letras de Próspero

y mis libros siempre a flote

que rescatan cada una

de mis caídas

como una balsa de ensueño

 

© Teresa Korondi

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