5/1/26

Poema de Eugenia Cabral

 

Llueve.        Llueve.       Llueve.

Llueve.           Llueve.       Llueve.

Llueve.           Llueve.       Llueve.

 

El adagio de Albinoni provoca llorar

de otra melancolía  -análoga, pero tosca -.

Desconcentrada angustia de cejas muy depiladas.

 

Pero llueve, llueve.

Pero llueve sobre el cráneo

de esta mujer que escribe

y no le importa cómo escribe.

Ella hubiera deseado ser sutil y formalista,

no arrancar en esos tonos a lo Almafuerte;

pero vuelve,

enfrenta sombras ominosas y gruñidos

de electrodomésticos anticuados

que la sobresaltan.

 

¡Y los gatos hacen mucho ruido

sobre el techo de zinc!                                                                    

   

© Eugenia Cabral


Etiquetas:

1 comentarios:

Blogger Alfredo Lemon ha dicho...

Genial manejo del lenguaje Eugenia
Abrazo grande

7 de enero de 2026 a las 7:52  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio