17/6/26

Poema de Ana Gervasio

 


La gracia de una mañana cualquiera 

 

hoy mientras me vestía

con mi ropa de trabajo

pensaba qué lindo

fue vestirse de poeta

por tres días.

 

cuando sentí la blusa rozando mi cuerpo

y caminé con ese otro andar

que impone el trabajo cotidiano

sentí, también, cierta felicidad

 de ser obrera.

 

agradecí por el pan.

aquel que compartí entre versos

y noches con aroma a cedrón

y este otro que la vida

me permite ganarme cada día.

 

es un prodigio la palabra,

la intención de escuchar,

el derecho a decir.

así también la gracia que concede

una mañana cualquiera

o la fortaleza que otorgan

los dolores antiguos.

 

hoy, en este país desolado y sin memoria,

usurpado por ruines y cobardes,

abracé a un niño que buscaba

la salvación en la basura

con la inocencia de quien

no conoce su condena.

 

tuve ganas de llorar a gritos

y vergüenza de haberme vestido

de poeta por tres días.

 

escribo, ahora, con mi ropa de obrera

y un corazón a la luz y a la sombra de la poesía.

escribo como si lo hiciera por primera vez.

 

© Ana Gervasio

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