20/5/26

Poema de María de los Ángeles Fornero

 


La ternura y la sémola con leche son una misma cosa.

La ternura y las tortas fritas con mate cocido.

La ternura y el plato de sopa de arvejas.

La ternura y el televisor hasta que termine El Zorro.

La ternura y coser bajo un sol de noche hasta doblar la espalda.

La ternura y sacarle punta al lápiz con una Gillette sin filo.

La ternura y medir la fiebre hasta dormirse sobre la misma almohada.

Una ternura capaz de durar ochenta y cuatro años,

con sus respectivos padrenuestros y todas sus avemarías.

 

© María de los Ángeles Fornero

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