20/5/26

Poema de Gustavo Santiago Morinigo

 


Cada segundo arde 

 

Una gota

una inmensidad

un cielo que se desploma

en el ojo ardiente del sol

 

en miniatura lo que urge

esa cosmopolita visión

de un devenir

sin apremios

sin desventura

sin penas

 

Ha  sangrado mucho

la herida del sacrificio

su cura fue lenta

pero curada al fin

 

Cada segundo arde

En esta media tarde

sin embargo

el alma se alboroza de fe

de paz

de conciencia tranquila

y acepta lo que viene

lo prometido

lo premiado

                lo absoluto.

 

© Gustavo Santiago Morinigo

Etiquetas:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio