Poema de Teresa Korondi
Rodó porque rodaba
Miro la niñez
que hoy no parece tan lejana
cuando tenía la ilusión de visitar
el Parque Rodó
Ese parque era imposible
que llevara el nombre
de persona alguna
No provenía de una estatua
en el medio de la gran plaza
Rodó era
porque rodaba
en su rueda gigante
como ola tempestuosa
en la marea de la playa Ramírez
Mucho más cerca de la bruja y
de la magia de Próspero
que de otras literaturas
Una isla de juego
donde recrear los sueños
que ahora alberga la tormenta
de Greenaway:
un largo
desplazamiento de cámara
en el rodaje de aquella historia
que viene a mi mente cansada de este
encierro
circular
entre muros
lacrados de peste
donde recreo la tempestad
Pienso en William
y luego entiendo ese nombre
del parque de mi memoria
Lo deposito en esa inocente
caída que sufrí en el estanque
entre camalotes
al cruzar el puentecito
de madera
Y si bien el mundo
ya no es el mismo
ni yo
el parque aún me conmueve
con sus letras de Próspero
y mis libros siempre a flote
que rescatan cada una
de mis caídas
como una balsa de ensueño
© Teresa Korondi
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