18/5/26

Poema de Blanca Lema

  


Algunos los llaman muros de seguridad, otros muros de la vergüenza.

Cada vez hay más. 

 

Muro 

 

—Debo sentir, debo pensar.

Eso que no hago, debo hacerlo.

 

Hablo a la pared.

La acaricio a contrapelo

raspándome con las costillas de sus lamentos.

 

Somos las personas que no somos.

 

Nuestras sombras se beben entre sí

como si fuesen calas besándose.

 

Ellas flotan sobre el muro

sin saber si deben pasar o no.

El dios que buscan cambia todo el tiempo.

 

Una familia sedienta

viene deslizándose

hacia la consoladora sonrisa de su muerte.

 

Alguien les habla.

Y las calas vuelven a besarse.

 

Un instante.

Un instante de estambres largos

que duda,

como duda mi mano sobre la pared.

 

© Blanca Lema

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